Alimentación y Cáncer de Próstata

Alimentación y Cáncer de Próstata

Los factores de riesgo más objetivos para padecer cáncer de próstata son dos, la edad y los antecedentes familiares directos. Pero se sabe que existen otros parámetros que también influyen en su aparición.

“La alimentación está relacionada, como lo demuestran las modificaciones en la incidencia en las poblaciones orientales respecto a si están en su hábitat natural, siguiendo una dieta hipoproteica o si se trasladan a Estados Unidos o Canadá e incrementan su dieta con grasas animales y más proporción de proteínas”, explica el profesor Luis Ángel Rioja Sanz, catedrático de Urología en la Universidad de Zaragoza y jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Miguel Servet.

Para prevenir el cáncer de próstata, existen varias estrategias, “como la manipulación hormonal de la próstata con inhibidores de la 5 alfa reductasa y algunas medidas dietéticas”, comenta el profesor Rioja.

Es precisamente la alimentación lo que hace que España, junto con el resto de países mediterráneos tenga una prevalencia baja del cáncer de próstata, en comparación con Estados Unidos y los países del norte de Europa. Aún así, cada año se diagnostican 45 casos por cada 100.000 varones y fallecen por esta causa 5.800 hombres.

Esta tasa de mortalidad, relativamente baja, se explica por los espectaculares avances tanto en el diagnóstico precoz como en el tratamiento de este tipo de tumor, que protagonizan cualquier reunión científica sobre Urología, dada su relevancia y lo consolidado de sus resultados.

Diagnóstico precoz y tratamiento

La generalización de los programas de diagnóstico precoz, junto con la interpretación racional de la elevación del Antígeno Prostático Específico (PSA) y la mejora de la técnica de la biopsia prostática, son las claves “que han permitido aumentar de manera significativa el porcentaje de cánceres localizados, tributarios de terapias de intención curativa, respecto a los localmente avanzados y diseminados que diagnosticábamos hace unas décadas”, subraya el especialista del hospital zaragozano.

El tratamiento consolidado del que se dispone actualmente depende del perfil del tumor a tratar, que puede delimitarse en cuatro opciones. En primer lugar, el paciente puede presentar un tumor localizado, que se tratará con cirugía y radioterapia en sus diversas variables.

En segundo lugar, si el paciente tiene un cáncer diseminado, se utilizarán distintas formas de manipulación hormonal, “que es importante reconocer bien”.

En el caso de un tumor localmente avanzado, será necesaria una “asociación de procedimientos” y, por último, en el caso de los tumores de próstata andrógeno independientes, los tratamientos de quimioterapia serán los que se apliquen “con eficacia y esperanzadores resultados”.

De entre los tratamientos disponibles para el cáncer de próstata, Rioja se refiere a dos de ellos que están presentes en las guías de práctica clínica de la Unión Europea y de Estados Unidos, así como en los resúmenes de la prestigiosa librería Cochrane; se trata de la goserelina y la bicalutamida.

El primero es un agonista de la hormona liberadora de la hormona luteinizante (HLHL) y representa uno de los brazos principales del tratamiento del cáncer de próstata, ya que bloquea la producción de andrógenos produciendo lo que se conoce como ‘castración química’.

“La goserelina, tanto en su aplicación en monoterapia como castración, como asociada a la radioterapia en estadios localmente avanzados, ha demostrado una alta eficacia”, comenta Rioja.

Por su parte, la bicalutamida es el antiandrógeno no esteroideo más ampliamente utilizado. Aunque inicialmente estaba indicado para el tratamiento de la enfermedad avanzada, en combinación con la castración médica o quirúrgica, estudios posteriores han demostrado su utilidad como tratamiento adyuvante en fases precoces de la enfermedad.

“En los últimos años se han publicado evidencias de las indicaciones de bicalutamida como monoterapia en pacientes avanzados, que están utilizándose clínicamente con buenos resultados y experiencia. Se mantiene asimismo como opción de tratamiento hormonal de segunda línea”, especifica el jefe de Servicio del Hospital Miguel Servet.

En su opinión queda claro que el cáncer de próstata presenta muchas posibilidades de curación, siempre según “el armónico equilibrio entre medicina basada en la evidencia y experiencia”, y por ello insiste en que “las guías de práctica clínica contribuirán a una generalización de los criterios para la manipulación hormonal”.

Cada año se diagnostican en España alrededor de 9.000 nuevos casos de cáncer de próstata, el tercer cáncer más frecuente en el varón y el segundo tumor maligno que más muertes provoca en el género masculino.

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