Los Riesgos Cardiovasculares

Capítulo Segundo

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

El efecto de los anticonceptivos orales sobre el sistema cardiovascular de la mujer ha sido motivo de grandes controversias, especulaciones, investigaciones epidemiológicas y fisiológicas por cerca de cuarenta años. Se ha aseverado que los mayores riesgos para la salud, que presenta la píldora anticonceptiva tienen que ver con patologías del aparato circulatorio [K]. Fenómenos de tipo tromboembolismo, hipertensión arterial, accidente cerebro-vascular tanto trombótico como hemorrágico e infarto agudo de miocardio, se han enunciado [181].

Los mecanismos por los cuales la píldora puede causar enfermedad cardiovascular son: (A) Acción de los estrógenos sobre el sistema de la coagulación. (B) Acción de las progestinas sobre el metabolismo de los lípidos. (C) Efectos de la combinación estrógeno progestina sobre la presión arterial y sobre el metabolismo de los carbohidratos [54,72,83,137,139,182]. Existen diferencias entre la coagulación sanguínea arterial y venosa, mientras en la primera el flujo es rápido, con fibrinógeno bajo y plaquetas altas, en el venoso el flujo es lento, con fibrinógeno alto y plaquetas bajas, por lo tanto es de esperar que los dos sistemas respondan de manera diferente [7].

En la década de los sesenta se sospecho por primera vez que los anticonceptivos orales eleva el riesgo relativo de enfermedades vasculares venosas y arteriales [72]. Mientras los estrógenos sintéticos aumentan la producción de factores de coagulación, las progestinas no pueden afectarlos significativamente. Además las investigaciones adelantadas en los años siguientes evidenciaron una relación directa de estos accidentes con las elevadas dosis de estrógeno y progestina hasta esa fecha presentes en la píldora anticonceptiva. Alteraciones en el endotelio y proliferación de la capa intima vascular ha sido bien relacionada con las altas concentraciones de estrógeno sintéticos circulantes en el plasma y estas lesiones estén asociadas con oclusiones trombóticas.

Diversos cambios estructurales pueden llevar a incremento en la permeabilidad vascular, disminución del tono vascular y estasis venosa [183]. Posteriormente se señaló que el riesgo cardiovascular no está relacionado con la duración del uso del anticonceptivo oral y que dicho riesgo persiste pocas semanas después de interrumpirse el uso. En las mujeres que utilizaron anticonceptivos orales en el pasado no se observa aumento en la incidencia de enfermedad cardiovascular [7]. A la vez se puso en evidencia que aquellas usuarias que a la vez eran fumadoras, tenían un riesgo aún más elevado de presentar un accidente circulatorio, así como aquellas que tenían algunas características que la exponían a contraer esas enfermedades. Existen ahora pruebas que demuestran que las microdosis presentan un menor riesgo de alteraciones cardiovasculares, si la mujer es sana y no fumadora [72,182], así está demostrado en el estudio publicado por Gerstman et al en 1991 y enotro publicado por Lobo en 1996 [127]. Los estudios epidemiológicos hacen pensar que muy probablemente los anticonceptivos orales combinados no están asociados con un incremento en el riesgo de aterosclerosis o de infarto de miocardio.

La hipertensión arterial es un factor importante que incrementa el riesgo de accidente vascular cerebral en mujeres usuarias de anticonceptivos orales. Basados en el impacto positivo sobre la HDLcolesterol y LDL-colesterol, Lobo et al [127] sugieren que un posible efecto protector cardiovascular, puede ocurrir con el uso prolongado de la píldora. Ya que las mujeres jóvenes, no fumadoras, tienen una baja incidencia de enfermedad cardiovascular, su hipótesis puede ser difícil de probar. No existen al parecer evidencias de que las usuarias de píldoras de microdosis, que son mayores de 35 años, que no fuman, ni presentan riesgos para contraer enfermedades del sistema circulatorio, enfrenten un grado mayor de oportunidad para tener un accidente cerebro vascular o un infarto que las usuarias más jóvenes [58,139,148,184,185]. El análisis del Royal Collage of General Practitioners adelantado entre 1977 y 1981 determinó que el etinilestradiol es el responsable de las complicaciones en el sistema venoso como la trombosis y las embolias, mientras que la progestina es de las complicaciones arteriales y especialmente del desarrollo de la hipertensión arterial. Las combinaciones actualmente disponibles, ya sea en muy bajas dosis o ultra bajas dosis, que son los anticonceptivos orales combinados modernos, no son causa de enfermedad arterial [183].
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