Iniciando un tratamiento exitoso

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DR. RAFAEL GÓMEZ-CUEVAS

LAS METAS A ALCANZAR

La reducción de peso debe ser lenta y gradual. No pretenda rebajar 10 kilogramos semanales, porque las pérdidas severas o drásticas son contraproducentes: Su organismo se siente engañado e intente recuperar el peso anormalmente perdido, reduciendo su propio gasto metabólico diario, por lo que una mínima cantidad de comida se convierte en ahorro con lo que se recupera muy prontamente el excesivo peso perdido. Aconsejamos rebajar entre medio a un kilo semanales en líneas generales, en obesidades leves a moderadas (esto de logra reduciendo aprox.500 calorías diariamente).

Su médico debe proponerle las metas a conseguir: actualmente lo hacemos en términos de porcentaje, es decir sugerimos que la primera reducción se haga en un 5 al 10% del peso en exceso. Sabemos que las reducciones modestas son eficaces. Por ejemplo, si usted pesa 100 kilos y rebaja un 5%, es decir, solamente 5 kilos, el beneficio que su organismo recibe es del 15% en reducción de factores de riesgo* contra su corazón. Así pues no se precisa proponerse como meta siempre llegar al llamado peso “ideal”; debe mejor buscarse un peso “saludable” que es una meta más fácil de lograr y que está situada por debajo del peso actual y algo por encima del peso que usted “debería” tener según las tablas. Esta meta debe ser “negociada” cada vez en las consultas de control.

APOYO NUTRICIONAL

Este es un pacto que compromete por igual a usted, a su familia, a sus amigos, a su entorno, que deben colaborarle y a su médico o a su equipo médico tratante. El paciente precisa elaboración: Es bien difícil que se puedan seguir las indicaciones fundamentales para reducir de peso: Cambio en los hábitos de vida, cambio en los hábitos de alimentación si no se cuanta con el debido apoyo familiar. En los niños esto es imprescindible, nunca se deben dar instrucciones sobre plan dietario a un niño; hay que hacerlo y así indicarlo a los padres. En mi práctica, (un poco en broma / un poco en serio) le digo a mis pequeños pacientes que están autorizados para poner carteles a la entrada del comedor donde “Se prohibe el ingreso de dulces, gaseosas, azúcar, panela, miel y golosinas, so pena se multa severa”.

AYUDA PARA PLAN NUTRICIONAL

Su médico le va a dar una serie de consejos nutricionales. Ocasionalmente sólo se precisan consejos generales; en otros casos, el plan debe ser confeccionado por la nutricionista – dietista. En todo caso siempre el médico tratante indicará: Cantidad total de calorías al día, criterio de porcentaje de los tres principios nutricionales*, distribución horaria, características según el estado metabólico (p.ej. baja en grasas saturadas si hay elevación del colesterol y los triglicéridos, baja en purinas si el ácido úrico esta alto, hipoglúcida si hay elevación de las cifras de glucosa en sangre, etc.)

Sentado frente a su mesa, usted lee y relee el plan nutricional que correctamente se le ha aconsejado. Puede parecerle muy sencillo, fácil de cumplir y fácil también de memorizar. Con mucho entusiasmo toma papel y lápiz y se dispone a hacer una lista de qué debe comprar en el supermercado para estas dos primeras semanas de “dieta”. Revisa la nevera para desechar la mantequilla, los chorizos y las gaseosas. A la basura también las chocolatinas y las mermeladas.

Recupere un cajón de su closet, una vieja “sudadera” y hace planes para iniciar mañana, muy temprano, su primera sesión de actividad física, caminar a paso medio 20 minutos. Fija las fotocopias de la “dieta” en la nevera, en el comedor y por si acaso…en su alcoba. Le parece mejor idea, que toda la familia tenga también una copia cuando se sienten a la mesa…ah…y una copia más para su lugar de trabajo, para que sus compañeros sepan que usted se ha decidido, que ha iniciado una lucha contra el sobrepeso o la obesidad, que merece por ello consideración y respeto. Eso es… Deben apoyarme, deben colaborar conmigo todos, esto es una cruzada, como si tuviese el valor cívico de denunciar a un narcotraficante.

Mi familia, mis amigos se unirán a mí, me ayudarán y en unos meses, sólo en unos meses tendré dos tallas menos y ya no seré gordo. Se contagiarán de mi entusiasmo y todo saldrá bien…es bien fácil. Pero, lo que parece una telenovela con final feliz, en muchas ocasiones es difícil de cumplir… porque aunque es indispensable la ayuda de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo, siempre deben darse prioridad a su propia convicción, a su propio convencimiento. Es decir en el grado de interés por reducir de peso sea prioritario y que la decisión sea firme, con lo que las posibilidades de éxito, se multiplican.

El título de este apartado es “Ayudas para cumplir el plan nutricional”. Pues bien, ¿Cuáles son esos consejos?

Distribuya sus alimentos a lo largo del día, lo que significa hacer “dieta fraccionada”: Desayuno, algo a la media mañana, almuerzo, algo a media tarde “onces” y comida. Es decir, comer poco muchas veces, en lugar de mucho pocas veces. En cuanto a cantidad, intente comer un 70% en la primera mitad del día, recordando el aforismo de “desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo” o ” de buenas cenas, están las sepulturas llenas”, que no son simplemente frases reconocidas, sino que indican una verdad fisiológica; esto es, que el gasto metabólico * aumenta con el ejercicio físico, que obviamente es mínimo en la noche , por tanto el organismo gasta menos calorías en el reposo nocturno y todas las calorías ingeridas son íntegramente “aprovechadas”, a diferencia de las ingeridas en las primeras horas del día cuando la actividad física está siempre presente.

Trate de establecer un horario preciso para sus comidas, planificando con anticipación lo que va a preparar (si está en casa) y a comer. Esto último es importante también. Si va a un restaurante (procure con anticipación saber el tipo de comida que sirven allí y pida que le pongan las salsas por separado). Coma masticando despacio sus alimentos y sin influencias extrañas como leer o ver televisión al mismo tiempo.Ingiera agua (uno a dos litros al día). El agua no adelgaza, pero produce sensación de plenitud y bebida a sorbos pequeños facilita los procesos digestivos. Hemos dicho agua y nunca bebidas gaseosas dulces.

Si tiene dudas sobre la cantidad de comida que está recibiendo, si tiene hambre, si se siente mal siguiendo el plan nutricional prescrito, debe consultar su médico o nutricionista. Antes de hacerlo revise si está cumpliendo con lo previsto. Es buena idea que anote exactamente la cantidad de alimentos consumidos cada día de la semana; es mejor hacerlo a diario, porque los pacientes obesos o con sobrepeso tienen tendencia a olvidar los excesos y sólo recuerdan luego anotar una parte de lo consumido. También es un buen consejo que procure comer siempre en el comedor, utilizando platos pequeños en lugar de bandejas (hay la tendencia natural por lo demás, a comer todo lo que se pone sobre la mesa).

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Nunca vaya a comprar la comida sin una lista previa y jamás lo haga cuando esté con hambre. Se sorprenderá luego al observar cuantas golosinas y cosas innecesarias ha comprado, sólo por sus paquetes y colores atractivos. Nosotros hemos hecho este experimento: Encargar a dos personas que vayan a un supermercado y compren todo lo necesario para una cena elegante, romántica, para dos personas, sin importar el precio y que lo hagan justamente antes de almuerzo. Y una semana después, con las mismas instrucciones, pero yendo al mercado inmediatamente después del almuerzo. La diferencia es sustancial, el primer día con hambre compraron 16 artículos, por un valor de $85.000, en la segunda experiencia, sin hambre, compraron únicamente 9 artículos que costaron apenas $43.000. Es un ejemplo demostrativo.

Busque la manera de hacer atractivos los platos de su plan nutricional. Se sorprenderá como hay cientos de recetas de comida con muy bajo contenido de calorías y que son muy atractivas a la vista y luego al gusto. Hay que desterrar la idea de que “solo se puede comer pasto”.

Las comidas hipocalóricas se encuentran ya en todos los supermercados y hay incluso cadenas de hoteles y restaurantes (el Sochagota en Paipa, por ejemplo) que indican al lado del plato del menú, la cantidad de calorías que contiene. Si usted tiene acceso a internet, diariamente puede conseguir un menú hipocalórico atractivo. Evite la monotonía, rechace los aportes calóricos sin valor nutritivo y utilice condimentos para encontrar nuevos sabores.

Convierta en rutina su proyecto de bajar peso. Es decir no piense a diario que “tengo que hacer la dieta”, más bien incorpore la idea del plan nutricional a su quehacer de todos los días. Yo pongo a mis pacientes ejemplos para hacerlo:…¿Se ha cepillado hoy sus dientes?…A la obvia repuesta afirmativa, esta otra pregunta:

¿ Y piensa hacerlo también mañana y a la próxima semana?…¿Y el próximo año? ¿Se ha duchado hoy? ¿Piensa seguir haciéndolo el año próximo?

Usted hace esto a diario sin apenas darse cuenta, como algo normal, como levantarse, como ducharse, o comer…como una rutina…esto es justamente: El plan nutricional debe ser otra rutina, sin apenas darse cuenta que existe: como usamos anteojos, o como usan tacones altos las chicas no muy altas.

No suba a la báscula todos los días; no es buena idea porque el plan no es hacerle perder el entusiasmo. Hágalo máximo una vez a la semana, o espere al control de su médico. Si es mujer y rebajado más de 1 kilo, compare sus medidas, seguramente habrá disminuido casi un cm. de cintura y cadera.

Respecto a la actividad física, tómela “deportivamente”…se trata de caminar un rato después de las comidas, no precisa comprarse un gimnasio, ni contratar un experto en entrenamiento físico (pero si quiere lo puede hacer). Simplemente camine aprovechando su tiempo disponible, utilice escaleras y no ascensor, procure hacer usted mismo sus propias diligencias (lo sentimos por los mensajeros), si puede integrarse a un grupo que haga alguna actividad física no competitiva (somos enemigos de las apuestas en el deporte), no dude en ingresar. Inicie su actividad física en forma discreta y aumente la intensidad y duración en forma gradual. Si su peso es excesivo, recuerde que al saltar o trotar afecta directamente los músculos, huesos y tendones de sus miembros inferiores.

Siempre insistimos en esto, porque las quejas y percances postejercicio no son como se cree por problemas cardiacos, aunque pueden ocurrir, sino más bien por rotura de tobillos y rodillas. Inicie su actividad física mañana mismo pero hágalo como dijimos…deportivamente.

Finalmente tenga plena confianza en su médico tratante, no dude en comentarle sus inquietudes sobre el éxito o la continuación del plan que ahora va a iniciar. Si no existe diálogo, si no hay una verdadera “sintonía” entre médico y paciente es difícil lograr buenos resultados. Por parte del profesional se precisa conocimiento y práctica en el manejo de la obesidad y sus complicaciones, los médicos generales deberían asistir a los simposios y congresos que periódicamente organiza en nuestro país ASCOM*.

Se precisa también paciencia, comprensión , habilidad para explicar el plan a seguir y resolver interrogantes, se precisa tiempo. Por eso ningún tratamiento honesto de obesidad se puede hacer correctamente siguiendo los planes modernos de seguridad social (tipo ley 100) que limitan el tiempo de consulta a 480 segundos…y por parte del paciente, es necesario que con toda seguridad exponga al médico sus dudas, sus problemas, sus expectativas…
Es muy importante insistimos, que usted comente a su doctor como es su apetito, si cree que solamente con las comidas fraccionadas puede regularlo, si la comida para usted es una obsesión o si cree que no tiene la capacidad para sentirse satisfecho (a) fácilmente después de una comida normal no dude en comentarlo, porque su médico entonces puede prescribir una importante ayuda para usted: Medicamentos que aumenten la saciedad* y reduzcan el apetito exagerado. Pero es preciso, repetimos, que tenga la confianza necesaria para contar todo a su médico. De ello finalmente dependerá el éxito o el fracaso de su tratamiento.

Pero estamos seguros que usted puede hacerlo bien. Solo hace falta como dijimos al principio, un conocimiento certero y valedero de iniciar un proceso saludable: luchar contra el sobrepeso y la obesidad y los factores de riesgo* que los acompañan, buscar la normalidad fisiológica de un peso adecuado y sacarle entonces el gusto a la vida. A su vida.

GLOSARIO

Endocrinología: Es una subespecialidad de la Medicina Interna, que estudia y trata las alteraciones relacionadas con las glándulas de secreción interna (que vierten sus productos a la sangre y no al exterior): Tiroides, páncreas, suprarrenales, que dan lugar a enfermedades como: Diabetes, obesidad e hipotiroidismo entre otras.

Principios nutricionales o Nutrientes: Son tres fundamentalmente: Hidratos de Carbono (azúcar, panela, harinas, papas, pastas), Proteínas (carne, pollo, pescado, frijoles, garbanzos) y Grasas (mantequilla, manteca, carne de cerdo, huevos, leche, aceite de oliva).

Gasto metabólico: Es la energía expresada en calorías que el organismo precisa utilizar para mantener la actividad mínima que permita sobrevivir: El corazón latiendo, los riñones funcionando, el aparato digestivo procesando las comidas. Se conoce también como metabolismo basal, que está aumentando, p. ej. en el hipertiroidismo (exceso de hormona tiroidea).

Confección del plan nutricional: Se calcula que una persona haciendo escaso ejercicio físico necesita diariamente 30 calorías por kilo de peso “deseable”, es decir una secretaria con peso adecuado de 60 k, precisaría 1.800 calorías diarias; si pesa 75 k, debe bajar de peso, disminuyendo las calorías que recibe. Se sugiere reducir diariamente 500 calorías con lo que el plan nutricional en este ejemplo debe contener 1.300 calorías en total. Con este esquema puede lograrse un descenso de peso adecuado de 500 gramos (una libra semanal).

Factores de riesgo: Son enfermedades y condiciones que acortan la vida, fundamentalmente producen insuficiencia coronaria e infarto de miocardio (reconocidos como causa principal de muerte). Ellos son: Tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hiperlipidemias, hiperuricemia, estrés, edad, sedentarismo y desde luego en primera línea la obesidad.

Apetito / Saciedad: Normalmente cuando el organismo precisa comida, cuando los niveles de azúcar (glicemia) en la sangre están muy bajos, se pone en marcha una parte del sistema nervioso (el prasimpático) que aumenta la secreción de la saliva y jugos gástricos y que a nivel cerebral produce la sensación de hambre. Si el organismo recibe comida suficiente, la glicemia aumenta y dispara entonces otro mecanismo: El del sistema nervioso simpático, que actúa en forma inversa al para simpático y produce la sensación de plenitud, de satisfacción postcomida, la saciedad, gracias a dos sustancias ya conocidas: la aerotonina y la noradrenalina.

ASCOM: Es la sigla de la ASOCIACION COLOMBIANA DE OBESIDAD Y METABOLISMO, entidad científica, sin ánimo de lucro, fundada hace 25 años y que agrupa a los profesionales de la salud especializados en el manejo de la obesidad.

ASCOM organiza cursos, simposios y congresos para médicos generales y especialistas en otras disciplinas. También jornadas sobre Nutrición para los (las) profesionales de la dietética y la nutrición y charlas multidisciplinarias para pacientes.

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