Endoprótesis recubiertas de fármacos

Endoprótesis recubiertas de fármacos

En el mayor estudio de su tipo realizado hasta la fecha, investigadores de la Harvard informan que han hallado que las endoprótesis liberadoras de fármacos no implican mayor riesgo de ataque cardiaco o muerte que las de solo metal.

“Por mucho tiempo ha habido un debate sobre la seguridad de las endoprótesis liberadoras de fármacos”, aseguró la Dra. Laura Mauri, profesora asistente de la Facultad de medicina de la Harvard en el Hospital Brigham and Women’s de Boston. “Fue bastante tranquilizador ver que no había mayor riesgo de muerte o ataque cardiaco”.

Mauri presentó sus hallazgos durante una conferencia de prensa el domingo en la reunión anual de la American Heart Association en Orlando, Florida.

Las personas que tienen arterias cardiacas obstruidas con frecuencia se someten a un procedimiento llamado angioplastia o intervención percutánea coronaria (IPC). Se introduce un catéter en el vaso sanguíneo y luego se infla un balón ubicado en la punta de ésta para abrir la obstrucción y restablecer el flujo de sangre. Típicamente, una endoprótesis, una especie de andamia diminuto, se introduce para mantener el vaso abierto. Sin embargo, las endoprótesis conllevan el riesgo de que se formen coágulos en ellas, una afección potencialmente peligrosa conocida como trombosis de la endoprótesis.

Está claro que las endoprótesis liberadoras de fármacos reducen la probabilidad de que un paciente tenga que someterse a otro procedimiento en cuestión de un año. Sin embargo, ha habido mayor preocupación en la comunidad médica durante el año anterior de que las endoprótesis recubiertas parecen aumentar el riesgo de trombosis.

“Las endoprótesis recubiertas de fármacos reducen la necesidad de procedimientos de revascularización”, aseguró Mauri. “Lo que no está claro es cuáles son las consecuencias a largo plazo de implantar una endoprótesis recubierta en comparación con una de solo metal en la población general”.

Este ensayo aprovechó un registro de todo el estado de pacientes sometidos a procedimientos de IPC en Massachusetts.

“En Massachusetts, se informa al estado sobre los pacientes que se someten a procedimientos de implantación de endoprótesis junto con procedimientos de derivación y se monitorizan los resultados clínicos”, explicó.

Entre abril de 2003 y diciembre de 2004, los investigadores identificaron a 20,654 pacientes que estaban en el registro.

Se inscribió a los participantes en el ensayo durante un periodo de 18 meses, que se programó para que coincidiera con la introducción de endoprótesis liberadoras de fármacos al mercado. A todos se les dio seguimiento durante un mínimo de dos años luego de recibir la endoprótesis.

En general, el 35 por ciento de los pacientes recibió una endoprótesis de solo metal y el 65 por ciento una liberadora de fármacos. El estudio no fue aleatorio, lo que significa que los pacientes recibieron una o la otra a partir de las decisiones clínicas de sus médicos.

No hubo diferencia significativa en la incidencia de muerte o ataque cardiaco entre los dos grupos. “En todo caso, hubo un menor índice de mortalidad en el grupo de las endoprótesis liberadoras, en comparación con las de solo metal”, informó Mauri.

El Dr. Sidney Smith es ex presidente de la American Heart Association, y profesor y director del Centro de ciencia y medicina cardiovascular de la Facultad de medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Aseguró que los “hallazgos recientes son similares a lo que surgió en un metaanálisis [reciente] en The Lancet.

“Aún estamos tratando de evaluar la información y estamos aplicando criterios más precisos”, agregó.

HealthDay

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