Naturaleza y Perspectivas de la Enfermería Quirúrgica

J.F. PATIÑO, MD, FACS (HON), SCC (HON).

Introducción

Explicando, como justificación, que se me reconoce como hombre que ha dedicado apasionadamente su vida al ejercicio y la docencia de la cirugía, y combinado ello con mi calidad de ferviente feminista, en respuesta a alguien que en una ocasión me preguntó cuáles eran las profesiones en que la mujer puede expresar al máximo lo mejor de sus cualidades femeninas, sin dudarlo dije que la profesión de bailarina como expresión de estética y de armonía, y la de enfermera como personificación de abnegación y altruismo, responsabilidad y superación humanitaria. En su trabajo la enfermera combina en forma excelsa la estética con el humanitarismo, que son la esencia de su labor. Por consiguiente, viene a ser la enfermería la profesión que mejor conjuga, para un sin par beneficio social, las condiciones superiores de la mujer y es, por consiguiente, la máxima expresión de la feminidad.

Partiendo de esta convicción y siempre preocupado por el papel preponderante que juega la enfermería en el cuidado integral de la salud, papel que día a día se hace más trascendente, planteo a continuación mis puntos de vista personales sobre la significación de la enfermera en la atención quirúrgica y sobre el futuro de esta noble carrera.

Estado de la Enfermería como Profesión

El desarrollo de la enfermería como profesión, tal como ocurrió con el de la cirugía, ha sido arduo y ¡jasó por etapas durante las cuales fue considerada como oficio de segunda clase. Hoy, cuando la cirugía ha llegado a su apogeo como parte importante del “triunfo de la biomedicina” y la enfermería comanda el respeto y la admiración universales, aun ésta no ha culminado su reconocimiento como una de las profesiones de mayor trascendencia en el mundo moderno.

Por ello las condiciones materiales de trabajo de la enfermera son todavía enormemente inadecuadas.

Lo anterior ha hecho que muchas enfermeras adquieran una actitud pesimista, y aun nihilista, acerca de su desempeño profesional y, especialmente, en lo que se refiere a su progreso económico, lo cual se traduce en un preocupante éxodo profesional. Paradójico, aunque evidentemente comprensible, tal éxodo coincide con el momento en el cual la enfermería se perfila con vastos y promisorios panoramas de desarrollo intelectual.

Naturaleza de la Atención Quirúrgica

La atención de enfermería en los servicios quirúrgicos se fundamenta en el reconocimiento de que la cirugía es la disciplina médica que combina lo más complejo de los aspectos científicos con lo más refinado del arte, en un contexto de profundo sentido humanitario. Según cita de la Asociación Médica de Gran Bretaña, la atención quirúrgica se presta “con la mente, con el corazón y con las manos”.

La atención del paciente quirúrgico se inicia en el momento de su admisión a uno de los servicios del departamento de cirugía (Consulta externa, Urgencias, Cirugía Ambulatoria, Hospitalización, Cuidado Intensivo) y se continúa, en forma comprensiva, durante las fases pre-, intra- y postoperatorias. Su propósito es brindar una totalidad asistencial destinada a dar el mejor nivel de cuidado, no menos que excelente, en cuanto a calidad técnica, humana y ética.

Lo anterior implica un profundo compromiso profesional con la aplicación de sólidos y actualizados conocimientos científicos en un régimen de rigurosa disciplina, todo ello enmarcado por inflexible responsabilidad, depuradas relaciones humanas y continuada dedicación personal.

Propósito fundamental de la atención quirúrgica es la seguridad del paciente y la salvaguardia de su dignidad humana, en un medio que utiliza las más sofisticadas y complejas tecnologías de que dispone la moderna biomedicina. La buena utilización de estas tecnologías implica una actitud claramente más intelectual que artesanal, o sea, que se trata del ejercicio de una profesión y no simplemente el desempeño de un oficio. La atención quirúrgica significa el riguroso y orquestado trabajo de un equipo multidisciplinario e interpro fesional, en el cual la enfermera juega papel pivotal.

En el equipo humano dedicado a la atención quirúrgica la enfermera es tan imprescindible como el cirujano, con funciones que son interdependientes y complementarias.

El cuidado directo del paciente quirúrgico está a cargo de enfermeras profesionales, esto es, de formación universitaria, con creciente exigencia de especialización, quienes a la vez tienen bajo su cargo a una diversidad de personal profesional, técnico y administrativo que desempeña funciones especiales de manejo directo o indirecto del paciente. La enfermera cumple una labor directiva, de coordinación y de ejemplo, y con ello en gran parte determina el nivel de calidad de un servicio quirúrgico.

Porque la enfermera permanece en forma continua alIado y en contacto directo con el paciente, se convierte en la persona que mejor trasmite la imagen y el espíritu de un hospital. Se reconoce que en una institución hospitalaria de alto nivel son las acciones de enfermería las que más honda repercusión tienen, en última instancia, sobre la calidad de la atención médica y las que más hondamente percibe la comunidad, representada por el paciente y sus allegados. Es decir, que su actuación es interpretada, más que la de ninguno otro de los participantes, como el indicador por excelencia de calidad.

Es por ello que la enfermería es crecientemente reconocida en el hospital moderno como el elemento humano fundamental para el buen éxito de su funcionamiento. La enfermería, tal vez más que ninguna otra profesión femenina, es cada vez más cotizada y deberá ascender rápidamente en el escalafón de importancia en la sociedad.

La Admisión y Preparación Preoperatorio del Paciente

Pocas funciones tienen tan hondo impacto sobre el paciente como el procedimiento de admisión y la manera de ejecutarlo. La actitud y el comportamiento de la enfermera para con quien ingresa al hospital para someterse a una intervención quirúrgica son de particular trascendencia. La ansiedad natural provoca en el paciente un cierto grado de rechazo y, en ocasiones, de franca hostilidad; pero sobre todo, de inseguridad y temor. Su primer contacto con el hospital es la enfermera que lo recibe. Se presupone por parte de ella una actitud afable y no apresurada, que despierte empatía. Pero además, es imperativo que la enfermera se desempeñe en este momento crucial en que se inicia la relación paciente/hospital, con el más alto grado de profesionalismo, porque es así como ella infunde la confianza y seguridad que tanta influencia van a tener en el éxito del tratamiento quirúrgico.

Lo anterior quiere decir que al recibir su paciente, la enfermera debe estar enterada de su identidad y de la de su médico tratante, así como de la naturaleza de la operación a que va a ser sometido, la hora de la programación y el plan general de preparación preoperatorio; también debe estar en capacidad de explicar el reglamento y el funcionamiento general del hospital, los servicios que se prestan, las funciones de las personas que van a estar a cargo de su atención. Lo anterior está encáminado a trasmitir al paciente la seguridad que deriva de hallarse en un medio de alto nivel tecnológico y de disciplina profesional.

La preparación preoperatoria incluye el cumplimiento estricto y con máxima precisión de las órdenes preoperatorias, las cuales generalmente obedecen a protocolos y normas previamente estandarizadas. Cualquier desviación o exclusión debe hacer indagar a la enfermera la razón correspondiente, a fin de asegurarse de que no se ha producido una omisión y menos un error; la consulta con el residente, con el médico hospitalario o con el médico tratante, será siempre bienvenida. La enfermera quirúrgica es una profesional que tiene la obligación de ejercer su criterio para el análisis de las órdenes y para plantear las observaciones que ella considere convenientes.

La visita preoperatoria a cargo del anestesiólogo es un prerrequisito en todo servicio quirúrgico. La participación de la enfermera quirúrgica en esta visita le permitirá enterarse de otros aspectos de enorme trascendencia en cuanto a la preparación preoperatoria, lo cual facilitará su propio plan de manejo.

La Enfermera de Salas de Cirugía

Con justicia se afirma que las dos actividades del género humano que emplean las más complejas y sofisticadas tecnologías son la navegación aeroespacial y la cirugía. En el quirófano se congregan máquinas e instrumentos de alta precisión, gracias a los cuales se puede intervenir sobre la totalidad de las funciones orgánicas para ejecutar operaciones que hasta hace poco pertenecían al campo de la ciencia ficción. Sólo el acendrado profesionalismo, la disciplina estricta, una indeclinable dedicación de servicio y la más rigurosa observación de las normas y reglamentos garantizan la seguridad del paciente y el éxito del procedimiento. Tal como en la navegación aeroespacial, en la cirugía no hay campo para errores por ignorancia o descuido. La idoneidad y la responsabilidad son elemento sine qua non en el quirófano.

La presencia de la enfermera en las salas de cirugía como elemento imprescindible del equipo profesional comenzó con el nacimiento de la cirugía moderna, a fines del siglo XIX. Basta recordar los ilustres nombres de William Halsted y de Carolyn Hampton de Johns Hopkins.

La presencia de la enfermera impone el sello profesional al ambiente del quirófano, mediante el cumplimiento de funciones dedicadas: al registro y recepción del paciente proveniente del servicio de hospitalización; intercambio de información clínica con la enfermera que tuvo a su cargo la preparación preoperatoria; vigilancia e interpretación de la evaluación y meticuloso registro de líquidos y drogas; manejo de los especímenes; y muy especialmente, la observación y supervisión más rigurosa de las normas de asepsia y antisepsia.

La labor de la enfermera quirúrgica no se limita a los oficios rutinarios que ejecuta en las salas de cirugía. Su desempeño sólo puede ser verdaderamente efectivo desde el punto de vista profesional si ella mantiene una continua inquietud intelectual que debe atender, con un alto nivel de satisfacción propia, mediante lecturas, estudio, investigación y participación activa en las actividades científicas del hospital. De lo contrario sobreviene la rutinización y el creciente debilitamiento de los intereses de la mente.

Cuatro funciones principales cumple en la actualidad la enfermera en las salas de cirugía:

a. jefatura y supervisión de los quirófanos;
b. instrumentación quirúrgica, con especialización en las disciplinas principales: cirugía general, cirugía cardiotorácica (incluyendo perfusión extracorpórea), cirugía vascular, neurocirugía, ortopedia, urología, oftalmología y otorrinolaringología;
c. enfermera circulante, labor que representa una verdadera “dirección de orquesta” durante la intervención quirúrgica;
d. enfermera de anestesiología, un campo relativamente novedoso que se refiere a la colaboración con la labor del anestesiólogo mediante el desempeño de funciones específicas.

Así como el ingeniero y el técnico aeroespaéiales saben que de sus acciones dependen la seguridad y el éxito de la misión, así la enfermera quirúrgica reconoce que su desempeño profesional y su estricta disciplina son también la llave de la seguridad y el éxito de la operación.

La Enfermera en los Servicios Quirúrgicos Generales

La enfermera quirúrgica tienen también responsabilidades de gran importancia y significación en las otras dependencias y servicios que componen un departamento de cirugía, tales como:

a. Sala de recuperación postoperatoria
b. Esterilización central
c. Epidemiología Quirúrgica (control y vigilancia de la infección quirúrgica)
d. Servicio de Urgencias
e. Unidad de Trauma
f. Unidad de Cuidado Intensivo
g. Servicio de Soporte Metabólico y Nutricional
h. Servicios de Hospitalización
i. Servicio de Cirugía Ambulatoria
j. Servicio de Cuidado de Enterostomías
k. Servicio de Cirugía Endoscópica
l. Servicio de Trasplante de Organos
m. Consulta Externa
n. Laboratorios Quirúrgicos Especiales
o. Laboratorios de Cirugía Experimental

El Panorama de la Enfermería Quirúrgica

Otras y novedosas áreas de trabajo general y especializado se abren en la medida que se aplican las nuevas tecnologías que modernizan y modifican la atención quirúrgica. La enfermera debe ir a la par con la implantación de estas tecnologías y realizar los estudios y programas de capacitación que le aseguren la correspondiente idoneidad.

Lejos quedaron los tiempos en que la enfermera dedicaba la totalidad de su tiempo a las “artes de la enfermería”, entendidas éstas sólo como las labores relativas al confoft del paciente, a la ciega y no discutible ejecución de las órdenes del médico y a la administración del servicio de hospitalización. Algunas de estas funciones las debe seguir cumpliendo, pero muchas las delega en personal bajo su dirección. La enfermera moderna confronta nuevas y variadas responsabilidades. Hoy la enfermera quirúrgica es una profesional de elevada y versátil idoneidad, capaz de utilizar e interpretar los métodos de medición bioquímica y fisiológica, de intervenir activamente en la realización de los procedimientos quirúrgicos y en el manejo del paciente en estado crítico, de asumir funciones de definida responsabilidad en los servicios y unidades especializados, de compartir hombro a hombro con el médico y con el resto del equipo profesional toda la fascinante complejidad de la moderna tecnología y de dirigir y supervisar al personal técnico que cumple funciones complementarias.

Partiendo de esta convicción, la enfermera es el eje insustituible alrededor del cual gira la totalidad de la atención médica de un hospital y su actividad es el factor determinante mayor de la calidad de esa atención.

El rápido desarrollo tecnológico de los modernos servicios de salud y el deslumbrante porvenir que se vislumbra para el futuro inmediato, hacen prever que la enfermera será crecientemente necesaria como el recurso humano más valioso de un hospital.

Así lo reconoce la comunidad y así lo ven los administradores hospitalarios, lo cual pronto se reflejará en mejores y más halagadores condiciones de trabajo, al asumir ella un ascendente status profesional que le brindará una amplia capacidad de realización, con mayor grado de satisfacción personal.

Ante esta realidad y ante esta halagadora perspectiva, la enfermera quirúrgica de la actualidad debe dejar a un lado los sentimientos nihilistas en favor de una decidida actitud optimista para enfrentar, mediante capacitación y elevado desempeño profesional, con el apoyo y el respeto de los cirujanos, sus colegas, el desafío que representan las amplias perspectivas que se abren a su maravillosa profesión.

Referencias

1. Association of Operating Room Nurses, Inc. Standards. Recommended Practices. AORN. Denver, Colorado, 1995
2. Patiño lF: Enfermería quirúrgica. En: Salas de Cirugía Hospitalarias. Manual de Proce- dimientos. Editado por lF Patiño, F Guzmán Mora, N González Herrera y S. Baptiste de Arroyo. Fundación Santa Fe de Bogotá. Bogotá, 1995
3. Patiño lE Naturaleza y perspectivas de la enfermería quirúrgica. Rev Col CIRUGIA 1996; 11(2): 129.

Correspondencia:
Doctor José Félix Patiño. Fundación Santa Fe de Bogotá, Bogotá, D.C., Colombia.


Doctor José Félix Patiño, Departamento de Cirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá, Ex Presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía, Bogotá, D. C. Colombia.

Federación Latinoamericana de Cirugía

 

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