Revista de Pediatría: Crianza Humanizada, Volumen 36 No. 3

Editorial

El Niño y la Niña como Presente

Desde hace muchos años se oye decir a políticos, gobernantes y líderes comunitarios la frase La niñez es el futuro del país. Tienen razón, porque los niños y las niñas actuales serán en el futuro quienes ejercerán la ciudadanía y por supuesto en sus manos estará la dirección del país; es por ello cierto que la intervención que se haga en la niñez será la más duradera y rentable en el tiempo; nunca se deben ahorrar recursos sociales ni económicos para la salud, la educación, la nutrición y el apoyo integral a la niñez, justamente por la seguridad que se tiene de la rentabilidad económica y social de este tipo de inversión.

También es cierto que la niñez es el pasado de todos los adultos, y que niños y niñas tienen su propio pasado personal, familiar y social que cuenta mucho en el ejercicio de su proceso vital: el juego, la alimentación, el aprendizaje, sus vivencias… El pasado biológico, psicológico y social tiene gran peso en el desarrollo de la persona, tanto en la niñez como en la adultez.

Pero con mucha frecuencia se olvida al niño y a la niña como presente, como seres humanos que viven intensamente su propia vida; que absorben como esponjas los estímulos cotidianos, sean estos desfavorables a su desarrollo; que son tremendamente sensibles a las manifestaciones afectivas de las personas cercanas a ellos, manifestaciones que serán el impulso o freno a su natural proceso de crecimiento personal.

Con frecuencia los adultos olvidan al niño y a la niña como presente, al responder el amor, la escucha, el respeto, la protección y en general el acompañamiento a que tiene derecho, pero sobre todo que requieren como una imperiosa necesidad vital.

Hace pocos días presentó Proantioquia a la alcaldía de Medellín la propuesta Promoción de desarrollo integral del menor de seis años en el municipio de Medellín, la que el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia apoya en su totalidad, propuesta que está fundamentada en unos principios aprobados por unanimidad en la comisión redactora.

El principio con que se inicia la propuesta es el recogido para concluir este editorial, por ser representativo de lo que el Grupo considera en relación con la temporalidad de acción con el niño y la niña:

“El niño y la niña menores de seis años ya son y ya valen, aparte del valor y del rol que puedan cumplir en el futuro”

Las Supermamás

Dr. María Eugenia Villegas Peña
Directora Desarrollo Familiar Funlam. Docente de Pediatría Social. Universidad de Antioquia

Desarrollar pautas humanizadas de crianza hoy es una labor compleja por los retos que la sociedad propone, pero, hacerlo como madre que desea desempeñarse como mujer moderna, trabajar fuera del hogar y ser esposa, lo es mucho más.

Cambios en el contexto que producen cambios en la mujer

La revolución industrial presionó a las mujeres a salir del hogar para ir a la fábrica con el fin de asegurar el sustento para el grupo familiar.

Las mujeres hoy participan en otros ámbitos como respuesta a los cambios sociales, económicos, laborales y académicos que han ocurrido en las últimas décadas; además, hacen parte activa de las decisiones democráticas de los países. Atendiendo a estos retos se ven presionadas a sumir otras funciones que anteriormente no se tenían en cuenta para ellas.

Funciones sociales de la mujer moderna

Todos estos aspectos han hecho necesario que las mujeres actualmente se proyecten y den respuesta a tres funciones sociales básicas: como mujeres, como trabajadoras, y como madres y esposas.

Función como mujer

Es significativa la realización como mujer, para la que el medio social les exige cada vez mayor compromiso; los medios de comunicación les muestran el estereotipo, con las condiciones físicas y emocionales que es necesario poseer para lograr la competitividad que el medio exige.

Mujer trabajadora

El mundo laboral es cada vez más atractivo para la mujer. Se le ofrecen otras posibilidades para las cuales está preparada. Dada su injerencia en los ámbitos académicos, se le abren nuevos espacios para desarrollar las actividades y además tiene mayor posibilidad de adquirir la capacitación que le permite un mayor grado de competitividad y competencia ante los hombres. Debe afrontar también un mundo laboral diseñado solamente para hombres, en el que los empleos significativos son menores para ella, se le asignan los trabajos de más baja jerarquía, considerados femeninos y con menor remuneración.

Otro aspecto desfavorable es la legislación laboral, por medio de la cual se le exige otro tipo de exámenes para el ingreso y, cuando por algún motivo quedan en gestación, se convierte este evento en otro factor de discriminación laboral. En algunas empresas, durante la gestación se le cambia su lugar habitual de trabajo, situación que las hace sentir diferentes y en desventaja ante los hombres.

Ser madres y esposas

Ésta es otra de las funciones sociales que la mujer tiene hoy como posibilidad para asumir. Ser madre le exige conjugar el espacio laboral con la presencia en el hogar; éstos, que son dos ámbitos aparentemente opuestos e irreconciliables, si la mujer no ha reflexionado y establecido las prioridades que le permitan desarrollarlos en forma eficiente, podrán generar sentimientos de culpa y de abandono, lo que no favorece la relación entre ella y el resto de la familia.

Sentimientos que generan el desarrollo del trabajo y la crianza de los hijos

Algunas madres se sienten cuestionadas y consideran que deberían pasar mayor tiempo con sus hijos; piensan que debe ser así, los hijos lograrían un mejor desarrollo físico, emocional y social.

En relación con este tema hay posiciones encontradas. Algunas, como las del doctor Robert Cairns de la Universidad de California explican que: “se creía que el primer año del niño era la única época en que la mamá podría ejercer un fuerte impacto en su desarrollo intelectual y social. Pero eso no es tan sencillo como se creía, pues la crianza de los hijos no es solamente compromiso de vínculos afectivos, los niños pueden hacer vínculos con otras personas del grupo familiar ampliado como los abuelos, tíos, primos, que ofrecen otras posibilidades de desarrollo emocional de los niños.

Otros autores consideran que es básico que la madre acompañe al hijo en la etapa inicial, debido a que con ella establece los vínculos que dan los cimientos a las relaciones que ellos establecerán en su vida adulta y, además consideran que estos vínculos son los pilares del desarrollo de la autonomía e independencia, lo que les facilitará asumirse como adultos maduros y responsables.

Entre estos dos extremos se da que las madres tienen sentimientos de culpa, que a su vez generan un sentido de abandono en sus hijos y se ven abocadas a asumir conductas de sobreprotección y permisividad, que son desfavorables para el sano desarrollo de los hijos.

Otro asunto preocupante para la madre trabajadora es la necesidad de cumplir a cabalidad todas sus funciones: se le exige como madre y como trabajadora, se le obliga a hacer toda a la perfección, y de igual forma, ella exige a los hijos un comportamiento similar, por lo que es fácil que se conviertan en madres intransigentes que quieren que, al igual que ellas, los hijos asuman responsabilidades extremas y que se destaquen en los diferentes contextos.

Pero, el desarrollarse como mujer, con una imagen encantadora que le permita estar a la altura de los patrones que la sociedad demanda y al mismo tiempo ser una eficiente trabajadora, competitividad, capacitada y realizada como madre en la crianza de sus hijos, con el establecimiento de una relación armónica y una estabilidad que propicie ambiente de desarrollo sano y adecuado para los hijos, no es tarea fácil.

De ahí, que es necesario prepararse para la llegada de los hijos; es importante reflexionar sobre cuál es el mejor momento, establecer prioridades, pensar si el compañero elegido para acompañarla en este proceso puede asumir el papel de coequipero que precisa para emprenderlo con eficacia.

Los hijos necesitan el contacto de ambos padres y es necesario que el tiempo sea con cantidad y calidad; no es calidad de tiempo dedicar a los hijos unos minutos antes que ellos se acuesten a dormir; es calidad de tiempo compartir con ellos, hacerlos sentir importantes, escucharlos, permitir que les cuenten sus cosas y, a su vez, compartir con ellos las propias, dialogar sobre los pequeños sucesos de la cotidianidad que a los padres les preocupan. De acuerdo con la etapa del proceso vital individual, los niños demandarán más o menos tiempo de sus padres.

Los niños pequeños necesitan dedicación de mayor tiempo porque están en el proceso de establecer y fortalecer los vínculos, pero se debe recordar que no son los padres los únicos con los que los hijos se vinculan.

Para los escolares son más significativas las relaciones con los compañeros de la misma edad, con los que compiten, se solidarizan, rivalizan y cooperan, por lo cual los padres deben estar ahí para compartir las vivencias, entender los sentimientos y ofrecer el apoyo que les permita sentirse queridos y valorados.

Con los adolescentes, que tienen los vínculos más fuertes en su grupo social, es necesario generar el espacio con calidad y cantidad para establecer con ellos una relación profunda, que les permita compartir con los padres sus vivencias y experiencias y recibir de ellos la orientación que les ofrezca la posiblidad de hacer elecciones sanas y seguras.

Recomendaciones

Para las madres que trabajan fuera del hogar es significativo que reflexionen sobre aspectos como:

• La importancia de la planificación de la crianza de los hijos y cuando llegue el momento establecer las prioridades que requiere este proceso.

. Permitir y facilitar que los papás asuman su papel de coequiperos de tal modo que puedan acompañar inteligente y efectivamente, pues los hijos necesitan la presencia de ambos.

. Conciliar el papel como mujer, compañera y trabajadora fuera del hogar.

. Delegar funciones y permitir que tanto los hijos como otras personas del entorno puedan asumir responsabilidades de acuerdo con sus características.

. Hacer la crítica reflexiva de las exigencias que como mujer le hace el mundo de hoy, sobre todo en lo relacionado con la protección que hacen los medios de comunicación.

. Permitirse actuar en forma eficaz y eficiente en lugar de generar relaciones de competitividad con el hombre.

. Tener en cuenta que hay otas personas con las que los hijos se vinculan afectivamente, tales como, tíos, abuelos, primos, maestros, entre otros.

En conclusión, para las mujeres afrontar los retos que la sociedad les propone, es importante que jerarquicen sus necesidades y que reflexionen y se capaciten para el comienzo del proceso de gestación y la crianza de los hijos.

Por buena que sea la cuna,
mejor es la buena crianza”.
Proverbio escosés

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