Prueba de sangre podría detectar el Alzheimer de manera precoz

Prueba de sangre podría detectar el Alzheimer de manera precoz

LUNES 15 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) — Un equipo internacional de científicos ha desarrollado una prueba de sangre que podría revelar qué pacientes con discapacidad cognitiva leve desarrollarán enfermedad de Alzheimer.

Si se replica y valida, y suponiendo el desarrollo de tratamientos efectivos contra el Alzheimer en el futuro, dicha prueba podría abrir las puertas para medicar los pacientes en riesgo antes y retrasar o limitar el daño neurológico, explicó el Dr. Allan Levey, catedrático de neurología de la Universidad Emory de Atlanta.

“Si se puede replicar, entonces averiguaremos qué tan importante es realmente [el estudio]”, apuntó Levey, quien no participó en la investigación.

Los hallazgos fueron publicados en la edición en línea del 14 de octubre de Nature Medicine.

Según la Alzheimer’s Association, el Alzheimer es una enfermedad progresiva y fatal del cerebro que afecta a casi uno de cada ocho individuos mayores de 65 años.

Aún así, actualmente no existe una prueba diagnóstica precoz para la enfermedad de Alzheimer. Actualmente, el diagnóstico no se basa en la química sanguínea, sino en una combinación de pruebas psicológicas y de imaginología. Muchos de los que presentan discapacidad cognitiva leve (DCL) desarrollarán la enfermedad de Alzheimer al final del día, pero otros nunca lo hacen.

“Actualmente, es muy difícil saber quién avanzará al Alzheimer y quién a otras enfermedades, o quién no avanzará hacia nada”, apuntó Levey. “Idealmente, lo que se desea es poder saber en la etapa de la discapacidad cognitiva leve, o incluso antes, si alguien está destinado a adquirir la enfermedad de Alzheimer”.

En el estudio reciente, un grupo liderado por Tony Wyss-Coray, profesor asociado de neurología de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford, analizó 259 muestras de sangre obtenidas de individuos que tenían o no enfermedad de Alzheimer. Se enfocaron en 120 proteínas que tienen que ver con la señalización y comunicación celular.

El equipo identificó 18 proteínas en particular cuya abundancia podía distinguir entre los que tenían la enfermedad de Alzheimer y los que no, con una precisión total de alrededor de 90 por ciento, es decir, clasificaba correctamente a los individuos a los que se les había diagnosticado clínicamente enfermedad de Alzheimer el 95 por ciento de las veces y clasificaba como negativos a los que no tenían la enfermedad el 83 por ciento de las veces.

Este panel de proteínas fue igual de efectivo cuando se aplicó a otro grupo de muestras de pacientes completamente separado, anotaron los investigadores.

Pero “lo mejor del trabajo”, señaló Levey, fue el hallazgo de que, cuando se aplicaba a muestras de sangre recolectadas de pacientes a los que se les había diagnosticados discapacidad cognitiva leve (una afección que frecuentemente, pero no siempre, precede al Alzheimer), el panel podía predecir quien desarrollaría finalmente Alzheimer con una precisión del 81 por ciento, treinta meses antes del diagnóstico clínico, en promedio.

Aunque Levey afirmó que el estudio era “muy interesante”, anotó que tiene dos limitaciones. La primera fue el tamaño relativamente pequeño de la muestra. El otro fue su uso de proteínas que no tienen una relación obvia con el Alzheimer.

“La sangre tiene miles de proteínas y comenzaron con 120 que podían medir”, dijo. “No creo que si fuera a intentar crear un biomarcador para el Alzheimer elegiría necesariamente esas 120 proteínas”.

Wyss-Coray estuvo de acuerdo en que la decisión del equipo de enfocarse específicamente en proteínas de señalización podía parecer “una idea un poco loca”. Pero teniendo en cuenta el órgano objetivo de la enfermedad, tiene sentido, afirmó.

“Las células reciben información a través de cientos de receptores distintos y responden usualmente con una proteína de señalización”, explicó Wyss-Coray. “Así que, al pensar en términos de esta salida, decidimos evaluar específicamente las proteínas de señalización para determinar si había cambios entre los pacientes sanos frente a los que tenían enfermedad de Alzheimer u otras demencias”.

Otros también han logrado progreso en el desarrollo de pruebas de diagnóstico precoz para el Alzheimer. Por ejemplo, en la Conferencia internacional sobre prevención de la demencia de la Alzheimer’s Association, en junio, un grupo describió una prueba candidata basada en los niveles de expresión genética en la sangre.

“Ver este tipo de trabajo en progreso es emocionante”, afirmó el Dr. Sam Gandy, presidente del Consejo de asesoría médica y científica de la Alzheimer’s Association. “El siguiente paso importante es asegurarse de que el informe puede ser replicado de manera independiente”.

Si eso sucede, señala Gandy, los pacientes no serían los únicos beneficiados. La industria de desarrollo farmacéutico podría usar este ensayo para ayudar a seleccionar poblaciones de pacientes para ensayos de medicamentos que busquen prevenir, en vez de tratar, la enfermedad de Alzheimer.

“Debido a que no tenemos ahora mismo un marcador que prediga [el Alzheimer], ese ensayo es casi prohibitivamente costoso”, apuntó, “fácilmente 10 veces” el costo estimado de $50 millones requerido para ensayos clínicos estándar.

HealthDay

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