Editorial, Noticias que produzcan Impacto dentro de la Comunidad

Cuando se inician las conferencias en cualquier Escuela de periodismo se pone un ejemplo que para cualquier persona familiarizada con ese medio, que no nosotros, es bastante común. Se trata del caso que refiere que para nadie es noticia que un perro haya mordido a un ser humano, pero cuando es una persona la que mordió al perro, eso sí es una noticia de interés.

Ese principio moviliza a todos los “periodistas” a la caza de las “noticias” que produzcan impacto dentro de la comunidad, sin importar si ese impacto es positivo o negativo. Realmente no se piensa mucho en la responsabilidad que deben tener tanto el periodista que consigue la noticia como el medio para el que trabaja y en el cual esta es publicada. Por esta misma razón ni uno ni otro miden el alcance que su “artículo” pueda tener, lo cual también se extiende al hecho de que, por el poco conocimiento que eventualmente se tenga del tema, no es faltible medir las consecuencias que pueda tener sobre la comunidad, que muchas veces toma como ciertas las afirmaciones “reveladas” por el periodista y su interlocutor de turno.

En esta es en la situación en la que, a nuestro parecer, ( cuando digo nuestro me refiero, sin pretensiones, a los pediatras, que aún usamos la lógica y la ciencia) ha caído la periodista Marleny Vélez Castaño, al servicio del periódico El Colombiano, -considerado por los antioqueños, y por muchos fuera de Antioquia, como un excelente periódico-, al publicar el artículo “Teteros con sopa a los dos días de nacido”, en el cual se hace una “apología” de esta mezcla vegetal propuesta por el Dr. Hernán Jaramillo Botero, en el Hospital de Calarcá, en el Quindío.

Se necesita no haber hecho ninguna investigación, y por supuesto no haber consultado ninguna otra autoridad en el tema -pediatras, nutriólogos o nutricionistas-, para hacer las afirmaciones tan, por lo menos, atrevidas que el Dr. Jaramillo hace con relación a su mezcla, pero principalmente sobre la Leche Materna. Yo realmente no encuentro la palabra adecuada para calificar al profesional que se atreve a poner en entredicho la alimentación materna, cuando por los siglos de los siglos, esta ha servido para el desarrollo, óptimo, de la especie humana. Negarlo es, al menos, necio. Discutir sobre el poder nutritivo que posee la leche materna con relación al recién nacido y al lactante menor, por lo menos durante los seis primeros meses de la vida, me parece ignorancia rayana en la terquedad. Analícense los contenidos de los diferentes nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas –en especial lípidos- vitaminas y minerales) vs las necesidades del bebé por kilogramo de peso y por día, para que lleguemos a la conclusión a la que por todos esos largos, larguísimos años (pero tan largos como lamisma historia de la humanidad), han llegado los letrados y los no tan letrados, los estudiados y los que no han tenido la oportunidad de hacerlo, por la razón que sea y que es tan elemental como que: “no hay mejor alimentación para cada ser vivo, que la de su propia especie”, es decir para los bebés la leche materna.Y esto que no hablamos de todo el proceso inmunólogico y los anticuerpos transmitidos en la leche materna.

Un análisis elemental como este, que se hubiera tomado el trabajo de hacer nuestra periodista de ciernes, la habría llevado a la misma conclusión y, por supuesto, habría hecho otra cosa diferente a publicar, como lo hizo, el artículo en mención. Yo no niego que la mezcla vegetal del Dr. Jaramillo contenga una serie de elementos que pueden ser de gran utilidad como complemento para el bebé, por supuesto a determinada edad (ojalá después del cuarto mes), pero no creo que sea sensato plantear que está en capacidad de sustituir a la leche materna y por supuesto, menos me atrevería a decir que la leche materna no sirve para nada que los cerebros de los que defienden la lactancia materna como medio exclusivo para alimentar el bebé, por lo menos por los primeros 4 a 6 meses, son cerebros lácteos incapaces de pensar, como lo dijo el Dr. Jaramillo en una ocasión, cuando fue entrevistado para un programa periodístico de televisión, en el cual tuve la oportunidad de controvertir estas afirmaciones y que desafortunadamente no salió completo al aire. Como es obvio, los periodistas involucrados nunca respondieron sobre el porqué habían hecho el recorte que hicieron. Es el mismo resultado de la eterna discusión entre el que posee la información y el que la publica. Los niveles de conocimiento no son iguales y el poseedor de la información la entrega al que, supuestamente la sabe publicar y tiene el medio para hacerlo, pero éste lo hace a su muy personal manera de hacer las noticias y esto termina en dos diferentes situaciones, no siempre acordes con lo deseado por la fuente; esas dos situaciones son: se hace sensacionalista lo que no quería que lo fuera quien produjo o entregó la información, o, en segundo lugar, se recorta o acomoda (edita dicen los medios de comunicación) de tal forma que al final aparece, para el conocimiento público, algo completamente diferente, inclusive opuesto, a lo que la fuente trató de decir y quiso que se publicara. El problema es que en la forma en que la fuente lo piensa y lo dice, lo que se dice no es noticia, no causa impacto y por lo tanto no se vende y eso, económicamente para el medio periodístico en cuestión, no tiene gracia, o si no ¿con qué les “paga” a los periodistas que “se buscan” las noticias si no”vende” lo que ellos producen?.

Pero salgámonos de esa discusión que no conduce a nada bueno. Hablemos mejor de las propuestas e “investigaciones” del Dr. Jaramillo. Aún no conozco ninguna publicación, ni en medios nacionales ni en internacionales, que nos permitan avalar la propuesta del Dr. Jaramillo. El sostiene que sus “pacientes” son más inteligentes y mejor desarrollados, pero la pregunta es: ¿comparados con quiénes? Hay algún trabajo que, bajo todo el rigor científico, permita demostrar que los niños que han recibido la mezcla vegetal del Dr. Jaramillo tienen un mejor desarrollo, tanto físico como intelectual, que los que reciben leche materna. Sin haber podido hacer esa comparación, ya que no hay nada publicado, no es confiable la información. Lo que si puedo asegurar es que el aspecto emocional que incluye el proceso de alimentación de estos bebés tiene algo que ver con su proceso emocional e intelectual. Para nadie es un secreto que cuando hay una empatía positiva entre el bebé y quien le suministra el alimento (sin tener en cuenta cual sea), en especial si es su madre, el proceso de alimentación es muchísimo más productivo y da mejores resultados tanto en el aspecto físico -entendido que el aporte de los nutrientes sea completo- como en el emocional e intelectual y, téngase en cuenta que todos van íntimamente ligados.

Esperamos Dr. Jaramillo y señorita Vélez ver algún día publicados esos trabajos para que podamos decir cual es mejor, si es que se pudiera decir algo así. Antes de que eso suceda no veo como se pueden hacer esas afirmaciones Mientras tanto, me atrevería a dar algunos consejos a cada uno de ustedes. En primer lugar al Dr. Jaramillo: que no trate de tapar el sol con las manos y que, además, no reniegue de su propia naturaleza, sus ancestros se podrían sentir menospreciados y ofendidos. En segundo lugar a la ilustre periodista que “cayó en la trampa” de ponderar algo que no conoce y rechazar -al menos esa es la idea que dejó en el público- algo que creo que solo conoce parcialmente. Un buen periodista, tengo entendido, debe primero documentarse bien antes de “atreverse” a hacer esa clase de afirmaciones. Estamos de acuerdo?


EL EDITOR

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