Incidencia en Médicos y otras Personas Relacionadas con la Salud: Sida en Ortopedia (I)

Los estudios que indagan sobre las condiciones de salud del médico ó sobre los riesgos a que este está expuesto no son muy comunes.

A pesar de las grandes diferencias en actividades, horarios, tensiones, etc., la salud del médico es similar a la de la población general. Es más la rata de muertes ajustada para la edad en casi todos los grupos de 5 años entre los 20 y los 85 años de edad es menor que la población general y la expectativa de vida es 3 años mayor en los hombres y 1 año mayor en las mujeres en relación al resto de la población (36).

El número de muertes por enfermedades relacionadas con el tabaco y el suicidio es mayor que la población general; el número de muertes por enfermedad coronaria es ahora menor, aunque en el pasado era mayor al del resto de la población (36, 56).

El abuso de drogas y alcohol es un problema preocupante en la población médica pero no es significativamente mayor que en otros profesionales (51).

Sin embargo, en la última década, dos enfermedades -SIDA y Hepatitis B- transmisibles no sólo sexualmente, sino por contacto con sangre y/o fluidos de una persona infectada, representa un riesgo que no podemos negar.

A pesar de la inmensa información que sobre VIH y SIDA se ha publicado en la última década, el enfrentarse a un paciente con SIDA crea una sensación de ansiedad e inseguridad en algunos médicos (37).

El SIDA puede ser transmitido durante procedimientos médicos, en Ortopedia por ejemplo, además de las posibilidades de pinchazos accidentales con agujas en cirugía, o la lesión de la piel por fragmentos óseos o metálicos durante procedimientos de reducción abierta de fracturas o cirugía electiva; se deben sumar otros riesgos como la transmisión del virus en partículas de hueso o tejidos contaminados producidas pro el uso de sierras neumáticas, taladros o electrocauterio.

La transmisión mucocutánea, es igualmente posible en similares circunstancias Ver “RIESGOS EN ORTOPEDIA” en la parte II de este trabajo.

La incidencia de infección por el VIH o SIDA en trabajadores relacionados con el área de la salud, puede ser estudiantes desde dos puntos de vista; primero, tratar de establecer el número de médicos o paramédicos que han adquirido la enfermedad por contacto con sangre o fluidos de pacientes infectados, y segundo, analizar el número de profesionales de la salud que son VIH positivos o que presentan SIDA por causas diferentes al contacto con pacientes. Obviamente, en el primer grupo deben considerarse los riesgos que para el personal de salud representarse los riesgos que para el personal de salud representa atender pacientes infectados- y a la vez hacer énfasis en los mecanismos de prevención-, en el segundo grupo, por el contrario, los posibles riesgos son para el paciente y de la misma forma deben considerarse las medidas necesarias que eviten la transmisión de la enfermedad.

A Septiembre 30 de 1992, se habían reportado al Centro de Control de Enfermedades en los Estados Unidos 32 casos de trabajadores de la salud VIH positivos considerados casos “documentados” de transmisión de la enfermedad (17). Otras 69 personas HIV positivas fueron consideradas como casos “posibles” de transmisión ocupacional del virus (Ver Tabla 7).

TABLA No. 7
Trabajadores de la salud con infección documentada o posible por VIH, debida a riesgos ocupacionales
Estados Unidos – Septiembre de 1992.

OcupaciónDocument.Posible
Odontólogo y otro trabajador dental
Técnicos de Morques o anfiteatros
Paramédico o Tecn, en emergencia méd.
Auxiliar de salud
Trabajador de mantenimiento o aseo
Técnico de Lab. Clínico
Técnico de Lab. No-clínico
Enfermera
Médico. No cirujano
Médico. Cirujano
Terapista Respiratorio
Instrumentador (a) en cirugía
Técnico/Terapistas, diferente a los menc.
Otros trabajadores de la salud.
0
0
0
1
1
11
1
12
4
0
1
1
0
0
6
3
7
5
5
12
1
14
7
2
1
1
3
2
TOTAL3269

 

En este trabajo están incluidos todos los profesionales médicos y paramédicos que han trabajado en áreas clínicas o de laboratorio desde 1978. Es evidente que los técnicos de laboratorio y las enfermeras son las personas con mayor riesgo.

Se consideró como “caso documentado”, aquella persona sin factores de riesgo para VIH o SIDA anteriores a la exposición ocupacional percutánea ó mucocutánea con sangre o fluidos de pacientes infectados; con un test VIH negativo en el momento de la exposición que con el paso del tiempo se positivizó.

“Caso posible” era aquella persona sin factores de riesgo para VIH o SIDA que sufrió igualmente una explosión ocupacional con sangre o fluidos de pacientes en los que no estaba documentada la infección y/o no tuvo un control de VIH negativo en el momento de la exposición.

De las 32 personas clasificadas como “casos documentados” 27 (84%), sufrieron una exposición percutánea, 4 (13%) exposición mucocutánea y 1 (3%) las dos. 7 (22%) han desarrollado SIDA.

De los 69 “casos posibles” sólo 4 (6%) tuvieron contacto con sangre de pacientes infectados. Sin embargo el 78% del total han desarrollado SIDA.

Esta es la segunda vez que se reportan casos de transmisión del virus mucocutánea, en 1987 se habían reportado los primeros (18); otros estudios prospectivos no han demostrado que esta vía sea un verdadero factor de riesgo (40, 50).

La transmisión documentada del VIH a trabajadores de la salud no solo ha sucedido en los E. U. Se han reportado casos similares en Francia, Martinica, Inglaterra e Italia (19).

En la reunión anual de la Academia Americana de Ortopedia (AAOO) de 1991 en Anaheim, California, se realizó un estudio anónimo de sero-prevalencia de VIH dentro de la población de cirujanos ortopedistas asistentes al congreso (20). De 7.121 ortopedistas inscritos en el congreso, 3.420 (48%) participaron. De estos 2 fueron VIH positivo, ninguno tenía factores de riesgo diferentes a los ocupacionales. Aunque estos resultados no muestran una seroprevalencia importante dentro de los ortopedistas, es muy posible que dentro del 52% que no participaron en la encuesta, se encontraran algunos que sabían que eran portadores del virus o que tenían factores de riesgo en sus antecedentes y decidieron no hacer parte del estudio. Por otro lado la población estudiada puede no ser representativa del resto de ortopedistas.

TABLA No. 8
Riesgos asociados con diferentes prácticas sexuales*

No Riesgo**

  1. Relación monógama con una sola persona confirmada como seronegativa.
  2. Masajes corporales.
  3. Contacto “externo”: Caricias, abrazos, etc.
  4. Masturbación mutua.
  5. Besos “secos” (contacto de los labios sin intercambio de saliva).
  6. Utilización de “juguetes sexuales” propios. (Vibradores, penes o vaginas artificiales, etc)

Riesgo Bajo

  1. Besos “húmedos”
  2. Contacto de orina con la piel.
  3. Contacto ano-manual o ano-digital con protección (guantes de latex)
  4. Contacto Pene-Vagina con condón, antes de la eyaculación.

Riesgo Medio (Prácticas Inseguras)

  1. Contacto oro-vaginal.
  2. Contacto ano-digital
  3. Contacto oro-genital antes de la eyaculación.
  4. Contacto pene-vagina con condón, con eyaculación.
  5. Contacto anogenital con condón, antes de la eyaculación.

Riesgo Alto (Prácticas muy inseguras)

  1. Contacto ano-manual o ano-digital
  2. Contacto oral o anal con orina
  3. Contacto oro-anal
  4. Compartir “juguetes sexuales”
  5. Contacto anogenital con condón, con o sin eyaculación
  6. Contacto oro-genital con eyaculación.
  7. Contacto pene-vagina sin condón, con o sin eyaculación.
*Adaptado de Jewell y Jewell (43) y de Seltzer D.G. (60)
**Aunque estas prácticas se clasifican dentro del grupo de “No riesgo”, se considera que la única forma absolutamente segura de prevenir la transmisión sexual es la abstinencia (57).

Obviamente, el SIDA en los trabajadores de la salud puede ser transmitido fuera del sitio de trabajo. Hasta Marzo de 1988 se habían reportado en los Estados Unidos 2.586 casos de SIDA dentro del grupo catalogado como profesionales de la salud (19). Como la mayoría de pacientes con SIDA, el 91.6% eran hombres y con edad media de 35 años. La gran mayoría de estos pacientes se encontraban dentro de los grupos de alto riesgo. La incidencia general de SIDA en los trabajadores de la salud es muy similar a la de la población general (2)

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