Nuevos Estudios Vinculan Trastornos Renales y Cardiovasculares

Trastornos Renales y Cardiovasculares

La anemia y otros trastornos relacionados con la enfermedad de riñón crónica están asociados con el riesgo de enfermedad cardiovascular, por otra parte, la enfermedad cardiaca está asociada con un deterioro en la función renal y el desarrollo de enfermedad renal, según dos estudios del Hospital William Beaumont en Royal Oak y el Centro Médico Tufts-New England en Boston (Estados Unidos) respectivamente.

Las conclusiones de estos trabajos se publican en la revista Archives of Internal Medicine.

Los investigadores del Hospital William Beaumont evaluaron a un grupo de más de 37.000 personas con una edad media de 53 años que pasaban por pruebas relativas a la enfermedad renal a través un programa comunitario desarrollado entre los años 2000 y 2003. Todos los participantes tenían antecedentes personales o familiares de diabetes, hipertensión o enfermedad renal.

Los resultados de sus pruebas de sangre y orina mostraron que el 14,8 por ciento tenía una tasa de filtrado glomerular (eGFR) considerada anómala y signos de deterioro en el funcionamiento renal.

Además, el 13,1 por ciento de ellos tenía anemia y casi un 50 por ciento tenía niveles ligeramente elevados de albúmina en sangre (microalbuminuria). Los resultados también mostraron que un 4,9 por ciento de ellos tenía antecedentes de ataque cardiaco, un 3,6 por ciento de ictus y un 7,8 por ciento había sufrido un ataque cardiaco o ictus.

La anemia, la microalbuminuria y los niveles bajos de eGFR se asociaron con la enfermedad cardiovascular. Más de una cuarta parte de los pacientes que tenían esas tres medidas determinantes de enfermedad renal, tenía enfermedad cardiovascular y sus tasas de supervivencia durante el estudio fueron un 93 por ciento menores que las de cualquiera de los otros grupos.

En el estudio realizado por los investigadores del Centro Médico Tufos-New England de Boston (Estados Unidos) participaron 13.826 personas, con una media de 57,6 años, que habían participado en uno de dos grandes estudios sobre salud cardiovascular. El seguimiento de los pacientes se realizó en intervalos de tres años durante una media de 9,3 años.

Al inicio del estudio y en cada visita posterior los investigadores evaluaban los niveles de creatinina y realizaban un estudio del deterioro de la función renal y el desarrollo de la enfermedad renal de forma directa y calculando el eGFR.

Un 12,9 por ciento de los participantes padecían enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. La presencia de enfermedad cardiovascular al inicio del estudio estuvo asociada con un deterioro en el funcionamiento renal y el desarrollo de enfermedad renal medida tanto por los niveles de creatinina como de eGFR.

Según los investigadores, el estudio demuestra que la enfermedad cardiovascular está asociada con el posterior deterioro del funcionamiento de los riñones y el desarrollo de enfermedad renal.

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