Monitor Subcutáneo de Glucemia mejora el Control de la Diabetes

Un estudio reciente señala que un dispositivo utilizado bajo la piel que mide la glucemia las 24 horas del día los 7 días de la semana puede beneficiar a los pacientes de diabetes tipo 1.

La “monitorización continua de la glucosa” consiste de un sensor subcutáneo desechable de la glucemia que se usa durante algunos días y luego se reemplaza. El sensor envía información a un transmisor que, a su vez, lo envía a un receptor que se usa como un buscapersonas. El receptor muestra los niveles de glucosa continuamente.

El dispositivo usado en el estudio “monitoriza la glucemia alrededor de cada cinco minutos”, señaló el Dr. Roy W. Beck, investigador líder del Centro Jaeb de investigación en salud de Tampa, Florida. “Evaluamos cuánto beneficio, si lo hay, que pudiera controlar la diabetes tanto en niños como adultos con diabetes tipo 1”, dijo.

La diabetes tipo 1, a veces llamada diabetes infantil, tiene lugar cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina. Afecta aproximadamente el 5 por ciento de todos los diabéticos. La diabetes tipo 2, la forma más común, generalmente es causada por el exceso de peso u otros desequilibrios metabólicos.

Beck tiene una razón personal para estar preocupado por la diabetes tipo 1.

“Tengo un hijo que tiene diabetes tipo 1 que ha usado monitorización continua de la glucosa todos los días en los últimos dos años, con excepción de algunos días en que el dispositivo debió ser reparado, tiempo en que le hizo mucha falta. Hay muchos otros como él. Mi hijo no participó en el estudio”, dijo.

En el estudio, los investigadores hallaron que los adultos lograron un control sustancialmente mejor de la diabetes cuando usaron monitorización constante de la glucosa, en comparación con un grupo que usó gestión intermitente convencional.

El control mejorado de la diabetes se determinó usando la llamada prueba de hemoglobina A1C, que mide la efectividad del control de la glucemia en tres meses, explicó Beck.

“Además, pudimos lograr un control más estricto y mejor, cercano a la normalidad, de la glucemia sin reducir de manera peligrosa sus niveles”, señaló Beck.

El informe, financiado por la Juvenile Diabetes Research Foundation, aparece publicado en la edición del 8 de septiembre de la New England Journal of Medicine. Se esperaba que fuera presentado el lunes en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes en Roma.

Para el estudio, el equipo de Beck asignó aleatoriamente a 322 adultos y niños que tenían diabetes tipo I a una de cuatro marcas de monitores continuos de la glucemia o a monitorización domésticos con un dispositivo estándar.

En el transcurso de 26 semanas, los investigadores hallaron que, para los pacientes a partir de 25 años, la monitorización continua de la glucemia mostró mejoras significativas en el control de la glucemia.

Los investigadores hallaron que para pacientes entre 15 y 24 años de edad, la diferencia entre los grupos no fue significativa principalmente porque los pacientes más jóvenes tenían menos probabilidades de usar su equipo continuamente.

Entre los pacientes a partir de los 25 años, la monitorización continua de la glucosa fue usada por el 83 por ciento de los participantes durante seis días o más por semana. Para los pacientes más jóvenes, solo el 30 por ciento de los que tenían entre 15 y 24 usaron monitorización continua, así como el 50 por ciento de los que tenían entre 8 y 14.

El mayor cumplimiento de la monitorización de la glucosa entre los pacientes más jóvenes proviene del envolvimiento de los padres, aseguró Beck.

“Lograr un mejor control de la diabetes con la monitorización continua de la glucosa probablemente implique menos complicaciones a largo plazo”, anotó. “Esto tendrá un beneficio sustancial a largo plazo sobre la calidad de vida y la reducción de los costos de atención de la salud”, aseguró Beck.

A partir de estos hallazgos, Beck considera que la monitorización continua de la glucosa debería convertirse en una práctica habitual para los diabéticos de tipo 1 y que las aseguradoras deberían comenzar a pagar por el dispositivo.

La monitorización continua de la glucosa entre los pacientes de diabetes tipo 2 no ha sido probada aún, aseguró Beck. Sin embargo, para los diabéticos tipo 2, que dependen de la insulina, podría ser beneficioso, agregó.

El Dr. Stuart Weiss, endocrinólogo del Centro médico de la Universidad de Nueva York y profesor clínico asistente de la facultad de medicina de la NYU de la ciudad de Nueva York, considera que esta tecnología con el tiempo será usada por todos los diabéticos.

“Como alguien que ha estado usando la monitorización continua de la glucosa por largo tiempo, me parece maravilloso que estén saliendo estudios que apoyen su uso”, aseguró Weiss. “Es realmente una gran herramienta”, dijo.

Para los pacientes de diabetes tipo 2, la monitorización continua de la glucosa puede ser útil, aseguró Weiss. Le ayuda especialmente a los pacientes a entender qué alimentos alteran significativamente su glucemia, dijo.

“Si no se hace la prueba, no lo podrá saber”, aseguró Weiss. “Entre más se la haga, más sabrá”.

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