Asocian el Sueño Deficiente con Presión Arterial Alta

Asocian el Sueño Deficiente con Presión Arterial Alta

Un estudio reciente halla que los adolescentes que no duermen lo suficiente o que tienen una mala calidad del sueño corren el riesgo de tener presión arterial elevada.

Es el primer estudio que plantea esa conexión, aseguró la autora principal del estudio, la Dra. Susan Redline, directora del Centro para el sueño de University Hospitals en la Universidad Case Western Reserve de Cleveland.

“En los adultos, existe evidencia de que dormir menos de seis horas cada noche esta asociado con altos niveles de presión arterial”, señaló Redline, que es profesora de medicina y pediatría en la Case Western Reserve. “No se había hecho ningún estudio en adolescentes”.

Redline y sus colegas estudiaron a 238 chicos y chicas de 13 a 16 años, a los que preguntaron sobre sus hábitos de sueño. Hallaron que el 11 por ciento dormía menos de 6.5 horas cada noche y el 26 por ciento tenía un “sueño deficiente” debido a despertares frecuentes.

Uno de cada siete adolescentes del estudio tenía hipertensión, que es una presión arterial alta superior a 120/80, o presión arterial alta límite llamada prehipertensión. Los adolescentes que tenían un sueño 85 por ciento menos eficiente eran cerca de tres veces más propensos a la presión arterial alta, informaron los investigadores.

“Ese fue uno de los hallazgos más prominentes, que la mala calidad del sueño estaba asociada con la presión arterial alta”, dijo Redline.

El estudio aparece en la edición del 19 de agosto de la revista Circulation.

Aunque es demasiado pronto para afirmar que el sueño deficiente es uno de los factores de riesgo de la presión arterial alta, destacó Redline, “en nuestro estudio, este factor fue mucho más fuerte que el sobrepeso”.

Los investigadores de la Case Western seguirán dando seguimiento a los adolescentes “para ver cómo la presión arterial se desarrolla con el tiempo”, apuntó.

El Dr. Stephen R. Daniels, jefe de pediatría del Hospital infantil de Denver y vocero de la American Heart Association, subrayó que el nuevo estudio es preliminar, pero “sí apunta la dirección que deben tomar los próximos estudios para comprender qué significa dormir menos y el sueño deficiente en términos de la presión arterial”.

Si los hallazgos se mantienen, podrían afectar eventualmente al horario escolar, aseveró Daniels. Las escuelas empiezan ahora más tarde en la mañana para los estudiantes más jóvenes y más temprano para los adolescentes, apuntó. “Pero los cambios en los patrones diurnos de los adolescentes podrían dificultar que los adolescentes se levanten temprano en la mañana y duerman bien por la noche. Si reorganizamos el horario diurno-nocturno de los adolescentes, podremos facilitarles la vida a ellos y a sus padres”, agregó.

El Dr. Richard D. Simon Jr., director médico del Centro para los trastornos del sueño Kathryn Severyns Dement en Walla Walla, Washington, dijo que los hallazgos del estudio tienen sentido biológico.

“Sabemos que en los adultos, el sueño deficiente y dormir menos están asociados con la obesidad y la intolerancia hormonal”, apuntó Simon. “Ocurren cambios en el sistema nervioso simpático. También, el sueño fragmentado activa las vías inflamatorias”.

Todos los expertos estuvieron de acuerdo en que los adolescentes podrían dormir mejor a través de lo que Redline denominó “optimización de la higiene del sueño, siguiendo hábitos de sueño regulares, apagar la luz a la misma hora cada noche, mantener la habitación en silencio y evitar sustancias que puedan perturbar el sueño como la cafeína”.

“Los niños al igual que los adultos necesitan dormir lo suficiente”, dijo Simon. “Decimos ocho horas de sueño por noche, pero se tarda una hora en conciliar el sueño. Es muy difícil dormir suficiente horas”.

HealthDay

 

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