Orientación Vocacional

En toda la dinámica de la vocación opera con predominancia un mecanismo básico y éste es el de la identificación. El niño normalmente se identifica con los mayores, especialmente con el padre, y la niña con la madre; estas identificaciones pueden ser mixtas o cruzadas; de tal manera observamos los niños con identificaciones parciales con la madre y la niña con el padre; esto no significa que puedan ser totales, es decir, la niña identificarse con el padre y el niño con la madre; aquí pueden establecerse deformaciones en la identidad del sujeto y con ellas los desórdenes de la personalidad y las desviaciones sexuales y también de la actividad y vocación del sujeto en su quehacer o actividad en la vida.

El hombre, de por si, tienen ciertas tendencias específicas sexuales que son desarrolladas a través de la historia, muchas de las cuales se ubican solamente en el sexo masculino, afirmándolo; por ejemplo, la tendencia al mando, de donde el desarrollo del machismo y del feminismo como una fuerza anti-machista. A través de la historia es el sexo masculino el que ha mandado a los grandes grupos humanos, no sin que esto tenga definitivamente una cualidad viril propiamente dicha, pues así lo demuestra la historia; por ejemplo, en Alejandro el Grande, que siendo homosexual, fue el gran líder griego que abrió las puertas para la conquista de Oriente, o Juana de Arco, que comandó los ejércitos en Francia, o actualmente las primeras ministras en Inglaterra y en la India.

La identificación como mecanismo psíquico es fundamental para tenerla en cuenta en el descubrimiento y análisis de las vocaciones. Muchas personas se identifican por que requieren satisfacer necesidades exhibicionistas, obtener prestigio, ser alabadas, reconocidas, aceptadas en forma narcisística; todo esto no quiere significar que las tendencias antes mencionadas no hagan parte de las necesidades naturales de cada ser humano; por el contrario, todos estamos abocados a ellas, pero hay que determinar cuánto hay de derivados de esas necesidades inconscientes que se refiere a las relaciones primitivas con los padres y que se ha fijado en el niño impidiéndole el desarrollo normal de sus capacidades naturales.

En las tendencias infantiles existe la rivalidad, la envidia y los celos que se viven con los padres o con los hermanos o sus sustitutos. Se puede encontrar que una persona elige una profesión por la realización de conflictos inherentes a estas tendencias, o a la configuración de problemas diversos, o a los deseos de resolver los conflictos con los padres. De la misma manera una persona elige ser contador para resolver un desorden económico de una de las figuras parentales, o para seguir la rigidez contable de los mayores, o para tratar de resolver su propio orden; otro sujeto puede elegir ser vendedor por que en esa forma comunica, pone en relación a dos personas y le da el objeto requerido a una y a otra, quedándose el sujeto sin el objeto; en esta forma funciona como el intermediario del intercambio; de ahí saca su provecho; aquí vemos el vendedor (de ideas, de objetos cualesquiera que sean), el comerciante. Actualmente se dice que el éxito en la vida lo da el ser buen vendedor. Aquí hay que tener en cuenta que las profesiones muchas de las veces se eligen sólo por la necesidad económica; por otra parte, también observamos la tendencia a idealizar las profesiones, de ahí que muchas personas quieren ser “doctores” dejando el sector de la tecnología, de las artes, del campo, abandonado.

En las vocaciones y en la elección de profesión, conviene tener en cuenta todos estos factores, pues hay que pensar en una buena distribución de la capacitación o formación de los sujetos, de acuerdo con las necesidades individuales y grupales.

Cuando me referí a las tendencias narcisístas, éstas pueden estar presentes en la elección profesional; por ejemplo, hay sujetos que desean ser cirujanos para satisfacer narcisística, mágica y omnipotentemente la lucha del drama contra la muerte y de tal manera desean sacar el mal o lo malo que está dentro del cuerpo; otras personas se vuelven defensoras de la justicia, pues han sentido sus derechos vulnerados y con la defensa logran no sólo reivindicar la injusticia sentida por ellos sino exhibir sus capacidades para ello.

En realidad todas las vocaciones tienen sus raíces, no sólo, como ya se mencionó, en las motivaciones genéricas, sino en las inconscientes, en las identificaciones y en las relaciones muy tempranas vividas en la infancia con los mayores. De suerte que cuando estudiamos las vocaciones debemos enfrentarnos con las aptitudes, las capacidades en general, el medio ambiente, el grupo y los intereses sociales. Dentro de las capacidades intelectuales hay que especificar en general tres ramas importantes que se refieren a las capacidades abstractas que determina el pensamiento abstracto (las matemáticas, la filosofía, entre otras), las capacidades concretas y prácticas, las que se expresan por ejemplo en la mecánica, y las sociales, que se manifiestan en todas las ramas que se refieren a las relaciones humanas.

Como es bien conocido, hay cuatro campos fundamentales en donde el hombre puede aprender de él y de su mundo circundante, que son: el de las ciencias naturales, el de la genética, el de las sociales y el de las ciencias exactas. El ser humano nace, como ya se expuso, con ciertas capacidades y tendencias a determinadas ciencias ya expuestas; de una u otra manera podemos repetir que los sujetos se sienten más inclinados por dos grandes ramas; las ciencias conceptuales y las ciencias energéticas; entre las primeras estarían la Filosofía, la Epistemología, las Matemáticas, la Lógica, la Geometría, la Cosmología, la Economía, la Política, el Derecho, la Historia; entre las segundas están la Física Nuclear, la Química, las Ciencias de la Gravitación, la Mecánica, la Electrónica, la Magnética, la Computación, la Fisiología y la Biología, entre otras.

Alrededor de ellas se ubican la Sociología, la Psicología y la Antropología. Todas estas ramas del conocimiento tienen sus sub-ramas y a la vez sus técnicas, de ahí que surjan una serie de profesiones tecnológicas. Así mismo la reunión de unas y otra pueden ser aplicadas a las relaciones humanas, al turismo, a la comunicación, a la informática, a la administración, a la programación en sus diferentes campos ya sean estos industriales, agrícolas, de vivienda, educativos, etc.

Resumiendo, existen tendencias que mueven al sujeto en tal o cual dirección para su hacer o acción en este mundo; estas tendencias dependen del tiempo y espacio en donde se vive y así las motivaciones pueden ser conscientes o inconscientes, unas y otras mueven y estimulan los afectos, las emociones y el intelecto de la persona para ser y hacer. En todo este movimiento vocacional existe la expresión, la búsqueda, la ordenación del elemento y el deseo de un encuentro con una realidad externa que sea congruente con la interna. Muchas veces esta congruencia no se realiza por que existe una contradicción de las dos realidades. En toda esa constelación de motivaciones internas y externas confluye también el encuentro y descubrimiento de uno o varios conocimientos y realizaciones.

Volviendo sobre las identificaciones, éstas, como ya se expresó se manifiestan como fuerza fundamental en las vocaciones, pero pueden ser realización de conflictos diversos, ya sean estos con los padres o sustitutos (abuelos, profesores, tíos, hermanos mayores, etc.), o a la vez realización de fantasías vividas a diferentes niveles.

Cuando nos referimos a las vocaciones propiamente dichas, éstas las distinguimos muy claramente de las aptitudes, de las capacidades intelectuales, pero unas y otras se fusionan para determinar cierta acción y producción, la cual será más beneficiosa cuanto más se hayan puesto en función libremente la misma vocación, las capacidades, la creación y la sublimación.

Desde el punto de vista de las mismas tendencias y fantasías, éstas se ponen en función con los deseos y las necesidades que van desarrollándose de acuerdo con las edades y circunstancias de cada cual. Es así como tenemos que el niño, desde que nace hasta los siete años, desea y se observa en él sus predisposiciones, y paralelamente en su crecimiento explora el mundo externo; es la edad aproximada de los catorce años cuando se establece mayormente la identificación y se encuentra con los deberes; entre esta última edad y la de los veintiuno establece patrones de creencias y luego predomina el “hacer para tener” objetos cualesquiera que estos sean; entre los 30 y 40 años el adulto se constituye en un ser, para completar su desarrollo entre los 40 y 50 años; más adelante cuando llega a los 60 y 70 años lo que le importa es su existencia sin problemas.

De tal manera estas características tienen ciertas edades de predominio; así mismo pasa con las necesidades como la de exploración, la de identificación, el ensayo, la selección y elección, estas dos últimas presentes entre los 21 y 28 años, para más tarde tomar predominancia la edad de la decisión y estabilización, que es la que se presenta alrededor de los 45 años; es luego cuando sobreviene la necesidad de evitar acciones frustrantes o conflictivas para después instaurarse la tendencia a la especificidad de las acciones, las que en últimas se cristalizan. Todo esto se desarrolla dentro de un proceso témporo-espacial del sujeto en que las soluciones de los diferentes problemas de la vida se van aprendiendo o se van organizando, gracias también a las inclinaciones de cada cual.

Es de observación común cómo la sublimación, cómo la reparación o la recreación y la creación se van organizando y presentando en diferentes maneras de acuerdo con la edad; por ejemplo, la creación biológica, que puede realizarse desde la pubertad, no se presenta después de los setenta años en el hombre (en la mujer hasta los 40-45 años) sino sublimadamente a nivel social o científico o artístico. Es así cómo la madurez y el desarrollo científico se observan comúnmente más en los sujetos después de los 40 ó 50 años. Vale la pena mencionar aquí cómo las mujeres son mas creativas a nivel biológico, pues es su mayor posibilidad de creación, y cuando éste período termina a los 40 años es cuando se dedican a otra clase de maternidad (creación) que debe sublimarse; es también cuando aparecen vocaciones a profesiones tardías que estaban latentes. Aquí es necesario traer aquellas frases que se ven como patrones de propaganda para los sujetos que no saben lo que quieren o no se hallan en sus realizaciones o “no se han encontrado”, como se dice. Es por esto por lo que aparecen los siguientes términos: “Tenga fe en algo”, “crea en algo”, “quiero realizarme…”, “quiero encontrarme…”. “quiero reencontrarme…”, “quiero complementarme…”, “no puedo”, “si puedo”, “si se puede”, “debe prepararse para la vida futura o para el futuro”, “hay que saber para poder” “saber hacer algo”, “qué sentido tiene la vida”, “yo quiero elegir”, “yo elijo”, “para qué soy apto”, “cuál es mi destino”, etc.

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