¿Cómo Afecta la Subida de Impuestos a la Economía Colombiana?

Calcular nuevos impuestos será una tarea de todos los colombianos

Toda subida de impuestos resulta negativa para las economías, sin importar el país del que se trate. Sin embargo, no todas las subidas de impuestos son iguales. Algunas implican afectar las rentas, otras buscan pechar determinados servicios, y otras atacan directamente el consumo final y las transacciones diarias.

Otras reformas inciden de tal forma en la economía de los países que cambian los sectores a los que apuntan los inversionistas cuando deciden en qué negocio invertir.

El año pasado, a pesar de haber prometido en campaña electoral que no lo haría, el Gobierno de Iván Duque anunció que a principios de 2019 implementaría una reforma fiscal que reduciría y modificaría algunos tributos y aumentaría otros.

¿El objetivo? Seguir resolviendo el problema presupuestario que Colombia ha tenido desde 2015, en épocas de Gobierno de Juan Manuel Santos, quien ya en 2017 había ejecutado un agresivo aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), de 16% a 19%, en lo que fue la subida más grande en toda la historia de dicho gravamen.

Ahora bien, más allá de la discusión política, ¿cómo afectará la economía colombiana esta reforma?

Reforma Fiscal 2019: una apuesta contra el déficit

El presupuesto general de Colombia ha estado desbalanceado desde 2015. Incluso luego de la subida al IVA de 2017, esto no ha cambiado demasiado. Sin embargo, durante su campaña electoral, Iván Duque asumió el compromiso de no elevar los tributos si era elegido presidente.

Ya en la Casa de Nariño, a Duque se le vino encima la obvia realidad: el presupuesto de la Nación seguía teniendo un enorme hueco fiscal. El presidente pudo buscar una solución liberal al problema: reducir gastos y encoger el tamaño del Estado. Pero dichas acciones son enormemente impopulares y se suelen pagar con duras acusaciones de “neoliberalismos salvaje”. El presidente Duque optó entonces por la salida más clásica: una reforma fiscal.

Fue así como en el tercer trimestre de 2018, el Gobierno presentó la Ley de Financiamiento, que finalmente fue aprobada poco después por el Parlamento. Esta ley tiene como objetivo recaudar unos 14 mil millones de pesos, que servirán para tapar el enorme hueco fiscal que tiene el Estado desde 2015. El anuncio sorprendió a muchos, que esperaban del nuevo presidente una actitud menos estatista.

La Ley de Financiamiento consiste en tres elementos centrales. A saber:

1. Reducir la carga del Impuesto Sobre la Renta (ISRL) a las empresas.

2. Subir el ISRL a las personas particulares.

3. Mantener la alícuota del IVA decretada por Santos, pero aumentando la base impositiva. Es decir: pechando artículos que estaban anteriormente exentos de este tributo y aumentando la alícuota de otros que estaban en un régimen especial, en el que solo tributaban un 5% sobre el precio final.

¿La meta? Aumentar la recaudación final de 2019 para cubrir el déficit, sin necesidad de reducir los servicios que el Estado ofrece a los colombianos.

ISRL de la Discordia

Impuesto Sobre La Renta (ISLR)

Decía el científico Albert Einstein que incluso para él, un genio absoluto, el Impuesto Sobre La Renta era algo incomprensible y sin sentido.

No le faltaba razón al genio, ya que se trata de un gravamen que, esencialmente, castiga el éxito y pecha a las empresas y a los particulares por todas las ganancias obtenidas durante el ejercicio fiscal inmediatamente anterior al momento de la declaración. Mientras más ingresos tenga la persona o la empresa, más deberá pagar.

¿Por qué se castiga a una empresa por tener ganancias durante el año? ¿Es que acaso para obtener esas ganancias esa empresa no debió generar muchos puestos de empleo y desembolsar inversiones riesgosas? Es por eso que el ISLR es una de las variables que consideran los empresarios cuando evalúan en qué negocio invertir.

La respuesta a estas incómodas preguntas suele venir en la forma de un discurso que alega que el ISLR es un impuesto que “iguala” a las personas. Supuestamente porque le da a los más afortunados la responsabilidad de alimentar el fisco cada año, asumiéndose que ese ingreso incautado por el Estado irá a las manos de los menos desfavorecidos, en la forma de educación, salud, infraestructuras. Así se estaría “redistribuyendo” la riqueza.

Pero esto no es así. El éxito no es cuestión de suerte, sino de trabajo duro, perseguir a las empresas porque produjeron más, castigar al individuo que más se esforzó y ahorró, es muy negativo al largo plazo. Si el éxito empresarial se castiga, muchos empresarios optarán por evitar ese castigo siendo más irresponsables y menos exitosos. Lo que se traduce en menos empleos para todos.

En el caso de la reforma de Duque, el ISLR ahora se va directamente contra el pequeño ahorro y capitalización de las personas. Es verdad que la alícuota a las pequeñas empresas fue reducida, pero esto alivia muy poco si las personas individualmente tienen que pagar más, como en efecto ha ocurrido.

IVA a los Productos de Primera Necesidad

Pero sin duda el gran tema de esta reforma fiscal ha sido la decisión de pechar con el IVA a todos los productos que antes estaban exentos. Muchos de esos rubros conforman la cesta de artículos básicos de primera necesidad. Y aunque se mantuvieron algunas exenciones, como las aplicadas a los medicamentos, transporte y servicios de salud; otros productos fueron incluidos dentro de la base impositiva.

Las bebidas y gaseosas por ejemplo, pagarán ahora un doble IVA. Uno al momento de su producción y otro al momento de su comercialización. Es lo que llaman un tipo de impuesto plurifásico, porque se aplica en distintas fases de la cadena de comercialización de los mismos.

Igual pasó con productos como el tomate, la cebolla, el frijol y la zanahoria, entre otras verduras y hortalizas, que ahora pagarán un 18%, lo que significa un aumento impositivo de casi el triple de la alícuota que tenían dichos productos, que se ubicaba en 5%. En este aumento también entraron productos como las frutas frescas (naranjas y moras). Similar cosa ocurrió con tubérculos como la yuca y la papa y cultivos como el plátano. Y por primera vez, proteínas como la carne, el pollo y el pescado tributarán IVA.

En definitiva, la subida de impuestos pretende cubrir los déficits del Estado, pero lo hace de la peor manera: afectando el consumo de los más humildes. Cosa que también ahuyenta algunas inversiones de capital, puesto que quienes deciden en qué negocio invertir toman muy en cuenta las alícuotas de impuestos existentes.

¿Cómo afectará la subida de impuestos a la economía colombiana? Es difícil hacer proyecciones, pero de entrada puede decirse que el consumo se reducirá, que la capacidad adquisitiva de las personas será golpeada y que las empresas absorberán la subida fiscal como siempre lo han hecho: trasladando el costo a los bolsillos de las personas.

Y es que, habitualmente, son las personas comunes las que terminan pagando la cuenta de los gastos estatales. La verdadera solución, se conoce desde los tiempos de la Escuela Austriaca de Economía: reducir el Estado, controlar el gasto público y tener una fiscalidad mínima. Es esa la fórmula de la riqueza de los países.


Fuentes y Referencias

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