Vida de Carla Giraldo

CARLA EVELYN GÍRALDO QUINTERO
Su Vida

Nació en Medellín hace 14 años, pero llegó a Bogotá un año después. Por eso se siente “más cachaca que otra cosa”. Carla es la hija única de Manuel Giraldo, un empleado de Textiles Rionegro que se volvió comerciante cuando llegó a la capital. Y de Charo Quintero, una mujer emprendedora que le ayudaba con los ingresos de una peluquería. En Bogotá consiguió trabajo como maquilladora en la programadora Cenpro, oficio que desempeñó durante muchos años.

Hoy su protagonizado una telenovela que alcanzó altos ratings de sintonía. Por eso dejo las sombras, las bases y los labiales para dedicarse en cuerpo y alma a su niña. Se convirtió en su manager, en una dama de compañía que sólo la pierde de vista en las entrevistas. Ahora la buena fortuna les da la oportunidad de recuperar en todo el tiempo que no estuvieron juntas, pues cuando Charo trabajaba como maquilladora de actrices y actores, Carla le veía máximo tres veces a la semana.

Consentida, pero no caprichosa, Carla no se escapa de la condena que pesa sobre muchos hijos únicos a esa edad: la soledad. “Definitivamente sí hace mucha falta un hermanito. Pero de ahí a que mis papás lo encarguen ya estaré demasiado grande. Sin embargo, podría decirse que sí tengo un hermano: mi papá, que juega conmigo siempre que los dos tenemos tiempo. Nos la llevamos muy bien”.

Lo que más le agrada de su trabajo y de su éxito es la oportunidad de ayudar a otros. Por esta razón aceptó desfilar en un evento de caridad que se realizó en Mariquita y asegura estar muy agradecida por la forma como la ha tratado la vida y quiere darles algo de lo que tiene a los más necesitados.

Pese a su éxito, no quiere cambiar. A ella no le preocupa cuánto puede ganar. Está tan feliz con su trabajo que lo disfruta plenamente.

Asegura que no le tiene miedo al éxito y cree que puede manejarlo con ayuda de su familia. Su mamá desempeña un papel muy importante, pues se ha convertido en su asistente, está pendiente de sus necesidades, de su vestuario, de su maquillaje y de que se aprenda los libretos, pero también de que haga sus tareas escolares. Por esta razón ella afirma que estar con su mamá es lo mejor que le ha pasado.

Asegura que su futuro está en la actuación y por ello, tan pronto supo de la importancia de su personaje en “Me llaman Lolita”, tomó un curso de técnicas de actuación con Toto Vega, quien en la novela fue su tío Óscar; otro de manejo de voz, y piensa seguir su preparación con Alfonso Ortiz.

PROFESIÓN:
Actriz
LUGAR Y FECHA
DE NACIMIENTO:
Medellín, agosto 30 de 1986
EDAD:
14 años
SIGNO:
Virgo

Carla Giraldo es una chica tierna, inteligente, recursiva, buena compañera, buena estudiante, alguien que sabe exponer sus razones, y no acepta con facilidad que le impongan determinaciones arbitrariamente. De todas estas cualidades comparte con su personaje Lolita la inteligencia y la picardía, que le han servido hasta para indicarles a sus compañeros cómo hacer una escena o para decirle al director que su personaje no haría tal o cual cosa. Y es que ella se siente como pez en el agua porque aprendió a codearse con los actores desde muy niña.

Le fascinan la música, Shakira, las baladas americanas, las chocolatinas, el color azul y bailar como su hobbie preferido. Quiere estudiar Psicología Infantil, seguir con sus cursos de actuación y estudiar inglés para estar preparada cuando decida hacer una carrera fuera del país.

DE LA NOCHE A LA MAÑANA
Sus contrincantes sí tenían experiencia ante las cámaras. Es cierto que Carla se había movido durante más de cuatro años detrás de bastidores, entre los cachivaches de las grabaciones, los gritos de los directores, los caprichos de los actores y los equipos de filmación. Ese mundo no le era ajeno. Pero de ahí a convertirse, de la noche a la mañana, en la protagonista de una novela… El director de casting de RCN, quien la conocía desde tiempo atrás, la llamó. Le contó sobre la prueba que buscaba a una preadolescente enamorada de un hombre mayor y sólo le aconsejó: “Venga y llore”. En la audición para conseguir el papel de Lolita estaban, entre muchas otras “expertas”, la pequeña actriz que interpretó a Paquita Gallego cuando niña, y una de las jovencitas de Conjunto Cerrado.

Carla, la novata, entró primero, hecha un nudo de nervios. Se sentó en medio del enorme estudio y preguntó qué hacía. “Haga la escena y llore, pero por usted misma, nada de goticas en los ojos”, le contestaron. Ni ella sabe qué le pasó. Lo cierto es que las lágrimas comenzaron a correr, y no pararon hasta después de salir de allí. Dos días después volvió a llorar, pero cuando le avisaron que el papel de Lolita era suyo.

Ahora es famosa y sólo hasta hace poco se acostumbró a sentir las miradas clavadas en ella cuando sale a la calle. O a recibir cartas y flores que le envían admiradores sardinos a quienes siempre contesta y devuelve una foto de Lolita autografiada. A los ocho años tenía amores platónicos que ya conoció en persona (Marcelo Cezán y Kenny Delgado), y quizá por eso no la “descrestan” los churros de la televisión.

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