Vacuna contra el Rotavirus

Dos estudios señalan que vacunar a los bebés contra el rotavirus podría salvar las vidas de millones de niños de países en vías de desarrollo que de otro modo morirían por esta enfermedad que causa diarrea.

Un estudio realizado en Malawi y Sudáfrica halló que las vacunas reducían en más de 61 por ciento el índice de rotavirus grave y potencialmente mortal en los bebés.

Otro estudio halló que las muertes por enfermedad diarreica en México descendieron en más de 66 por ciento en los niños de hasta 11 meses de edad durante la temporada de rotavirus de 2009, en comparación con el período de 2003 a 2006. Entre 2006 y 2007, el Ministerio de Salud mexicano y otros proveedores principales de atención de la salud hicieron de la vacuna contra el rotavirus parte de los programas nacionales de vacunación.

“Una enfermedad que podría ser una molestia en los EE. UU. puede ser devastadora en un país más pobre”, señaló la Dra. Kathleen Neuzil, autora principal del estudio africano y asesora principal de vacunación de PATH, una organización internacional sin fines de lucro que busca proporcionar atención de la salud a costo razonable para todos. “La muerte por enfermedad diarreica en general es la segunda causa principal de muerte entre los niños de los países en vías de desarrollo”.

Los estudios aparecen en la edición del 28 de enero de la New England Journal of Medicine.

Más de medio millón de niños mueren cada año por infección con rotavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cerca de la mitad de las muertes tienen lugar en el África subsahariana. Aunque hay muchas enfermedades gastrointestinales que pueden causar diarrea potencialmente mortal, el rotavirus se encuentra entre las más comunes. Entre los niños hospitalizados por diarrea grave, el rotavirus es culpable en cerca del 40 por ciento de los casos en todo el mundo, según la información de respaldo del estudio.

El rotavirus también es común en los EE. UU. y la mayoría de los niños tienen un caso antes de los tres años de edad, señaló Neuzil. Sin embargo, mueren pocos niños estadounidenses, debido principalmente a un mejor acceso a la atención médica y por tratamientos como la rehidratación oral con una mezcla de agua y electrolitos.

El comité asesor de prácticas de vacunación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomienda que los niños estadounidenses reciban la vacuna contra el rotavirus a los 2, a los 4 y a los 6 meses de edad.

Sin embargo, antes de que el grupo asesor de expertos en vacunación de la OMS pudiera recomendar vacunar a los niños de los países en vías de desarrollo, deseaba ver investigaciones que mostraran que las vacunas serían efectivas en países más pobres, señaló Neuzil.

Ambas vacunas contra el rotavirus disponibles son orales y vivas. Investigaciones anteriores sobre las vacunas vivas orales, como las de polio y cólera, han mostrado que no funcionan tan bien entre las poblaciones de bajos ingresos. Las razones no son claras, aunque algunos sospechan una nutrición más pobre o índices más elevados de enfermedad en esos países, lo que implica que los niños tal vez tengan ya algunos anticuerpos contra el virus, probablemente a través de la leche materna, por lo que quizá la vacuna no resulta tan efectiva, señaló Neuzil.

Antes de la publicación de los estudios nuevos, se compartieron los resultados con la OMS, que desde entonces recomendó la vacuna del rotavirus para los bebés de los países en desarrollo, con la primera dosis administrada entre las 6 y las 15 semanas de edad.

La recomendación de la OMS es crítica, aseguró Neuzil, no solo porque influye sobre decisiones sobre políticas de atención de la salud, sino por iniciar el flujo de ayuda y dinero de filántropos para financiar programas de vacunación contra el rotavirus.

En el estudio de África, los investigadores dividieron a cerca de 5,000 bebés de Malawi y Sudáfrica en tres grupos, la tercera parte recibió tres dosis de la vacuna, una tercera parte dos dosis y la otra tercera parte, un placebo. Luego, los investigadores dieron seguimiento con visitas semanales a los hogares y tomaron muestras de heces para confirmar infecciones sospechosas de rotavirus.

Los niños que habían recibido el régimen de tres dosis o el de dos tuvieron 61 por ciento menos probabilidades de desarrollar infección grave por rotavirus. En Malawi, la efectividad fue de 49 por ciento, comparada con cerca de 77 por ciento en Sudáfrica.

En el estudio de México, el efecto no fue nada menos dramático. Durante la temporada de rotavirus de 2009, las muertes entre los bebés de 11 meses de edad o menos cayó en 66 por ciento.

Entre 2003 y 2006, cerca de 1,793 niños menores de cinco años murieron por enfermedades relacionadas con la diarrea cada año en México. En 2008, eso se redujo a 1,118 o cerca de una reducción de 35 por ciento. Entre los niños entre 1 y 2 años, las muertes se redujeron en cerca de 29 por ciento en 2008, aunque apenas entre el 10 y el 15 por ciento de la población era elegible para la vacunación.

En un editorial acompañante, el Dr. Mathuram Santosham, profesor de salud internacional y pediatría de la Facultad de medicina Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins señaló que los estudios proporcionan evidencia contundente para instituir programas de vacunación contra el rotavirus en los países en vías de desarrollo.

Malawi, Sudáfrica y México son países con patrones socioeconómicos muy distintos, advirtió Santosham. Malawi se encuentra entre los más pobres del mundo y Sudáfrica es relativamente más acaudalado.

“Los datos de México son representativos de los datos que se esperarían de los países Latinoamericanos”, dijo. “Por eso, me parece que estos datos se pueden extrapolar a la mayoría de los países en desarrollo”.

Aún así, quedan retos. Para proteger a los niños, la OMS recomienda que los bebés reciban la primera dosis entre las 6 y las 15 semanas de edad. En los países más pobres, la adhesión a esas pautas puede ser irregular.

“La vacuna contra el rotavirus es una herramienta muy poderosa para combatir una de las principales causas de muerte infantil, la diarrea”, señaló Santosham. “El reto ahora es asegurarse de que todos los niños pobres del mundo tengan acceso a esta intervención que salva vidas”.

En un estudio relacionado publicado en la misma revista, los investigadores advirtieron que vacunar a los niños que tienen compromiso inmunológico podría enfermarlos. Sin embargo, es probable que la enfermedad sea leve incluso en los niños VIH positivos, dijo Santosham en su editorial.

FUENTES: Kathleen Neuzil, M.D., M.P.H., senior advisor for immunization, PATH, Seattle; Mathuram Santosham, M.D., M.P.H., professor, international health and pediatrics, Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, Baltimore; Jan. 28, 2010, New England Journal of Medicine

HealthDay

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