Desarrollar Competencias en Ciencias Sociales

A las maestras y maestros:

Desarrollar competencias en ciencias sociales implica un compromiso constante de todos los miembros de la comunidad educativa para cambiar las prácticas de recibir y repetir información. Por ejemplo, la comprensión de conceptos como la democracia o el respeto por las diversas posiciones frente a un hecho histórico requiere que nos comprometamos en la creación de espacios de debate que permitan la participación de cada estudiante en las decisiones de la escuela y del salón de clase. También debe facilitarse la acción de los niños, niñas y jóvenes fuera de clases y, ojalá, más allá de la institución escolar, de modo que puedan vivir, en la acción, sus procesos de aprendizaje.

Los ejemplos que presentamos son una pequeña muestra de las múltiples opciones que existen para desarrollar las competencias propuestas en estos estándares. ¡Los invitamos a desarrollar su creatividad y la de sus estudiantes para idear muchas más páginas de actividades novedosas que favorezcan la práctica de estas competencias en ciencias sociales en el salón, en las diversas comunidades y en la vida.

Para investigar la historia de nuestra institución educativa, entrevistamos a directivas, docentes, estudiantes más grandes, trabajadores y a otros miembros de nuestra comunidad. (¿Habrá algún abuelo ex alumno o una mamá que haya estudiado aquí?). Así vamos documentando cuándo se fundó nuestro colegio, cómo ha sido su proceso de desarrollo, qué características tiene ahora y qué función ha cumplido en la comunidad.

Al terminar el proceso de búsqueda de información, utilizamos diversos medios de expresión para comunicar los resultados de nuestra investigación. Como último paso, discutimos en grupo esos resultados y proponemos explicaciones –conjeturas– que den cuenta de las semejanzas y diferencias entre las características que tenía nuestra institución en el pasado y las que tiene en el presente. ¿Qué tal recoger nuestra investigación en un álbum de recuerdos para guardar la historia de nuestra institución educativa? ¿Qué tanto habrá cambiado cuando seamos mayores?

Comenzaremos resolviendo el siguiente ejercicio de exploración:
1. ¿Qué sé sobre la vida de mis padres y abuelos cuando eran chiquitos?
2. ¿Qué otras cosas quisiera conocer sobre ellos?
3. ¿Qué relaciones hay entre la vida de mis padres y abuelos y mi vida?
4. ¿Dónde puedo buscar esa información?

Cada uno escribe sus respuestas a las preguntas 1, 2 y 3 y luego las comentamos en pequeños grupos. Después, el maestro o la maestra organizan una mesa redonda para compartir las respuestas. Entre todos respondemos la pregunta 4 y vemos la variedad de fuentes que se pueden usar para conseguir información (oral, escrita e iconográfica). Tomamos nota de todas esas fuentes, para no olvidarlas: anécdotas familiares, fotografías, objetos, “tesoros”, cartas, certificados, libros, entrevistas, etcétera.

A continuación, nos concentramos en las fuentes orales, por ejemplo, en la entrevistas.
Trabajamos el significado, la utilidad y la organización de una entrevista y, otra vez en grupos, proponemos preguntas que nos permitirán conocer mejor el pasado de nuestras familias. Hacemos una puesta en común de esas preguntas, elegimos diez que sean fundamentales para obtener más información y pensamos en una forma efectiva de registrar las respuestas. Luego escogemos un pariente mayor (papá, mamá, tía, abuelo o…), le hacemos una entrevista y registramos sus respuestas.

Con esa información, cada uno responde individualmente cómo era su familia y reconstruye la información de la entrevista a través de una historieta que incluya dibujos, viñetas y palabras.

Organizamos una exposición con nuestras historietas y la recorremos, buscando semejanzas y diferencias entre familias. Luego las compartimos en pequeños grupos, las presentamos a toda la clase y nos enriquecemos con nuestra gran diversidad familiar.

¿Qué tal invitar a nuestros parientes para que se vean en la exposición?
Mediante un trabajo de exploración en grupo, discutimos los siguientes puntos: ¿Cuáles son las principales normas que rigen la sociedad actual? ¿Cómo controla la sociedad el cumplimiento de las normas de convivencia social? ¿Dónde se consignan las normas que rigen a las sociedades? Tomamos nota de los acuerdos y desacuerdos a los que llegamos.

Nuestra maestra o maestro guía una puesta en común y hace las aclaraciones pertinentes; además, extracta en el tablero las principales conclusiones de la discusión. Luego hace una presentación sobre el sistema jurídico sumerio.

De nuevo volvemos a organizarnos en los mismos grupos de trabajo para analizar y discutir una selección de las normas contenidas en el Código de Hammurabi. Debemos decidir qué tipo de fuente es el Código de Hammurabi, estudiar cada una de las normas seleccionadas, analizar el sentido que tenía la norma para la época en la antigua Mesopotamia, acordar si la norma tiene alguna aplicación en la actualidad, identificar los mecanismos de control que utilizaban los sumerios para obligar a las personas a acatar las normas, compararlos con los que identificamos para la sociedad actual y justificar cada una de nuestras conclusiones. (Ojo: cada uno consigna en el cuaderno los resultados de la discusión).

Para terminar, escribimos un texto individual de tres a cuatro párrafos y en él comparamos las normas y los mecanismos de control que rigen la sociedad actual con las normas y los mecanismos de control del Código de Hammurabi. (Clave: plantear las semejanzas y diferencias, exponer posibles razones que den cuenta de ellas e ilustrarlas con ejemplos).

Visitamos un cultivo tradicional y una granja de producción orgánica. En ambos casos entrevistamos a los agricultores para conocer el tipo de pesticidas, herbicidas, abonos… que emplean, la productividad del cultivo, los tiempos de producción, los costos y otra información que nos parezca pertinente.

Al terminar este proceso, investigamos los contenidos, propiedades y efectos de los agroquímicos utilizados. Discutimos en grupo el impacto social y ambiental de cada uno de los cultivos visitados, lo mismo que las ventajas y desventajas que cada uno supone.

Para finalizar, cada uno escribe un ensayo crítico en el cual recoja la experiencia vivida, plantee su posición frente al uso de agroquímicos en la producción de alimentos y reflexione en torno a la responsabilidad que, como consumidor, le compete en el asunto.

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