Oftalmología en Niños y Adolescentes, Primeros Dos meses de vida

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Primeros dos meses de vida

Retinopatía de la prematurez

La retinopatía de la prematurez ha sido asociada a la administración de oxígeno en los pacientes pretérmino. En realidad los niños con riesgo de desarrollarla son aquellos que hayan pesado menos de 1500 gramos al nacer o que hayan tenido una edad gestacional igual o menor de 32 semanas, independientemente de la necesidad de oxígeno terapéutico. La enfermedad es cada vez más frecuente debido a los avances en neonatología que han permitido la supervivencia de bebés cada vez más pequeños.

La falta de conciencia sobre la enfermedad ha hecho que la retinopatía de la prematurez sea una de las causas más comunes de ceguera infantil en el mundo. La evolución natural de la enfermedad grave es hacia un desprendimiento de retina total con fibrosis marcada e intratable. El problema tiende a desarrollarse entre la cuarta y sexta semanas de edad cronológica y en ese momento es indispensable garantizar la realización de un examen del fondo de ojo por un oftalmólogo familiarizado con el tema. Los pacientes remitidos después de este término suelen tener un problema irreversible.

Primer año de vida

Estrabismo Congénito

La mayoría de desviaciones oculares congénitas no son evidentes al nacimiento sino que se van desenmascarando en los primeros meses de vida, de tal manera que un estrabismo que se inicie hacia el sexto mes de edad suele ser congénito. La forma más común de presentación es la endotropia, también conocida como ojos cruzados por su severidad, apareciendo en niños por lo demás sanos. La exotropia también puede presentarse pero es más frecuente en niños con antecedente de hipoxia perinatal o con problemas del desarrollo. Este tipo de defectos con mucha frecuencia no dejan duda sobre su presencia y el médico y los padres suelen hacer el diagnóstico sin dificultad.

Resulta muy importante resaltar el hecho de que cualquier desviación ocular presente después de la sexta semana de vida es anormal.

Igualmente es indispensable saber que si una desviación congénita, y particularmente la endotropia, se trata entre los nueve y doce meses de edad, el pronóstico en términos de desarrollar visión estereoscópica es excelente.

La falsa idea de esperar hasta los seis meses o incluso hasta los dos años de edad para remitir un paciente con estrabismo congénito es la responsable de los fracasos terapéuticos en estos casos. El énfasis que merece este punto obliga a reforzar el concepto de una remisión inmediata de cualquier niño mayor de mes y medio con estrabismo persistente.

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