Ansiedad Familiar Multigeneracional

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Los miembros de la familia buscan apoyo para sus necesidades principalmente a través de interacciones fuertemente influenciadas por dos impulsos emocionales opuestos. El deseo de ser emocionalmente cercano a un esposo/ esposa, padres, y niños probablemente deriva del impulso reproductivo y la vinculación biológica, así como las ventajas de supervivencia material de los pequeños grupos. Por otra parte, aparece el impulso de separarse que en algunos individuos autónomos es una extensión lógica del instinto de autopreservación, visto en otras especies animales como territorio y agresión. Esto genera sentimientos ambiguos en el núcleo familiar cuando se tienen hijos adolescentes a los cuales se les manifiesta en forma ambivalente la necesidad familiar de mantener el vinculo biológico pero a su vez estimular el impulso a separarse de esta vinculación más cuando los instintos humanos tienden a plantear problemas considerables, cuando trata de integrar sus pensamientos racionales con sus sentimientos. Esto es especialmente cierto en situaciones difíciles que evoquen fuertes emociones.

Algunas familias parecen tener mejor capacidad para estimular la necesaria madurez cuando se enfrentan a emociones temperamentales utilizando el raciocinio y no la emocionalidad aun bajo situaciones de estrés. Estas familias pueden tener sentimientos para guiar la razón cuando ésta es apropiada. Los miembros de estas familias tienen una relativa ansiedad crónica pequeña y tienden a arreglárselas bien con ansiedad aguda. Los miembros de la familia que han vivido con altos niveles de ansiedad por generaciones, en donde se ha estimulado mas la parte emocional como respuesta, se vuelven agudamente más ansiosos con la menor provocación y no se las arreglan bien con el estrés.

En otras familias los padres continúan influyendo sobre el adolescente en sus creencias y en su conducta. El padre tiende a estimular el desarrollo intelectual pero no se involucra en actividades ni en discusiones para resolver los problemas dentro de la familia; en cambio las madres interactúan en responsabilidades, tareas escolares, disciplina dentro y fuera de la casa, actividades de esparcimiento, etc. Esto va creando grandes conflictos entre padre/madre e hijos.

Las familias pueden facilitar el desarrollo del adolescente si le facilitan un aumento gradual en su independencia y sobretodo en sus responsabilidades. Los adolescentes lo necesitan tanto como individuo como parte de la familia y la sociedad para facilitar el desarrollo de su identidad y la competencia racional. Los médicos deben apoyar este proceso estimulando a los adolescentes para que soliciten sus propias citas, asesorándolos en la enfermedad crónica para que el adolescente asuma con mas responsabilidad su propio cuidado de la salud, y además debe estimular en los padres, concertar con ellos, que disminuyan su papel en el manejo clínico de los problemas de salud sin que esto se interprete como un deseo de desinterés

Los padres deben prepararse, al igual que preparan al adolescente, para iniciar la independenca. El adolescente requiere de apoyo porque está explorando su independencia. Las familias deben ser adaptables y no caóticas, Los miembros deben ser cohesivos sin ahogar a los otros. La familia logra una gran adaptación si son capaces de negociar los cambios teniendo en cuenta los deseos y necesidades de cada uno de sus miembros. La comunicación abierta permite llegar a soluciones sin caer en fricciones para preservar la unión familiar.

Para esto, las familias deben conocer los cambios específicos en la conducta que han sido vistos durante la pubertad. Al parecer son los andrógenos los que han sido implicados en este proceso. Durante del pico de mayor crecimiento, los niños tienden a tener mas conflictivos con sus madres y las niñas, aunque también tienden a tener conflictos con sus madres, lo que más presentan es la disminución en la interacción con sus padres. Esto se asocia al inicio de conductas heterosexuales (que están asociadas a los cambios en los andrógenos) en las cuales los niños y niñas inician su contacto pero se tornan más impacientes, irritables y agresivos.

Los cambios físicos, emocionales y de conducta experimentados por el adolescente pueden entonces llevar a un impacto aun en el grupo familiar más comprensivo. Las familias se van a enfrentar al desarrollo de ajustes significativos, como vimos antes; se inicia un aumento entre la distancia emocional entre padres/ adolescente que a su vez está influenciada por actitudes de tipo social. Todo esto va generando una ansiedad familiar multigeneracional.

Los conflictos que más expresan los padres son acerca de algunos derechos y deberes como arreglar el cuarto, ayudar en las actividades de hogar, exigencias económicas, exigencias en cuanto a permisos etc., pero muchos padres no tocan algunos que podrían ser de mayor importancia en el crecimiento hacia adultos como actividad sexual, comportamiento ante el tabaco y alcohol y mucho menos ante sustancias de abuso.

Los padres deben adaptarse a las necesidades de cambio de los adolescentes teniendo en cuenta que su papel central está en la promoción del desarrollo y bienestar del adolescente. Los padres deben conocer que ellos ejercen una gran influencia sobre la actitud y comportamiento del adolescente y que esto lo puede hacer a través de ser un modelo en comportamiento y bienestar, en expresar las ideas con claridad y en su esfuerzo por educar y preparar al adolescente; sin embargo, no todos los padres utilizan esta forma de influencia; ello ocurriría en una familia en la cual existiese una gran tutoría pero con grande niveles de amor, apoyo y razonamiento padre/madre. Las familias que predominan son aquellas con un alto grado de disciplina y bajos niveles de cariño y razonamiento o con una gran permisividad y bajos niveles de disciplina.

Los padres que ejercen una tutoría con grandes niveles de apoyo pueden generar adolescentes con mayor grado de confianza que tienden a tener mayor seguridad de sí mismos y no dejarse influenciar por el medio social. En cambio, los padres con grandes grados de disciplina sin afecto o permisivos van a generar adolescentes que tienden a tener baja autoestima y tomar conductas como mentir para evitar conflictos con sus padres y van a ser influenciados por el medio social que los rodea.

Otro punto importante que deben tener los padres es la vigilancia oportuna sobre todo de las conductas sociales. Vigilar no quiere decir intromisión ni requiere que los padres estén siempre presentes. Vigilancia implica interés en las conductas sociales y recreativas, conocer sus amigos y estar pendiente de su rendimiento académico. Para esto es importante que el núcleo familiar promueva el encuentro de ellos, hijo/a y amigos, en su casa con un ambiente propicio para que lleven sus actividades socio- recreativas respetándoles el espacio pero a su vez dando la oportunidad de conocer con quienes esta interactuando. Desafortunadamente en nuestro medio donde existen mas familias de tipo autoritario y disciplinadas, cuando al adolescente le permiten invitar a sus amigos su núcleo familiar los van a criticar duramente en su aspecto y de seguro los van a rechazar por lo que lo que se está promoviendo es que se vea con ellos por fuera. En otros tipos familiares se rechaza este tipo de acercamiento a la casa sobretodo cuando se trata de una adolescente y nunca se le acerca el “príncipe azul” lo que la induce a verse con él por fuera.

Vigilancia implica también disciplina y esta debe verse como el deber que tiene el adolescente hacia sus padres. Un padre autoritario tal vez estará utilizando la telefonía celular para vigilar a su hijo lo cual lo ahoga mientras que un padre con tutoría le exigirá reportarse a determinada hora. Un padre autoritario exigirá llegar a determinada hora, lo cual muchas veces lleva a grandes accidentes de transito pues el adolescente quiere disfrutar la rumba hasta el ultimo minuto y deja para cumplir el horario los últimos quince minutos así esté en las afuera de la ciudad, como está ahora de moda, y viva en el centro. Un padre con tutoría preguntara la hora de llegada según la fiesta y analizará con el/ella las consecuencias que puedan presentarse de acuerdo a sus actos haciéndole ver que confía en su responsabilidad y que si llega a incumplirla correrá con sus consecuencias de acuerdo a la disciplina del hogar.

A pesar de la evidencia creciente que apoya el papel de los padres y las formas en que las conductas de estos influyen en el desarrollo y el comportamiento del adolescente, ha habido muy poca actividad de tipo asistencia medica que esté dirigida a asesorar en el ámbito de la consulta, las conductas anticipatorias para que los padres estén preparados para estas. Aquí juega un papel importante el médico de familia quien debe asumir este trabajo para lograr un desarrollo y bienestar en el adolescente en conjunto con los padres. No se puede negar que ha habido un interés alrededor de este tema pero siempre ha sido por colegios, universidades o entidades comunitarias que llevan a cabo seminarios y talleres acerca de cómo evitar problemas con sustancias nocivas, comportamiento sexual, alcohol y tabaco etc., pero que aunque puedan mostrar algunos resultados prometedores no son el ideal pues son muestra pequeñas, no selectivas y de difícil evaluación.

Por el otro lado, se han visto muchas instituciones en donde tratan de enseñar a los padres las formas mas adecuadas de manejar a sus hijos con problemas como mejorar la autoestima, mejorar la comunicación familiar y la forma de resolver problemas pero casi todos están dirigidos a familias disfuncionales o padres/hijos que ya están inmersos en comportamientos problemáticos. Si el medico de familia cumple con la preparación de los padres estos pueden ser más efectivos para disminuir los comportamientos problemáticos y aumentar el rendimiento escolar, el amor propio y la comunicación. Las intervenciones preventivas que involucran a padres e hijos reducen los factores de riesgo.

El medico familiar debe saber reconocer los objetivos errados que con frecuencia se notan en el núcleo familiar base para poder asesorar tanto a los padres como al adolescente en cómo lograr objetivos asertivos. Uno de los principales objetivos que tiene los seres humanos el de tener pertenencia y sentirse significante para otros. Las percepciones separadas pueden motivar en el adolescente (y en cualquier persona) el escoger actitudes para alcanzar tanto la pertenencia como la significancia lo que lo lleva a conductas que en la mayoría suelen ser opuestas a lo que realmente ellos quieren; por ejemplo, una mala autoestima conduce a actividades negativas. Con mucha frecuencia se aprecian objetivos errados que llevan a estas conductas de por sí erradas también, como las siguientes.

1. Atención excesiva o indebida.” Soy significante cuando me notas y me tratas especial”.

Todos queremos reconocimiento y atención. El problema es cuando la atención y el reconocimiento se observan a través de conductas molestas en vez de respetuosas.

2. Poder mal dirigido. “Yo soy significante cuando hago lo que yo quiero o al menos no haciendo lo que tu quieres”.

Todos queremos poder y a la vez utilizarlo tanto en forma positiva, ayudando a los demás, como en forma destructiva. Cuando los padres tratan de controlar al adolescente, éste responderá usando su poder en forma de rebeldía. Lo que el adolescente necesita es guía y herramientas que le ayuden a utilizar su poder en forma constructiva.

3. Venganza, desquite. ” Me siento herido cuando me haces sentir insignificante, lo único que quiero es herirte”.

Cuando un adolescente se siente herido o piensa que las cosas son injustas por lo general se devuelve con conductas que lastiman.

Los padres se sienten lastimados pero a su vez chocan con él, lo cual a su vez lastima al adolescente creando un círculo vicioso de venganza. Es responsabilidad de los padres el entender qué está pasando y romper este círculo.

4. Supuesta insuficiencia. “Me siento perdido porque no se que hacer. No me siento nada significante”.

Sería muy raro encontrar un adolescente que verdaderamente sea inadecuado, sin embargo, los adolescentes se vuelven reprimidos cuando piensan que en realidad lo son y actúan según lo que piensan que son. Se rinden en vez de tratar, o buscan la perfección en sus conductas. Cuando encuentran una falla o un obstáculo se sienten inútiles y dejan de intentarlo. El decirles a los adolescentes que ellos son inadecuados no ayuda; por el contrario, los padres necesitan encontrar las vías que ayuden al adolescente a cambiar su percepción de inadecuado.

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