Proteína Celular Suprime el Dolor mejor que la Morfina

Una proteína celular utilizada como indicador diagnóstico para el cáncer de próstata también actúa como un analgésico más eficaz que la morfina pero con muchos menos efectos secundarios, señala un informe reciente.

Investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y la Universidad de Helsinki hallaron que la fosfatasa ácida prostática (PAP, por sus siglas en inglés), era idéntica a otra proteína encontrada en las neuronas sensibles al dolor que convierte los mensajeros químicos que causan el dolor en otros que lo suprimen.

“Esta proteína tiene el potencial de convertirse en un tratamiento innovador para el dolor y hasta ahora no había sido estudiada en las neuronas sensibles al dolor”, señaló en un comunicado de prensa el autor principal del estudio Mark J. Zylka, profesor asistente de fisiología celular y molecular en la UNC.

Los hallazgos aparecerán en la edición en línea de este mes de la revista Neuron.

Cuando se probó como analgésico en ratones, una sola dosis de la proteína suprimió el dolor de manera tan eficaz como la morfina, pero el efecto fue mucho más duradero. Una dosis de PAP duraba hasta tres días, mucho más tiempo que las cinco horas conseguidas con una sola dosis de morfina.

“Nos sorprendió realmente el hecho de que una simple inyección pudiera tener un efecto tan potente sobre el dolor”, dijo Zylka. “Y no sólo eso, parecía ser más efectiva que la morfina usada comúnmente”.

Los investigadores hallaron que la PAP actuaba al eliminar los grupos de fosfatos, la etiqueta química que sirve para activar o inactivar los mensajeros químicos. En particular, elimina el trifosfato de adenosina (ATP, por sus siglas en inglés), que inicia normalmente las actividades que provocan la sensación de dolor del monofosfato de adenosina (AMP, por sus siglas en inglés) en una neurona.

Los investigadores están comprobando si otras proteínas trabajan de forma similar en estas neuronas. También intentan crear moléculas que interactúen con la PAP para acentuar o imitar su actividad.

“Es muy posible que la PAP en sí misma sea usada como tratamiento para el dolor a través de una inyección como la morfina”, dijo Zylka. “Pero podríamos modificarla para que se pueda tomar en forma de pastilla. Al dirigir este campo hacia una nueva dirección, esperamos concebir nuevos tratamientos para el dolor en el futuro”.

HealthDay

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