Historias para Conocer y Recordar Tomo I, Dedicatoria

LA ENSEÑANZA – APRENDIZAJE DE LA GINECOLOGÍA Y LA OBSTETRICIA EN LA FACULTAD DE MEDICINA
DE LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA  (1880 – 2009)

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

HISTORIAS PARA CONOCER Y RECORDAR
Dr. Alvaro Monterrosa Castro, MD
ISBN: 978-958-44-4961-0

Dibujo de la portada: Libélulas y mariposa: documento perpetuo.
(Dibujo a lápiz sobre cartón): Moisés Garcerant Stave. 2009.
Modelo para la portada: Enfermera Doris Llerena Puerta. Cartagena.
Estudio fotográfico: Kromofoto. Cartagena.
Diseño de portada y fotomontaje: Raúl Zamudio. Pegaso Publicidad. Cartagena.
Diseño de la carátula: Ricardo Agudelo Céspedes. Bucaramanga.
Dibujo interior: Libélulas en el recuerdo. (Acuarela)
Carmen Ana Ortiz. 2009.
Revisión textos y corrección de estilo: Profesor: Alvaro Saladén Roa.
Digitalización y edición fotográfica: Función Creativa, Bucaramanga
Diagramación: Mónica Hernández Quintero. Bucaramanga.
Impresión: Función Creativa, Bucaramanga

Nota: Todo el material Fotográfico incluido en esta obra ha sido donado a la Fototeca Histórica de la Ciudad de Cartagena y a la naciente Fototeca de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena. Allí se pueden obtener copias.

Una selección de estas fotografías hace parte de la exposición fotográfica:

“Burbujas de una Escuela Ginecológica y Obstétrica”.

Solicitud de ejemplares de este libro:
Departamento de Investigación. Facultad de Medicina.
Universidad de Cartagena.
[email protected]

DERECHOS RESERVADOS. 2009. Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otro métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright. Realizado el deposito legal.

Dedicado a:

Fermín Victoriano Monterrosa Vergara (q.e.p.d)
y Ana Amelia Castro Robayo de Monterrosa,
quienes emergieron de la Calle del Guerrero del barrio de Getsemaní y de
la Calle del Jardín del barrio de San Diego, respectivamente, cuando en
Cartagena apenas había transcurrido la primera mitad del siglo veinte.
Ellos sembraron una semilla y aportaron todo.Dedicadoa

Alvaromonterrosa

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