Cuidados para la piel

cuidado-de-la-piel

La Piel habla de Usted

La piel es el reflejo de todo cuanto ocurre en el organismo. en ella es posible ver, por ejemplo, si estamos comiendo o durmiendo bien, o si por el contrario, nuestra dieta y nuestras costumbres diarias no son las más adecuadas.

Empezaremos hablando sobre la envoltura que protege al cuerpo y es a la vez espejo de todo cuanto ocurre en el organismo: la piel. Todos los días, al arreglarse para sus labores diarias, usted realiza la misma rutina, pero ¿se ha puesto a pensar si cuida satisfactoriamente su piel?

Es necesario reconocer que en ella se reflejan tanto la calidad del sueño como los procesos digestivos resultantes de la ingestión de alimentos apropiados o contraproducentes, siendo estos últimos los que en determinado momento pueden producir granos o reacciones alérgicas.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y uno de los más versátiles: lo protege de los elementos externos y mantiene hidratado el interior, ayuda a evitar que las bacterias se alojen en el organismo, y también a eliminar los excesos de agua, elementos grasos y toxinas.

La piel es un órgano vital, parecido al corazón o al hígado, con la diferencia de que se encuentra en el exterior, recubriendo cada centímetro de su cuerpo, desde el cuero cabelludo hasta los pies.

La piel tiene vida propia

Una de las más importantes de la piel es su regeneración constante. Cada 28 días su capa superior, o epidermis, se regenera. Las células secas y escamosas son sustituidas por otras adicionales luego de una gran metamorfosis o división celular.

Otro detalle esencial que hace de la piel un órgano especial es la propiedad de cursarse por sí misma espontáneamente luego de ser lastimada o de sufrir cualquier tipo de herida.

Es importante tener en cuenta que, sí bien puede ayudarle a lucir más joven, el cuidado del cutis no detiene los efectos del paso del tiempo.

A medida que la piel envejece, va perdiendo la propiedad de retener la humedad; los tejidos de la dermis (ubicados bajo la epidermis) disminuyen en elasticidad, la circulación de la sangre en la epidermis se hace más lenta y la renovación de las células toma más tiempo.

Los productos para el cuidado de la piel tienen sustancias que ayudan a devolverle su humedad perdida, estimulan las células y logran que las arrugas sean menos visibles, mejorando al mismo tiempo la circulación y la renovación celular.

Estudios realizados han demostrado que la piel tiene vida propia. Desde la infancia hasta la vejez, este órgano para por denominadas “siete edades”, que aunque genéticamente se encuentran programadas, pueden ser alteradas por el estilo de vida que se lleve y los cuidados que se le prodiguen; por esto se hace hincapié en la importancia de protegerla desde la niñez, especialmente del sol, el cual constituye uno de sus peores enemigos.

Los cambios que sufre la piel son imperceptibles al ojo humano hasta la aparición, hacia los 35 años, de las primeras arrugas, más conocidas como “líneas de expresión”.

Después de los 21, lo que muere no se sustituye

El proceso de envejecimiento es uno de los factores que más temen tanto mujeres como hombres, ya que no gozar de una apariencia física aceptable puede en muchos casos crear sentimientos de inferioridad.

Sin embargo, se debe aceptar el envejecimiento como un fenómeno biológico natural e ineludible. Este se inicia en el momento en que se consigue la madurez de los órganos y se logra el crecimiento total de los individuos, momento que se sitúa alrededor de los 21 años.

A partir de este instante, las células que mueren no se sustituyen, y aunque usted no lo percibe, va experimentando una pérdida paulatina de vitalidad.

Este proceso como ya se ha dicho, es natural, y en él influyen múltiples factores que aceleran el deterioro de las células, como el sobrepeso, una alimentación cargada de carbohidratos, el consumo de tabaco y alcohol, el estrés, la contaminación ambiental, un tratamiento de belleza inadecuado y algunas causas genéticas.

¿Por qué se desgasta la piel?

La causa principal del proceso de envejecimiento es la pérdida de colágeno, tejido compacto que mantiene las células unidas.

Si bien es cierto que con el tiempo la piel va cambiando y sus estructuras comienzan a tener cada vez menos resistencia, la indiscriminada exposición al sol, la contaminación ambiental, el frío, el viento y la agitación de la vida moderna hacen también que la piel pierda la capacidad de retener humedad, de tal forma que los bordes de las células se doblan y el colágeno se desprende.

Este tejido compacto se destruye debido a la deshidratación, provocando hundimientos o pérdidas de tejido, lo que en la epidermis se manifiesta en forma de arrugas.

Las moléculas del tejido cutáneo también pierden estabilidad como resultado del paso de los años.

Algunos de sus átomos se transforman en radicales libres, lo que desencadena el proceso de desgaste de la piel, que altera la estructura de sus proteínas, colágeno y elastina, y provoca el oxidamiento de las grasas que conforman la membrana celular, todo lo cual conduce al envejecimiento cutáneo.

Los radicales libres se encuentran en el humo del cigarrillo, en el aire contaminado, el las emisiones radiactivas, y se generan incluso en el propio organismo.

Más adelante explicaremos cómo combatir este proceso de “oxidación”; por ahora se analizarán los factores que influyen en el desarrollo del envejecimiento, para que usted tome las medidas necesarias y lo haga a tiempo.

Las Causas del Envejecimiento

Como ya se ha explicado, en el proceso de envejecimiento intervienen múltiples factores. A continuación nos detendremos en los más importantes:

La edad

Quiérase o no, el paso de los años es algo que nada puede evitar. Con el tiempo, el funcionamiento normal de las glándulas sebáceas decae y las células retienen menos humedad; esto hace ceder los diferentes tejidos que conforman la piel.

Aunque el envejecimiento es inevitable y nada se puede hacer para cambiar las razones biológicas que lo producen, existen mecanismos para detener la acción del tiempo y los efectos de las causas exteriores, como tratamientos cosmetológicos adecuados, mayores periodos de descanso y dietas ricas en nutrientes y vitaminas, entre otros.

El sistema inmunológico

El regulador de todo el proceso de envejecimiento es el sistema inmunológico, que actúa como defensor del organismo. Cada célula posee un mecanismo que le permite detectar los elementos extraños.

Sin embargo, al envejecer, su metabolismo se deteriora, comienza la acumulación de materiales de deshecho y el sistema inmunológico confunde las células óptimas con elementos negativos y las ataca.

Así, se van creando vacíos que las células vecinas intentan ocupar hasta que el proceso de división se detiene, dando lugar a las arrugas y la flacidez muscular.

El adelgazamiento

Muchas veces, en búsqueda de una silueta esbelta y envidiable, mujeres y hombres se someten a dietas o ejercicios rigurosos sin ningún control médico.

Estos mecanismos, efectivos a veces, pueden provocar daños irreparables o propiciar la aparición de arrugas y estrías, muy difíciles de erradicar.

La higiene

La agitación, las exigencias de la vida moderna y el uso exagerado de productos de belleza, son factores que influyen para que tanto hombres como mujeres no lleven a cabo un adecuado tratamiento de limpieza, y dejen esta tarea simplemente al agua y al jabón.

Por esto es recomendable establecer una rutina diaria de aseo y tener en cuenta qué productos son más favorables para su tipo de piel.

Condiciones hormonales y de salud

Muchas veces usted consume, sin darse cuenta, cierto tipo de alimentos que poco o nada le ayudan en el cuidado de su piel.

Pues bien, la ingestión inadecuada de estos “manjares” afecta a el funcionamiento de importantes órganos como el hígado o el riñón, lo cual incide directamente en la belleza de la piel y ocasiona desarreglos glandulares.

Contar con las indicaciones de un experto sobre qué productos incluir y cuáles suprimir de su dieta le puede ayudar a restablecer la salud del hígado y el intestino, previniendo así el estreñimiento y mejorando la digestión.

Incidencias atmosféricas

Vivir en lugares en donde se está expuesto al viento, al calor y a los rayos solares, sin ninguna protección, puede acelerar el proceso de envejecimiento.

De ahí la importancia de incluir entre sus prioridades un tratamiento de limpieza, humectación y prevención por medio de productos que le ayuden a su cutis a contrarrestar los efectos nocivos del medio ambiente en que usted se desenvuelve.

LAS VITAMINAS SON LA CLAVE

Sería fabuloso encontrar un secreto mágico para permanecer siempre jóvenes y no sufrir el constante asedio de la vejez. Infortunadamente este remedio no existe.

Si embargo, tenemos a nuestro alcance sustancias que ayudan a retrasar o hacer menos palpable el paso de los años; las vitaminas.

El betacaroteno, la vitamina A, la vitamina C y la vitamina E, en efecto, defienden el organismo ante presencia de múltiples enfermedades y agentes nocivos como la contaminación, el alcohol, el tabaco y los rayos solares. Se trata, pues, de un conjunto especial de sustancias para cuidar y mantener la salud de su piel.

El betacaroteno

La función especifica que se le atribuye al betacaroteno es la protección de las otras vitaminas mediante la destrucción de los radicales libres. Por estas facultades se le podría considerar una vitamina independiente.

El betacaroteno es uno de los elementos más abundantes en la naturaleza y constituye el pigmento rojo y amarillo de numerosas plantas. Pertenece a los carotenoides, sustancias que en el organismo se convierten en vitamina A.

Se pueden encontrar fundamentalmente en las verduras de hojas verdes como el brócoli, la espinaca, el repollo y la acelga, en los frutos amarillos como la naranja y el albaricoque, y en las raíces como la zanahoria.

También conocido como provitamina A, el betacaroteno es absorbido por el organismo en las cantidades requeridas por este, sin almacenamiento de volúmenes innecesarios, lo que evita el riesgo de hiperavitaminosis (proceso que sí se presenta con la vitamina A).

Se fija en la piel, la protege de los rayos solares y ayuda a disminuir las manchas producidas por la edad.

La vitamina A

Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles, las cuales penetran fácilmente a través de las paredes celulares, compuestas de lípidos.

Aunque los vegetales no contienen vitamina A en estado puro, sí incluyen las provitaminas o carotenos que se transforman en dicha sustancia luego de la absorción intestinal. El papel de la vitamina A es preventivo y ayuda a aumentar las defensas contra los radicales libres.

Si usted desea protegerse contra la aparición de enfermedades, debe consumirla en dosis adecuadas para mantener equilibrado su organismo.

Como el funcionamiento del cuerpo es diferente en cada persona, es necesario que usted determine, con la ayuda de un médico, si presenta deficiencia de vitamina A, la cual puede ser provocada por una dieta pobre en vegetales, por incapacidad para absorberla y almacenarla, por cirrosis hepática producida por la obstrucción de los conductos biliares o por enfermedades que causan avitaminosis.

Recuerde que la vitamina A protege contra infecciones, ayuda a mantener una buena visión, favorece el desarrollo de huesos, cutis, cabello y dientes, y contribuye en el proceso de síntesis proteínica. Puede encontrar esta sustancia en los vegetales antes mencionados y en tomates y frutas como el melón, el mango y la papaya.

La vitamina C

Se trata de una sustancia que ayuda a la absorción del hierro, lo cual es muy importante para que el sistema inmunológico no pierda su capacidad de defensa y proteja al organismo contra virus y las bacterias producidas por los resfriados.

La vitamina C protege el contenido líquido de las células y ayuda a que los fibroblastos, elementos principales de la dermis, aumenten su producción de colágenos, proteína clave para mantener la elasticidad de la piel, y así evitar las arrugas.

Esta sustancia contribuye además a la cicatrización de heridas, facilita el control de los niveles de colesterol en la sangre (afección tan común en nuestros días) y tiene también una participación importante en la producción de hormonas antiestrés.

Las personas que sufren de mala digestión, problemas respiratorios, lactancia pobre, encías que sangran y hemorragias, o que son propensas a hematomas, articulaciones hinchadas, alergias y lenta curación de heridas, muy seguramente presentan deficiencia de vitamina C; por esto es recomendable ingerir alimentos cítricos, espinacas, tomate, pepino, repollo, cebolla, aguacate, perejil y frutas frescas como guayaba, papaya, plátano, fresa y mandarina.

Para conservar la vitamina C en el organismo es indispensable que usted tenga en cuenta las siguientes sugerencias: no exponga excesivamente los alimentos a la luz o a temperaturas demasiado altas; no cocine en utensilios de cobre; evite el estrés, el tabaco, la ingestión indiscriminada de antibióticos, las píldoras anticonceptivas y los elementos ahumados; no se exceda al practicar ejercicio físico, ya que esta vitamina se elimina por medio del sudor.

La vitamina E

Está considerada como la vitamina de la fertilidad, la reproducción y la potencia sexual. Esta sustancia es liposoluble, lo que le permite fijarse en las células y protegerlas de la acción de los radicales libres. Además ayuda a evitar el resecamiento de la piel.

El papel que esta vitamina desempeña en el organismo es muy importante. Durante la gestación contribuye al desarrollo del feto, reduce la oxidación de las grasas no saturadas, interviene en la producción de glóbulos rojos y detiene la formación de depósitos de grasa en los vasos sanguíneos, causantes de la arterioesclerosis y el infarto del miocardio.

Entre los síntomas más frecuentes desencadenados por la falta de vitamina E encontramos los siguientes: esterilidad femenina y masculina, anemia, debilidad general, apatía, falta de concentración, debilidad sexual, impotencia, disminución del colágeno, piel seca, degeneración y distrofia musculares, trastornos hepáticos y renales y pérdida del cabello.

Para evitar estas fuertes deficiencias es necesario consumir germen de trigo, aceite de maíz y de soya, nueces, aguacates, nabo, pan integral, semillas de cereales y leguminosas.

Si usted ha sufrido de enfermedades intestinales, hepáticas, o relacionadas con el páncreas, si se ha sometido a intervenciones quirúrgicas en el estómago o el intestino, si es propensa a la fibrosis quística o consume grandes cantidades de alcohol, agua tratada con cloro y hierro orgánico, es importante acudir al médico para determinar si posee suficiente vitamina E en su organismo y adoptar los tratamientos necesarios para el adecuado funcionamiento de los órganos que componen su cuerpo.

Importancia del sueño

Las células se producen y recuperan su fuerza cuando se duerme. A lo largo del día se presentan niveles altos de hormonas como la adrenalina, que impiden la producción de nuevas células.

Durante la noche, en cambio, la hormona del crecimiento acentúa su acción, afectando y ayudando directamente en la división de las células.

Por esto, al crear su plan de batalla para lucir una piel sana, no olvide tener en cuenta el factor sueño: dormir tranquilamente las horas necesarias le ayudará a mantener en buen estado su cutis.

COMO RECONOCER SU TIPO DE PIEL

piel-mixtaPara mantener una piel saludable es necesario aplicar los tratamientos adecuados. Ahora bien, para escoger efectivamente el más conveniente, es fundamental determinar qué tipo de piel posee usted: si su cutis es normal, seco, graso o mixto.

Piel normal

Aunque no es muy frecuente encontrar este tipo de piel, si es fácil reconocerla. Se caracteriza por su suavidad, textura compacta y sin manchas y por su puesto aterciopelado. Posee circulación sanguínea normal y es lisa y blanda según la edad. No brilla ni presenta tensiones. En este tipo de piel las glándulas sebáceas y sudoríparas funcionan normalmente, lo mismo que el metabolismo y los procesos de eliminación de toxinas.

Los niños y las personas muy jóvenes pueden ubicarse en esta calificación. Para el cuidad de su piel solamente se necesitan buenos productos de higiene que no perjudiquen sus funciones fisiológicas.

Si usted posee este tipo de piel puede sentir alivio, aun cuando debe tener especial cuidado pues con el paso del tiempo tiende a resecarse; por eso es importante que al detectar los primeros síntomas de resequedad cambie su rutina de belleza.

Los avisos iniciales de resequedad se presentan cuando la piel de la cara se estira al contacto con el frío y se hace más sensible ante los elementos de la naturaleza. (El uso indiscriminado de jabones para lavarse la cara acelera la resequedad y produce una sensación de tirantez en la piel).

Para conservar la piel normal lo más aconsejable es utilizar cosméticos naturales, los cuales mantendrán su textura compacta y su suavidad.

Piel seca-deshidratada

Determinar si posee este tipo de piel es muy fácil. Se pueden observar poros pequeños, pobreza en grasa debido al poco trabajo de las glándulas sudoríparas y dificultad para producir o conservar la humedad del agua.

El cutis se presenta opaco, pálido, con escamas y tendencia a agrietarse. Debido a la poca elasticidad que posee, la piel seca es más propensa a arrugarse prematuramente, por lo cual se aconseja utilizar productos cosméticos que aporten grasa y humedad.

Un método para reconocer si posee piel seca consiste en detectar la presencia de líneas sobre la piel delgada. Con la yema de sus dedos hale la piel hacia arriba: si observa la formación de líneas sutiles, no lo dude.

Otros síntomas claros que le ayudarán a confirmar su teoría son quemarse o escamarse fácilmente con el sol, o experimentar sensación de tirantez luego de lavarse la cara con agua y jabón.

Para cuidar adecuadamente la piel seca es conveniente evitar el uso de jabón y las exposiciones al frío y al viento. Es igualmente propicio un tratamiento de exfoliación.

Utilice limpiadores que contengan aceites vegetales o productos grasos; esto ayuda a limpiar, suavizar e impedir un temprano envejecimiento. El consumo de agua para proteger este tipo de piel es esencial: ingiera varios vasos de agua al día.

Piel grasa

Si usted cree poseer este tipo de piel, trate de comprobarlo a tiempo. Los signos más comunes son aspecto graso en la superficie y aparición frecuente de puntos negros y/o pequeñas protuberancias debajo de la piel.

De comprobar estos síntomas, debe cuidar infatigablemente su cutis, y no con cuidados suaves, sino con la firme disciplina, por ser la piel que más problemas suele presentar.

Pero no hay que desanimarse, pues la piel grasa tiene una gran ventaja: no envejece tan pronto porque posee grandes poros y las glándulas sudoríparas y sebáceas trabajan con intensidad.

Un tratamiento adecuado y en el momento justo puede ayudar a evitar o a disminuir la aparición de infecciones o brotas causados por el acné.

Aunque existen muchos productos para el cuidado de la piel grasosa, estos se deben aplicar con precaución y de manera continua con el fin de quitarle su característico aspecto brillante.

Cutis sensitivo

Esta clase de piel no se puede calificar con precisión, ya que posee características comunes a todas las pieles. Su rasgo definitorio es, sin embargo, ser sensitiva y alérgica.

A veces esta sensibilidad sólo se manifiesta en ciertas áreas, las cuales se muestran secas, inflamadas, y en algunos casos con los vasos capilares rotos, sobre todo en la nariz y las mejillas.

Esta piel se caracteriza por ser muy sensible a los rayos del sol, al frío y al viento. Suele reaccionar ante muchos de los ingredientes contenidos en los productos de belleza normales, especialmente aquellos con fragancia.

Debido a sus características, la piel sensitiva necesita ser tratada con productos especiales y solamente en las áreas afectadas.

Si su piel corresponde a esta clasificación, hay varias medidas que se pueden tomar. Recuerde ante todo que su piel necesita respirar, oxigenarse, y también que durante las horas de la noche se realiza una renovación celular.

Nada peor entonces que dormir con el maquillaje. Aunque este agotada de cansancio, elimine hasta el ultimo residuo de maquillaje. Nunca lo haga frotando o estirando fuertemente su piel.

En esta rutina no olvide el área de los labios: límpielos correctamente, aplicando el limpiador con las yemas de los dedos y extendiéndolo hasta el cuello, el cual debe quedar tan limpio como su rostro.

Un cutis limpio, libre de células muertas, bien nutrido, es el primer gran paso en la lucha contra las líneas de expresión y las arrugas.

Piel mixta

Este tipo de piel es el más común. Usted puede diferenciarlo si nota la presencia de una zona grasosa en el centro de la cara, de manera que la frente y los alrededores de la nariz y la barbilla suelen verse brillantes y están propensos a las espinillas y los poros abiertos, mientras que las zonas alrededor de los ojos, los labios, las mejillas, las líneas exteriores de la frente y el cuello suelen ser secas o normales.

Es importante que analice todas las partes de su rostro para determinar que tipo de piel tiene. Examine sus poros para ver si están abiertos o si tiene espinillas escondidas bajo la epidermis, lo que da un aspecto grasoso a su apariencia.

Lo primero que debe tener en cuenta para el cuidado de la piel mixta es verla como dos complexiones totalmente diferentes y cuidarlas individualmente.

De esta manera la limpieza, tonificación y humectación se harán según el tratamiento conveniente para cada zona. Aunque el mantenimiento de este cutis requiere un poco más de esfuerzo, no hay por qué preocuparse: los tratamientos a seguir no tienen nada de extraordinario, sólo hay que tener en cuenta la regla de tratar cada zona por separado.

Recomendaciones Básicas para Tener una Buena Piel

  • Reduzca al máximo el uso de jabones alcalinos.
  • Escoja siempre productos que contengan ingredientes humectantes y colágeno soluble.
  • Incluya dentro de su sistema diario de tratamiento productos con protector solar.
  • Evite exponerse al sol entre las 11:00 a.m. y las 3:00 p.m., pues los rayos solares son más fuertes a estas horas del día.
  • Utilice cremas y maquillaje en los días más fríos para proteger la piel del resecamiento.
  • Aplíquese una o dos veces por semana una mascarilla o un complemento de tratamiento intensivo.
  • Trate de evitar las expresiones faciales exageradas ya que esto contribuye a la formación de líneas innecesarias.[spacer size=”7"]

Y no olvide

  • Beber de seis a ocho vasos de agua al día.Consumir alimentos que ayudan a mantener la belleza de la piel, como frutas y vegetales.
  • Prescindir de alimentos que contengan grasas y aceites.
  • Hacer ejercicio diario para mantenerse en forma.
  • Usar protector solar antes de exponerse al sol por tiempo prolongado.
  • Dormir por lo menos siete horas diarias.
  • Hacerse un tratamiento facial una vez por semana.
  • Si viaja en avión, llevar a la mano crema para contrarrestar la deshidratación producida por los cambios atmosféricos.
  • Además del tratamiento semanal para la limpieza del cutis, cuidar las manos, la piel restante del cuerpo y el cabello.
  • Nota: Dejar el cuidado de su cutis en manos de un estilista puede asegurarle un adecuado manejo de la piel.

La limpieza de la piel

Para lucir una piel fresca y saludable, no basta lavarse el rostro con agua y jabón varias veces al día.

Si bien en la actualidad existe una amplia gama de jabones especiales, humectantes y con vitaminas, estos no cumplen realmente una tarea profunda de depuración.

Con todo, la limpieza diaria es el requisito indispensable para gozar de una piel sana, joven y libre de impurezas que limiten y entorpezcan su vitalidad y el funcionamiento normal de las glándulas sebáceas y sudoríparas y los poros.

Las funciones fisiológicas de las glándulas sebáceas y sudoríparas deben desarrollarse eficazmente para mantener el normal estado de hidratación cutánea, lubricación, elasticidad y protección.

Para cuidar la piel y mantenerla firme y flexible hay tres pasos a seguir: limpieza, tonificación e hidratación.

cuidados_en_la_piel_del_hombreCuando se trata de una limpieza profunda, hecha por un esteticista, se retira el maquillaje con una leche limpiadora adecuada para su tipo de piel, con el fin de eliminar cualquier rastro de suciedad acumulada; en seguida se aplica un tónico o un peeling para quitar las células muertas; luego se vaporiza con ozono o esencias naturales para abrir los poros y se procede por último a la extracción de puntos negros.

Cuando es uno mismo quien hace la limpieza, debe limpiar y tonificar en las mañanas y en las noches.

En cuanto a la leche limpiadora, esta deberá ser aplicada en la cara de abajo hacia arriba y en el cuello de adelante hacia fuera, a modo de masaje para facilitar la circulación de la sangre.

Se recomienda tener especial cuidado con la zona de la nariz por ser la más grasosa, así como con el contorno de los ojos, debido a su delicada piel.

Productos para la limpieza de cualquier tipo de piel

El agua

Este es el elemento más común y con el que usted puede contar en cualquier momento y lugar. Aunque es el medio más natural de limpieza, elimina las sustancias grasosas; para retirarlas se recomienda diluir en agua los productos que contengan jabón y proceder a lavar la piel.

Cremas y leches limpiadoras y purificantes

Son productos especialmente preparados y recomendados para la higiene cutánea. La acción solvente de sus aceites emulsionados elimina con facilidad las impurezas y el maquillaje, dejando sobre la piel una delicada capa de sustancias grasosas.

Luego de realizar la limpieza de la piel, se aconseja el uso del tónico como complemento para evitar que pequeñas partículas grasosas queden aprisionadas en los poros.

  • Para la piel normal y seca use las cremas limpiadoras, leche o emulsión.
  • Para la piel mixta o grasa use limpiadoras o cremas reguladoras, gel jabonoso y espumoso.
  • La limpieza diaria es el requisito indispensable para gozar de una piel sana, joven y libre de impurezas que limiten y entorpezcan su vitalidad y el funcionamiento normal de las glándulas sebáceas, sudoríparas y los poros.

Productos para la limpieza de la piel normal

Estos productos son muy útiles y se pueden aplicar y retirar con algodón húmedo absorbente; luego se debe emplear un tonificador para eliminar cualquier residuo graso.

Tenga en cuenta que una piel limpia se encuentra mejor preparada apara recibir los beneficios de tratamientos adecuados; por eso, no olvide: Aplicar cremas y tónicos para estimular las funciones de la piel, y aplicar humectantes antes del maquillaje, Este paso es fundamental para darle la humedad necesaria a la piel y mantener las funciones vitales de las células.

Productos para la limpieza de la piel seca

Para la limpieza de la piel seca usted puede utilizar las lociones para cutis normal, ya que son lo suficientemente suaves.

La tonificación de la piel

Tras realizar una profunda limpieza de piel, el paso a seguir es la tonificación; esta se consigue con la ayuda de líquidos cosmetológicos denominados tónicos.

Durante el proceso de limpieza, los poros tratados se abren, por lo que se hace necesario cerrarlos nuevamente mediante el uso de tonificadores y astringentes que refrescan la piel, eliminando los residuos sobrantes de los limpiadores.

Los tónicos contienen generalmente sustancias antisépticas, extractos vegetales y aceites esenciales, y no deben aplicarse sobre la piel si no esta completamente limpia.

Los tónicos también reciben el nombre de lociones o líquidos descongestionantes, ya que ayudan a depurar la piel. El mercado ofrece varias clases: hidratantes, calmantes, refrescantes, antisépticos, etc.

La tonificación se recomienda siempre después de la limpieza, como complemento de esta y antes de la hidratación para una mayor absorción. También puede utilizarla después de haber aplicado una mascarilla o tratamientos complementarios de limpieza.

Productos para la tonificación de la piel grasosa

Debido a las dificultades que presenta el tratamiento de la piel grasosa, los tónicos son vitales para su mantenimiento y limpieza.

La humectación de la piel

La humectación cutánea es un gran paso que usted debe seguir en el cuidado y mantenimiento de su piel. El agua es, en efecto, un elemento fundamental para conservar joven y suave el cutis.

El contenido de agua en los estratos más externos de la piel es regulado por un conjunto de sustancias provenientes de la secreción de las glándulas sudoríparas, sebáceas y otros subproductos del metabolismo celular.

Para mantener el grado de humectación ideal de la piel debe existir un justo equilibrio entre todos los componentes del cutis.

Todos los constituyentes de la piel están implicados en los procesos de fijación y liberación de moléculas de agua, los cuales se desarrollan principalmente a nivel de la dermis y la epidermis.

Capas de la piel

La epidermis

el-cuidado-de-la-piel-en-los-ninosLa epidermis es la capa más superficial de la piel y está expuesta a múltiples factores externos. Está constituida por varias capas de células epiteliales que se multiplican activamente y producen queratina, proteína que regula eficazmente la humectación cutánea.

La epidermis se encuentra libre de vasos sanguíneos y linfáticos; debido a su constante proceso de queratinización es pobre en agua, lo que la hace depender de la dermis para su humectación y nutrición.

En este manto que recubre el cuerpo y que está conformado por numerosas terminaciones nerviosas, las células se reproducen cada 24 días y forman una película hidro-lípido-proteica, cuyo objetivo es lubricar y proteger la piel, impidiendo la evaporización excesiva de agua.

Desde el punto de vista cosmetológico la epidermis es la capa más importante, ya que en ella recaen e influyen todos los tratamientos de belleza.

Su superficie está conformada por poros, aberturas cónicas que permiten el paso de la transpiración y la secreción sebácea.

La epidermis de un cutis seco presenta poros casi invisibles, mientras que la de uno grasoso deja ver grandes y dilatadas aberturas.
La dermis

La dermis o capa interna es la verdadera piel. En ella se encuentran las glándulas sudoríparas, sebáceas y los vasos sanguíneos. En este tejido conjuntivo tienen lugar todos los procesos nutritivos, respiratorios y de deshecho.

Las células de esta capa contienen fibras elásticas, reticulares y de colágeno, responsables de la flexibilidad cutánea. Su contenido de agua es de 15-18%, cifra que representa un nivel importante en la reserva general de hidratación de la piel.

¿Cómo humectar la piel?

Además de retener el agua en la piel, las cremas humectantes, gracias a su contenido de agua y aceites de origen vegetal o mineral, suavizan y eliminan los síntomas de resequedad, como manchas blancas, escamas, líneas superficiales y tirantez.

Si usted siente el cutis tenso y propenso a las escamas, es probable que esté perdiendo humedad debido a factores como la resequedad del medio ambiente, la exposición prolongada a los rayos solares o al agua salada o con cloro, la ingestión de bebidas alcohólicas que actúan como diuréticos, el uso de productos no apropiados para su tipo de piel o una limpieza excesiva del cutis.

La piel joven posee mayor cantidad de agua natural y de grasas y su capacidad de regeneración es igualmente superior, de ahí la transparencia, limpieza, tersura, elasticidad y ausencia de arrugas de los cutis jóvenes, que cuentan con la hidratación adecuada.

La propiedad de tener líquido es una de las mayores diferencias entre una piel joven y una piel envejecida. El agua del cutis se evapora a través de las glándulas sudoríparas.

Con el paso de los años, las células se deterioran y guardan menos humedad, factores que aumentan la producción de arrugas. Para humectar su piel es conveniente empezar con la exfoliación o eliminación de las células muertas acumuladas; esto permite la entrada de los productos humectantes.

Las cremas humectantes se aplican a continuación. Aunque siempre son beneficiosas, la piel no se comporta de igual manera durante todo el día. Se ha comprobado que la renovación de las células es mucho más activa cuando el cuerpo esta en reposo; por ello se aconseja hacer uso de las cremas de noche al acostarse.

En el mercado es posible encontrar gran cantidad de productos humectantes que se absorben rápidamente y dejan la piel suave y sin brillo a la vez que contienen filtros para atenuar la acción de los dañinos rayos solares. Busque el que mejor se acondicione a su tipo de piel.

Las mascarillas un gran recurso

Las mascarillas o preparados cosméticos son un extraordinario recurso que usted puede aprovechar para lucir una piel cuidada y saludable, debido a que mantienen el nivel de humedad de la piel y limpian los poros.

Además de su acción limpiadora, ejercen funciones específicas según las sustancias que las componen. Las hay de diferentes clases, dependiendo de las necesidades específicas y del tipo de cutis.

Debido a sus propiedades, las mascarillas actúan al mismo tiempo como limpiadoras y estimulantes: mientras limpian los poros atraen la sangre hacia los diminutos vasitos del cutis, proporcionando color y frescura.

Además ayudan a que la piel respire mejor y la hacen menos propensa a acumular secreciones grasosas que se transforman después en espinillas o granos.

¿Cómo se aplica una mascarilla?

Esparza la mascarilla sobre el rostro con la punta de los dedos o bien con un pincel o espátula, dejando libres las zonas de los ojos, los labios y las fosas nasales.

Una vez aplicada la mascarilla es recomendable poner sobre los párpados compresas o algodones humedecidos con un tónico de acción calmante, para eliminar las huellas de cansancio que se producen al relajarse.

Deje actuar el producto por espacio de media hora a una hora. Cuando se seque el producto sobre la piel, retírelo con una esponja humedecida en agua y luego aplique una crema humectante. Haga su consulta por tema

Imperfecciones de la piel: ¿a que se deben y como disimularlas?

Si miramos con detenimiento, todos tenemos o hemos sufrido de pequeñas imperfecciones en la piel que han afectado nuestro rostro o cualquier otra parte de nuestro cuerpo.

Aunque no representan ningún peligro, si pueden causar molestias o incomodidades cuando son llamativas.

Nos referimos especialmente a las pecas, los lunares, las manchas, los poros abiertos y las marcas o cicatrices, que pueden ser congénitos, adquiridos o producidos por crecimiento anormal de las células.

Los avances cosmetológicos actuales permiten atenuar o eliminar estas imperfecciones siguiendo los tratamientos adecuados.

Veamos los más comunes:

Las pecas

Son pequeñas manchas de color amarillo oscuro o café y superficie plana y lisa. Se presentan por lo general en personas rubias, pelirrojas o de cutis muy claro. Su aparición tiene lugar entre los 4 años y los 6 años de edad y suelen desaparecer con el paso del tiempo.

Aunque pueden ser de carácter hereditario, las pecas se desarrollan generalmente cuando la piel se encuentra expuesta a los rayos ultravioleta del sol, por lo que se hacen más evidentes en verano que en invierno.

En caso de necesitar un tratamiento para disminuirlas, consulte a su dermatólogo para que le indique las cremas apropiadas.

No se aconsejan tratamientos caseros como la aplicación de agua oxigenada ni las preparaciones a base de mercurio, por ser tanto nocivos como tóxicos. Sin embargo, y a pesar de ser imperfecciones, las pecas pueden llamar la atención positivamente si usted aprende a lucirlas

Los lunares

¡Cuantas veces no han sido los lunares motivo de inspiración para poetas y artistas! Sin embargo, las personas que los poseen no siempre los disfrutan.

Los lunares son manchas de color oscuro, pequeñas y separadas o grandes y agrupadas. Se encuentran generalmente en la frente, el mentón o las sienes, y se originan por la proliferación del pigmento cutáneo conocido como melanina, que el encargado de dar color a la piel.

Si desea eliminar los lunares de su cuerpo, debe consultar con un dermatólogo para saber hasta qué punto es conveniente recurrir al peeling o a las dermoabrasiones.

Las manchas

Estas imperfecciones se deben a factores tan diversos como los rayos del sol, la alimentación o el embarazo.

Si después de broncearse usted descubre manchas blancas en su piel, no culpe a su bronceador; los responsables son posiblemente unos hongos que normalmente viven sobre la epidermis sin que nadie los note.

El calor y la humedad pueden hacer que dichos organismos de reproduzcan, bloqueen la producción de melanina y dejen parches blancos. Si esto le llega a suceder, recurra a su cosmetólogo de confianza, quien le aplicará un tratamiento rápido y fácil de seguir.

Manchas de embarazo

Son marcas oscuras que se localizan generalmente en las mejillas, la frente o la sien, y se conocen con el nombre de cloasma. Aunque suelen relacionarse con el embarazo, también pueden aparecer en las jóvenes durante la menstruación.

Su aparición se debe en ocasiones a causas hormonales; por lo general desaparecen por sí solas después del nacimiento del bebe, aunque algunas permanecen por tiempo indefinido.

Para evitar las manchas cuide su hígado y su intestino, evitando sufrir de estreñimiento para no retener toxinas y así proteger la piel.

Hábitos que pueden arruinar su piel

La agitación del mundo moderno nos lleva con frecuencia a adquirir ciertos hábitos que en determinado momento pueden echar a perder nuestra piel.

Los que presentamos a continuación le ayudarán a determinar hasta qué punto se preocupa usted por tener una apariencia fresca y agradable:

El cigarrillo y el licor son funestos para la piel debido a que el organismo pierde oxígeno y esto ocasiona la destrucción del colágeno.

Para evitar sus efectos dañinos le recomendamos ingerir vitamina C antioxidante, ocho vasos de agua al día, jugos de frutas cítricas y pasear por lugares con abundante oxígeno como el bosque y el mar.

No olvide que el sueño es importantísimo; por eso, duerma mínimo siete horas al día.

Usar las manos par apretar los granitos sólo incrementará su problema. Evite la tentación, pues una afección de este tipo no tarda más de tres días en desaparecer; en cambio, si los pellizca durarán hasta diez días, ya que al apretarlos se rompe la piel y se esparce la infección, corriéndose el riesgo de dejar manchas.

Si la cabeza de la espinilla todavía no ha salido, limpie primero con alcohol toda el área circundante y presione delicadamente con las yemas de los dedos envueltas en algodón. Jamás lo haga con las uñas, pues podría lastimar la piel.

Nunca apriete un barrito profundo con pus; podría dejar marcas y producir brotes peores. Lo mejor es aplicarle un poco de peróxido benzoico en crema para secarlo sin problemas. Si quiere apresurar el proceso de curación, lave el área afectada con un jabón suave y abundante agua. Luego aplíquese alguno de los medicamentos contra el acné.

Si bien el sol es, por una parte, el aliado de nuestra salud, por otra es el enemigo número uno de nuestra piel, y sobre todo de la del rostro, pero no se trata de desterrarlo de su vida, simplemente de prevenir sus daños.

Por esto, no salga a la calle sin protección; muchas bases incluyen filtros solares. Si va a la playa utilice una crema bronceadora con protector solar apropiado para su tipo de piel y úsela durante todo el tiempo que se encuentre afuera del agua.

Hacer las cosas en exceso nunca es aconsejable; por esto, no se restriegue la cara con demasiada fuerza.

Use preferiblemente humectantes a base de agua y aplíquelos tan sólo dos veces al día. El trajín de la vida ejecutiva, los viajes en avión y las reuniones en salones cerrados representan también un riesgo para la salud de su piel; por eso es bueno tener siempre a la mano un humectante a base de agua con aceite.

Cuando esté en capacidad de hacerlo, mantenga un humectante en el lugar donde se reúne, o al menos una jarra con agua. En caso de que no le guste tomar agua pura, puede beber jugos de frutas diluidos en gran cantidad de agua.

Los brotes de acné producidos por el estrés o la tensión emocional hacen que las glándulas sebáceas se estimulen, al tiempo que el exceso de adrenalina constriñe los vasos capilares, dificultando la circulación.

La tensión emocional también produce erupciones y propicia la aparición de arrugas al forzar las líneas de expresión.

Para combatir estos efectos practíquese masajes apretando las sienes y la frente con las manos y aflojando luego. Puede también practicar la meditación o técnicas de yoga para relajara el cuerpo y la mente.

Muchos productos de maquillaje contienen ingredientes que tapan los poros y producen espinillas; para evitarlos fíjese que el producto a usar no contenga ingredientes oclusivos como lanolina y manteca de cacao.

Limpiar exageradamente la piel es igualmente contraproducente: frotar y dejar rojo el cutis pensando que así se van a eliminar barritos y espinillas es un grave error, ya que esto lo estira y produce grasa en grandes cantidades, además de manchas escamosas.

Evite este proceso lavándose el rostro tan sólo dos veces al día con un limpiador o jabón suave y seque dando pequeños golpecitos con la toalla, evitando así quitarle su humedad natural.

Es imposible borrar ciertas arrugas por medio de un exfoliador; si lo intenta con uno demasiado fuerte, lo más probable es que lastime su piel. Lo mejor es usar un exfoliador suave; este hará maravillas al eliminar las células muertas y las impurezas.

Es un error muy común concentrar la limpieza en la zona central del rostro, como si esta fuera la única productora de aceite, y olvidarse de las áreas restantes; por esto no se puede dejar a un lado ni el cuello ni la parte de la frente que se encuentra pegada al cabello.

Para limpiar la zona de la frente puede echar todo el pelo hacia atrás y sujetarlo con un gorro de baño o una banda y evitar así que se moje o estorbar.

Añadir cada vez más productos a la rutina de belleza porque se va envejeciendo es una práctica muy común y exagerada.

Cada etapa requiere sus propios cuidados; por lo tanto, no es la cantidad de elementos lo que importa sino la elección de los que se adapten a las diversas necesidades de su piel. Los expertos coinciden en afirmar que el mejor producto para evitar un envejecimiento precoz de la piel es un buen bloqueador solar.

Si usted pasa de los 40 debe usar una buena crema limpiadora, un humectante bajo el maquillaje, una crema nutritiva con vitaminas A, E, C y colágeno, un producto especial para el área de los ojos y una crema para el cuello, teniendo siempre presente que tipo de piel posee.

No es necesario usar loción tonificadora más de una vez al día, ya que su función se limita tan sólo a remover los residuos de crema limpiadora.

Utilizar una rutina complicada si tiene la piel sensitiva no es correcto. Este tipo de piel no necesita productos demasiado complejos puesto que alguno de sus ingredientes puede contribuir a irritarla.

No debe aplicar el bloqueador solar cuando ya se encuentre al sol. Este producto funciona al adherirse a la superficie de la piel, donde forma una capa protectora.

Si lo usa cuando ya está expuesta al sol, el bloqueador no se adherirá y su piel quedará desprovista de protección. Lo correcto es aplicarlo por lo menos media hora antes de exponerse a los rayos solares.

En cuanto a su gestualidad, tenga en cuenta este par de consejos; no frunza la nariz ni apriete los ojos cuando sonría; esto puede fomentar la aparición de arrugas. No levante las cejas ni frunza la frente cuando hable o gesticule; mantener la cara relajada ayuda a conservar la piel lisa

Hábitos que le ayudan a conservar su Piel

  • Así como existen costumbres que pueden arruinar su cutis, hay también trucos y hábitos para mantenerlo fresco, radiante y libre de impurezas
  • Lave su cuerpo con agua helada; esto estimula la circulación y mantiene la piel firme y brillante, con una apariencia siempre joven.
  • Tome por lo menos siete vasos de agua durante el día.
  • Mantenga siempre una dieta rica en nutrientes.
  • No olvide dormir por lo menos siete horas durante la noche y con una almohada baja.
  • Practique ejercicios todos los días; esto ayuda a acelerar la circulación sanguínea, y a que la piel del cuerpo y el rostro brillen.
  • Limpie siempre la piel minuciosamente, librándola de los residuos de cremas, maquillaje y células muertas. Acostúmbrese a demás a tonificar sus músculos.
  • Proteja su rostro de los cambios de temperatura: el hidratante es siempre una buena arma para este propósito.
  • No ingiera hormonas de ninguna especie sin control médico; pueden causar serios daños a su piel.
  • Evite el aire acondicionado: cuando se pasa del calor de la calle a este tipo de atmósfera, la piel sufre un choque muy fuerte. Ubicarse cerca del aire acondicionado acelera además la perdida de humedad de la piel y la deshidrata. Para conservar la humedad del ambiente se recomienda mantener un vaso de agua en la habitación.
  • Adopte siempre una actitud positiva; en lugar de quejarse de la apariencia de su piel empiece a darle los cuidados que necesita y en poco tiempo notará los cambios.
  • Recuerde que las frutas y los vegetales desempeñan un papel de primer orden, tanto en la alimentación como en las mascarillas aplicadas directamente sobre la piel.
  • Acostúmbrese a consumir vegetales como maíz, calabaza, alfalfa y pimentones rojos, calabaza, y frutas como manzanas y toronjas, alimentos que proporcionan a la piel gran cantidad de fluidos y nutrientes. La manzana ayuda a suavizar la piel y, al igual que la toronja, tiene poderes astringentes que neutralizan los ácidos grasosos. El plátano y la manzanilla, por su parte, suavizan y evitan las inflamaciones cutáneas.
  • El tilo en compresa relaja el cutis, lo tonifica y combate los puntos negros en la piel grasa. Además es un producto antiséptico.
  • La pera y la papaya son frutas excelentes para usar en mascarillas caseras, remover asperezas, humectar y refrescar la piel.

El peeling: una nueva piel

Peeling es una palabra inglesa derivada del verbo to peel, que significa pelar o descascarillar; en cosmetología esta palabra se refiere al tratamiento que se utiliza para eliminar algunas de las capas más superficiales de la epidermis, para remover la suciedad y restablecer la circulación sanguínea, la cual tiene un papel importante en la reproducción de nuevas capas celulares.

Esta práctica se realiza con la ayuda de sustancias corrosivas sobre pieles afectadas por alguna patología persistente. Su aplicación está reservada exclusivamente a los profesionales.

El peeling también es eficaz para atenuar las manchas cutáneas, las pequeñas cicatrices y las arrugas profundas, ya que al destapar los poros obstruidos permite oxigenar la piel y hacer que el cutis adquiera un aspecto brillante y lleno de vida.

Gracias a su acción desinfectante y limpiadora, esta práctica se emplea igualmente para tratar pieles ajadas, amarillentas, con rugosidades o afectadas por el acné vulgar o comedónico.

Si su cutis es muy sensible no recurra a este método, pues puede producir escamaciones o efectos muy fuertes.

El peeling cosmético

Este procedimiento no es en sentido estricto un peeling, ya que no actúa descamando sino arrastrando las células desligadas entre sí. Además, las sustancias que se utilizan no destruyen el estrato córneo, como ocurre con el peeling normal.

Sin embargo, sí despellejan suavemente la piel y aclaran la tez, modificando poco a poco su aspecto rugoso y estimulando moderadamente la proliferación de nuevas células.

Si quiere devolver la lozanía a su piel, nada mejor que realizar un peeling luego de limpiarla profundamente: así eliminará las células muertas y las impurezas. No olvide que esta práctica la debe realizar su cosmetólogo o profesional de confianza.

2 COMENTARIOS

DÉJANOS TU COMENTARIO

DÉJANOS TU COMENTARIO

Please enter your comment!