Los Vaivenes de la Integración Regional

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Eduardo Gudynas. La elección de nuevos gobiernos que se definen como de izquierda o progresistas ha hecho que florecieran los llamados a la integración regional. Tal como ha sucedido sucesivamente con Hugo Chávez (Venezuela), Lula da Silva (Brasil), Néstor Kirchner (Argentina), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia) y Michelle Bachelet (Chile).

Este cambio en los actores políticos ha recibido nombres tales como el “viraje a la izquierda” en el continente; y ha sido presentado como un renacimiento de una nueva unidad latinoamericana.

Si bien es evidente que poner a todos estos gobiernos bajo un mismo paraguas ideológico nos lleva a una simplificación, de todos modos ese simplismo se ha vuelto un lugar común, sea tanto para atacarlos como para alabarlos.

La mayor parte de estos nuevos presidentes se encuentran en el Mercosur y por lo tanto se esperaba que en esos países se profundizara notablemente el proceso de integración.

La historia reciente muestra varios contrastes en ese aspecto. Este bloque ha aparecido unido en algunas instancias de importancia, como sucedió en sus reclamos frente a la OMC en las recientes reuniones de la Ronda de Doha; y muy especialmente al oponerse a las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), tal como se demostró en la Cumbre de Mar del Plata en 2005.

Pero en otros casos se ha mostrado claramente desunido, y en ocasiones con reproches mutuos entre sus socios. Los países miembros del bloque, junto a los demás de América Latina, han tenido posiciones distintas en temas tan importantes como la candidatura a la dirección de la OMC, la elección del presidente del BID y del secretario general de la OEA, la negociación de la deuda con el FMI, y la forma bajo la cual se renovará el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Existen otras divergencias dentro de América Latina. Por ejemplo, son muy claras las diferencias frente a las negociaciones del ALCA, ha quedado en claro que los gobiernos de México, Colombia y Chile, junto a varios otros, apoyaban la idea de avanzar en su implementación.

Recordemos que la Cumbre de Mar del Plata terminó con una dura polémica entre Argentina y Venezuela, por un lado, y México; por otro.

Para complicar las cosas todavía más, el gobierno de Perú firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos, Colombia está en la última etapa de negociaciones; mientras que Venezuela primero rompe con la CAN, luego con el Grupo de los Tres, y termina envuelta en una disputa diplomática con Perú.

Muchas otras disputas han tenido lugar en los últimos meses, desde la confrontación argentino–uruguaya por las plantas de celulosa en el río Uruguay; hasta las amenazas que desde Brasil se hicieron contra Bolivia cuando Evo Morales retomó el control sobre la extracción y comercialización del gas natural.

El Cuadro 1 presenta algunos hechos destacados en los últimos meses. Este cuadro y los comentarios anteriores dejan en claro que la situación es mucho más compleja que la pintada en los análisis simplistas.

Cuadro 1. Hechos destacados en la integración regional La lista ofrece solo algunos hechos destacados en América del Sur en el periodo enero–junio 2006.

Argentina y Brasil firman el Protocolo de Adaptación Competitiva, pero sin participación de los “socios pequeños” del Mercosur.
Conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de dos plantas de celulosa en la margen uruguaya del Río Uruguay. En Argentina se bloquean los puentes internacionales hacia Uruguay; Uruguay presenta un recurso en el Mercosur contra Argentina; Argentina presenta una demanda contra Uruguay en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Conflicto fronterizo Bolivia – Brasil por la explotación de hierro del Mutún
Venezuela se retira de la CAN
Venezuela se retira del G 3 (con Colombia y México)
Mini-cumbre entre los “socios pequeños” del Mercosur (Bolivia, Paraguay y Uruguay), y Venezuela, anunciando un nuevo gasoducto.
Mini-cumbre entre los “socios grandes” del Mercosur (Argentina y Brasil) con Venezuela, donde se relanza el mega-gasoducto del sur.
Crisis diplomática entre Venezuela y Perú durante la campaña electoral peruana
Bolivia aplica un mecanismo de control estatal sobre extracción y precios de los hidrocarburos; estalla una crisis con Brasil, y repercusiones con Argentina y Chile. Se realiza una cumbre entre Chávez, Lula, Kirchner y Morales para solucionar el problema.
Presidente de Uruguay deja planteada la posibilidad de abandonar el status de socio pleno del Mercosur; presidente de Paraguay reclama mayores libertades para acuerdos comerciales extra-bloque.
Desencuentros latinoamericanos en la cumbre América Latina – Unión Europea
Venezuela establece acuerdo de integración con Cuba, y luego con Bolivia, bajo el formato del ALBA – TCP.
Cumbre de la CAN termina sin resolver las diferencias entre los miembros remanentes.
Venezuela inicia el tramo final de incorporación al Mercosur como socio pleno.

Estas disputas se dan en un contexto donde el objetivo básico de la liberalización comercial, el éxito exportador, ha tenido muchos claroscuros. Incluso los dos más grandes exportadores del continente, México y Brasil, no lograron convertirse en los “motores” y líderes indiscutidos de la integración con los países vecinos. Esto se debe a diferentes factores en cada caso.

México logró aumentar su comercio internacional pero a costa de profundizar su dependencia con Estados Unidos.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha tenido varios efectos; y entre ellos determinó que la economía mexicana quedara funcionalmente atada a la de Estados Unidos; lo que, sumado a otros factores, ha hecho que México se alejara del resto de América Latina.

La defensa del gobierno de Vicente Fox del ALCA refuerza la dependencia con Washington mientras que profundiza la desconfianza de otros países.

Brasil ha logrado un importante aumento exportador, pero con un desempeño económico modesto. Las exportaciones de materias primas siguen siendo muy importantes, el país ha debido diversificar los destinos de sus exportaciones.

De esta manera, Brasil está cobrando un perfil de global trader, y si bien en muchos casos se sobreactúa esa posición, es cierto que debe prestar cada vez más atención a otros bloques no sólo dentro de América Latina, sino también en otros continentes (sus principales destinos, por orden de importancia son la Unión Europea, Estados Unidos, Asia y América Latina).

Estas condiciones han llevado a que Brasil jugara un papel peculiar en la reciente integración regional: no ha promovido la expansión del Mercosur sumando nuevos socios plenos por medio de mecanismos que generen obligaciones mutuas, y en cambio ha promovido una expansión desordenada basada en acuerdos económicos, sumando miembros asociados. La misma perspectiva se aplica en la promoción de una Comunidad Sudamericana de Naciones.

Esta “red” de diferentes acuerdos con los vecinos ha sido construida no solo como basamento para un incipiente papel de liderazgo regional sino también como argumento para ostentar ese liderazgo a nivel global. Si bien Brasil tiene un peso propio; su chance de lograr una mayor figuración a nivel global aumentan si puede presentarse como “el líder” de América del Sur, y si ese título es aceptado por sus vecinos.

Bajo esa estrategia, a la asociación de Chile y Bolivia al Mercosur se sumó la de Perú y Venezuela; y el acuerdo de complementación económica con toda la CAN. El éxito en esta operación es muy dudoso. En el frente regional se mantienen las disputas comerciales; mientras que en el campo global en muchos casos los demás países de América del Sur presentan posiciones diferentes a las de Brasilia.

El Mercosur ha pasado a tener tantos miembros “asociados” como miembros plenos, y donde algunos (como es el caso de Perú y especialmente Chile); mantienen algunas posturas discordantes con las de Brasilia.

Es importante advertir que Venezuela en realidad está comenzando el proceso de ingreso como socio pleno, y que tomará algunos años. En el terreno de la integración se repiten medidas comerciales convencionales que generan un entramado “rígido” que termina imponiéndose sobre las aspiraciones de la integración, que es “blanda” y no ofrece una estructura y funcionamiento suficientemente enérgicos como para imponerse a esas medidas comerciales.

En efecto, esta disociación entre un comercio “rígido” y una integración “blanda”; siempre termina en que las medidas comerciales convencionales se impongan incluso sobre los mejores propósitos integracionistas.

El procedimiento de agrupar países sin profundizar las reglas de coordinación política ha tenido un efecto centrífugo: no fortalece la integración; y tan sólo desplaza las discusiones de un escenario a otro. Las asociaciones y las complementaciones económicas no generan lealtades políticas. Publicado en el semanario Peripecias Nº 8

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