Editorial, ¿Debemos publicar e investigar?

Nuestra revista ha logrado mantener un buen nivel desde hace varios años gracias al empeño y dedicación de varios colegas a pesar de que a través de los años han sido escasos los investigadores interesados en publicar sus trabajos. En el mundo científico una medida indirecta de los niveles de investigación son las publicaciones y en Colombia tenemos la cultura de no escribir ni divulgar lo poco que investigamos. En la actual situación de nuestra profesión, que se ve afectada por los múltiples problemas sociales y económicos, parece no haber espacio para la academia y la investigación. Estamos entrando así en un círculo vicioso que empobrecerá aún más nuestra producción científica y nos relegará con respecto a otros países latinoamericanos como de hecho ya está sucediendo. Debemos tratar de romper este círculo y aprovechar en beneficio de nuestra profesión las oportunidades que se presentan en las actuales circunstancias como podrían ser la elevada frecuencia de heridas producto de la guerra y el trauma que generan altos índices de pérdida de vida productiva por incapacidad y minusvalía. Si revisamos la historia de una buena parte de los avances en materia de investigación y desarrollo de implementos ortopédicos y tecnología, vemos que han sido curiosamente producto de la guerra: clavos de Kuntscher, prótesis para amputados, análisis de marcha, etc.

Tantas reformas, normas y problemas atentan contra nuestra profesión degradándola y llenándonos de preocupaciones diferentes. Lo cierto es que estamos ante un hecho inevitable: la forma como se ejerce la medicina en Colombia y en el mundo está cambiando. Las leyes que ahora rigen el mercado están en manos de tecnócratas y el balance costo beneficio será cada vez más el parámetro con el que se planeará y distribuirán los presupuestos en salud. Esto en principio parece contradictorio con nuestra formación médica que muchas veces nos lleva a considerar que debemos hacer lo que hemos aprendido sin importar el costo, siempre y cuando exista un beneficio para nuestro paciente. El único argumento que podremos esgrimir para defender nuestras actividades deberá estar fundamentado en evidencias reales que demuestren contundentemente el porqué de nuestras conductas profesionales. Pero es muy posible que nos esté sucediendo lo que hace unos años nos pasó con la ley 100: dejamos que la hicieran otros sin tener en cuenta nuestro criterio y pensamiento al respecto. Muchos de nosotros no tenemos las bases suficientes para defender nuestras actividades y algunas veces nuestras conductas no son sustentables científicamente ni económicamente. Uno de los caminos que nos puede llevar a hacer más sólida nuestra profesión es justamente la investigación. Pero no sacamos nada con investigar si no lo divulgamos y no lo hacemos conocer. Investigar sin publicar equivale a tratar de hacer realidades con el deseo.

El mundo cada vez rompe más fronteras y las líneas de acceso a la información y comunicación permanecen abiertas. Estamos muy lejos de lograr los niveles de apertura científica de otros países pero debemos iniciar ese camino que con seguridad nos abrirá puertas y fortalecerá nuestra profesión. La revista de nuestra sociedad puede contribuir a lo anterior en la medida en que nuestra investigación pueda divulgarse y atravesar las fronteras. Una de las formas de alcanzar lo anterior es lograr la indexación de la revista en el index medicus, aunque esto puede tardar muchos años. Otra forma es que dentro de la página Web de la Sccot aparezca el contenido científico de la revista. Estos serán los futuros retos que nuestra revista entrará a afrontar.

Aunque hemos progresado en aprender a investigar y sacar provecho de nuestras ideas e inquietudes es importante continuar en estas líneas de desarrollo para que la producción científica sea de calidad. Investigar y publicar implica trabajo y el riesgo de someterse a la crítica, pero la interacción y la discusión frecuentemente son útiles y nos hacen más sólidos acercándonos a la verdad. La investigación no necesariamente implica grandes presupuestos y desarrollo tecnológico: es posible investigar en nuestros hospitales e incluso en nuestros consultorios. Lo importante es tomar la decisión, tener la disciplina para llevarlo a término y publicarlo.

Esta es entonces una invitación para que a pesar de las circunstancias no abandonemos la actividad académica e investigativa y que por el contrario veamos en estas actividades una oportunidad como gremio y colectividad.

DR. Camilo A. Turriago PÉREZ, M.D

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