La Sexualidad del Adolescente

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Introducción

Uno de los problemas relevantes relacionados con las prácticas sexuales en la adolescencia es el de los embarazos no deseados, que pueden ocasionar matrimonios prematuros (generalmente fracasados) y madres solteras. Tal como lo demuestran estudios recientes, esto se relaciona con dos hechos inquietantes: a) que los jóvenes inicien a una edad cada vez más temprana la práctica de las relaciones coitales; y b) que son muy pocos los adolescentes que usen algún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

Otro problema de gran importancia relacionado con tal situación es el de los abortos ilegales. También debe considerarse el hecho de que muchas adolescentes se convierten en madres antes de cumplir los 20 años.

Sexualidad

Es importante distinguir entre el sexo y la sexualidad. “sexo” es la característica anatómica que distingue al macho de la hembra, al hombre de la mujer; “sexualidad” es la manifestación biológica, psicológica y social de una serie de conductas, actitudes, ideas o habilidades desarrolladas según el sexo. La sexualidad está presente desde el nacimiento hasta la muerte.

La “sexualidad es la manifestación de la personalidad del adolescente”, por lo que es importante que la acepte y se quiera como es, para que pueda ejercerla y vivirla con plenitud, responsabilidad y satisfacción. Todos tenemos algo que nos gusta de nosotros mismos, eso debemos potenciarlo, y lo que nos disgusta, debemos identificarlo y, en la medida de lo posible, cambiarlo. Todos los jóvenes están en la posibilidad de ejercer sus sexualidad, pero nadie tiene la obligación de hacerlo. Debe enseñarse al adolescente que no presione ni permita que lo presionen para practicar la sexualidad.

Tampoco admitir que alguien lo ponga como condición para quererlo o aceptarlo. Lo más importante es asegurar su autoestima: “Tú vales más que eso”.

La iniciación sexual

La evolución de las costumbres sociales en los países desarrollados ha hecho cambiar el punto de vista lo que hasta hace unos pocos años era un auténtico problema: “La iniciación sexual”.

Así han quedado relegadas al recuerdo las iniciaciones que provenían del trato con prostitutas o, en el caso de la mujer las iniciaciones se retrasaban hasta el matrimonio. La práctica heterosexual, es hoy algo normal entre los adolescentes de ambos sexos. Las relaciones prematrimoniales no solo son aceptadas socialmente, sino incluso recomendadas por la mayoría de los especialistas. Y no puede ser de otro modo: el proceso de aprendizaje del joven no puede dejar de lado precisamente aquel campo en el que más inseguro se siente y del que todavía en la práctica nada sabe. El adolescente que haya recibido la necesaria información sobre los aspectos teóricos, prácticos y “técnicos” de las relaciones sexuales, tiene el bagaje de conocimientos y la madurez necesaria para que sus primeras prácticas heterosexuales sean para él y su pareja algo satisfactorio.

Desarrollo psicosexual

En esta etapa de la adolescencia se logra el “Primer amor real”, pues se busca, por las características internas y estéticas de la pareja, el bienestar del otro. En esta etapa es cuando se une el “instinto o deseo sexual” al “amor”, comprendiéndose la relación sexual como una expresión de éste. En esta etapa es muy importante el logro de la “Identidad sexual”, como parte fundamental de la identidad del “yo”, asumiendo el adolescente los roles, actitudes, conducta verbal y gestual y las motivaciones propias de su género. Es necesario que esta identidad sea confirmada por otros y por ellos mismos, para asegurar su propia aceptación y adaptación sexual.

Algunos sostienen que las diferencias de carácter entre hombres y mujeres son el producto de factores biológicos innatos, pero no debe olvidarse que el proceso de socialización es responsable de la adquisición, formación y desarrollo de la mayoría de los roles sociales, incluyendo los sexuales. Los principales agentes de socialización que influyen en la identidad sexual alcanzada son la familia, los medios de comunicación, el grupo de pares y el sistema educacional.

Estos entregan tradicionalmente al hombre un rol instrumental, con una orientación cognitiva, con un énfasis en la asertividad, competencia e inhibición emocional, Y a la mujer, un rol de tipo expresivo, que implica ser el apoyo emocional dentro del sistema familiar, establecer relaciones armoniosas y protectoras.

La división estereotipada de roles por género, acarrea costos psicológicos, ya que implica una limitación para el desarrollo de una parte significativa de las características de la personalidad, pues hombres y mujeres se desarrollan “incompletamente”, en muchas de sus capacidades, deseos, y posibilidades. Esta situación ha llevado a diversos investigadores a replantear los roles sexuales de acuerdo a las necesidades actuales de nuestra sociedad.

El derecho a la intimidad del adolescente

Abordar la sexualidad del preadolescente o adolescente no es una tarea fácil. Ellos tienen “Derecho a la intimidad”. No debemos violarlo.

Si hubo alguna práctica sexual no debe preguntarse los detalles y pormenores ni ¿Qué hizo? o ¿Qué pasó? sino más bien preguntarle: ¿Cómo se siente con respecto a eso…?. Reflexionar sobre la causa de lo que ocurrió ¿Por qué se realizó? y analizar como se expresa para poder ayudarle. Tampoco debemos referirnos a la sexualidad como algo sucio o pecaminoso, si no queremos dañar su sexualidad futura. Si violamos la intimidad del preadolescente o adolescente lo perdemos y esa no es la idea: no queremos perder a nuestros hijos, sino ganárnoslos.

Si los adolescentes reciben orientación y apoyo de parte de sus padres o de profesionales, de organismos educativos y de salud, entre otros, pueden capacitarse para tomar decisiones responsables con respecto a su sexualidad. Aprendiendo a distinguir entre su propio deseo o impulso sexual, entre lo que quiere o siente y sus verdaderos sentimientos e intereses, conveniencias y valores, y manejar la presión de grupo y a aprender a “Decir No” o a hacer concesiones como respuesta a las presiones de la pareja o de su grupo social.

La “Autoestima” es una herramienta poderosa para el control de estas situaciones. Según, Betancur: “A un sólido concepto de sí mismo, contribuyen ideas racionales acerca del valor intrínseco de los seres humanos y las actitudes consecuentes con tales convicciones”.

Según lo planteado por Junca, Plata y otros, (1999), podríamos decir que si la autoestima del adolescente es alta, aumentarán las probabilidades de que persista en sus propósitos, que se esfuerce más ante las dificultades de la vida, que se conduzca como un ser reflexivo, que responda de una manera más apropiada y con mayor ingenio a los desafíos y oportunidades de la vida, que aumente su intuición y sentido de realidad y que se acreciente su independencia.

Así mismo si la autoestima del adolescente es baja, lo más probable es que renuncie a enfrentarse con situaciones difíciles, y si las enfrenta, no dará lo mejor de sí mismo, no persistirá en sus propósitos y se conducirá irreflexivamente , se dejará arrastrar por sus impulsos, responderá pobremente y con baja inteligencia emocional a los desafíos y oportunidades de la vida y no tendrá sentido de realidad y será más dependiente de otros. Se ha observado que adolescentes con baja autoestima, sucumben más fácilmente ante la presión de su pareja y grupo social. La autoestima tiene como fundamento principal, la confianza y la seguridad en nosotros mismos. Un adolescente con baja estima es presa fácil del estrés, y por ende la depresión, las adicciones, el suicidio, etc.

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