Epilepsia Algunas Denominaciones Dadas a través de los Siglos

Historia de la Medicina

Leonardo Palacios Sánchez1

 Resumen

La epilepsia es una entidad conocida por la humanidad desde hace mucho tiempo. Las primeras descripciones se remontan a más dos mil años antes de Cristo. En las civilizaciones primitivas se describían sujetos que sin lugar a dudas presentaban características de diferentes crisis epilépticas.

La naturaleza de la enfermedad, su etiología y tratamiento han venido cambiando a lo largo de la historia, por lo que sus nombres y designaciones también. En el artículo se revisan las principales denominaciones que ha tenido a lo largo de los siglos, y algunas de las implicaciones médicas y sociales que para los pacientes que la padecen.

Epilepsy: Some Denominations Given Through the Centuries

Abstract

Epilepsy is a disease kknown by mankind by long time ago. First descriptions date from two thousand years b. C. Early civilizations let testimony of subjects that undoubtedly suff ered from epileptic crises. The nature of the disease, its etiology and treatment has been changing during time and the names given to it too. The article resumes the most frequent terms used across centuries and some of the medical and social implications for patients suff ering epilepsy.

Keywords: epilepsy, sacred disease, lunatic, epileptologist

La epilepsia es una de las entidades sobre las cuales se encuentran descripciones más tempranas en la historia de la medicina. La Tabla 1 indica algunos de los nombres y denominaciones que ha recibido a lo largo de los siglos. 

Algunos nombres y denominaciones dadas a la Epilepsia a través del tiempo

Las primeras datan del año 2080 a. de C. en la antigua Mesopotamia. Una de ellas se encuentra en lengua acadia y describe un individuo que presenta una crisis epiléptica: “su cuello gira hacia izquierda, sus manos y pies se encuentran tensos, sus ojos bien abiertos y de su boca sale espuma sin que él tenga ninguna conciencia de ello”. El término que se empleó para esta condición fue antasubbû que significa la mano del pecado, y su origen se atribuía al dios de la luna (1)

Los egipcios conocían la enfermedad y hay descripciones de pacientes afectados por esta condición en el papiro de Edwin Smith (1700 a. C.), en el que se señala que la persona afectada presenta estremecimientos excesivos en cinco oportunidades. Al igual que la mayoría de las civilizaciones antiguas creían que su origen era sobrenatural, y que se producía porque los dioses la enviaban como castigo a una persona. Sin embargo, algunas descripciones están claramente relacionadas con trauma craneoencefálico grave, con fracturas abiertas de cráneo y presencia de convulsiones (1).

Los babilonios también la conocían. Hay diferentes descripciones sobre personas afectadas por esta condición, y la atribuían a posesión por espíritus malignos.

El Sakikku -todas las enfermedades- uno de los textos médicos más antiguos (1067-1046 a. C.) utiliza los términos antasubba y miqtu para referirse a la epilepsia. Se mencionan signos y síntomas que permiten hacer el diagnóstico, al igual que diferentes tratamientos, e incluso pronóstico. (1)

En el código Hamurabbi (1790 a. C.) hay referencias a esta condición que era denominada bennu. En dicho escrito se menciona que un esclavo podría ser retornado si presentaba convulsiones durante el primer mes posterior a la compra del mismo (1,2).

En la traducción a latín de la obra del gran médico árabe Rhazes (860 – 932 d. C.) Practica Puerorum se encuentra la palabra Mater Puerorum -madre de los niñospara referirse a una forma de crisis que podrían corresponder a terrores nocturnos o convulsiones febriles. Dicha terminología fue utilizada hasta el renacimiento dando siempre crédito a Rhazes. Podría estar relacionada con demonología babilonio judeo árabe específicamente con una deidad diabólica femenina denominada “Karina” o “Lilith” que atacaba a los niños en las noches produciendo diferentes tipos de crisis. (3)

Los antiguos griegos la denominaron morbus sacer -mal sagrado- y al igual que otras entidades, consideraban que se producía por acción de algún capricho de los Dioses o Diosas que hacían que una persona padeciese la entidad (1,2). Se le atribuía particularmente a Selene, la diosa de la luna quien la enviaba como castigo a humanos que la ofendieran (1).

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Hipócrates de Cos (460 – 370 a. C.) considerado el Padre de la Medicina escribió hacia el año 400 a. C. el tratado titulado “Sobre la Enfermedad Sagrada” en el cual se opuso de manera rotunda a ese concepto, señalando que la epilepsia se origina en el cerebro y que es una enfermedad de causas naturales y no sagradas. (4,5,6).

El médico francés Jean Taxil autor de una obra sobre epilepsia en 1602, señala que Hipócrates también la designó como enfermedad brillante o reluciente Effulgescentia debido a que es como un fuego que ataca a la persona en su infancia o juventud y tiende a desvanecerse con el paso de los años.

Taxil anota que también se le dio ese nombre por que algunas de las personas afectadas veían un intenso brillo antes de presentar la crisis convulsiva. Probablemente se refería a pacientes que presentaban crisis parciales focales visuales que generalizan (6).

Al parecer apareció por primera vez en escritos de Avicena de Bagdad (980 – 1037 d. C.) y desde entonces fue universalmente adoptado (6,7). La palabra proviene del griego επιληψiα -epilepsia- vocablo que se origina del verbo επιλαμβaνειν, epilambanein que significa sujetar, agarrar o poseer (2,8). Indica un estado de posesión, sumisión o ataque. El verbo es pasivo y sugiere que una fuerza extraña posee al individuo (6,7).

En la antigua Roma se le dieron varias denominaciones, entre ellas, morbus demoniacus -mal demoníaco- y se consideraba como producto de posesión diabólica.

Esta denominación persistió durante más de mil años y fue motivo de estigmatización y maltrato para las personas que padecían la entidad (3,5,6). De ese entonces data el término morbus comitialis, mal comicial.

Los comicios eran la asamblea anual en la que el pueblo se reunía para elegir los magistrados. Si durante la sesión alguna persona xconvulsionaba, el encuentro se suspendía y se trasladaba al día siguiente (2,4,6). También fue denominada morbus caducus -mal de las caídas- término que se utilizaría en Europa durante varios siglos (2,3,6,8).

También la designaron como morbus magnus -gran mal- y la compararon con la relación sexual señalando coitus brevis epilepsia est -coito breve la epilepsia es- (9). Otra denominación fue lunática, término empleado desde la antigua Roma, relacionado con la idea que el diablo o enviados de él, aparecían en noches de luna llena pudiendo poseer sujetos y producir cambios muy importantes en su comportamiento.

El término también se empleaba para referirse a personas con enfermedad mental que eran denominados lunáticos (2, 9,10).

La creencia de que un espíritu maligno poseía las víctimas, llevó a una práctica relativamente común que era defenderse de la presencia demoníaca escupiéndola, por lo que recibió el nombre de morbus insputatus – enfermedad de las escupidas (6,8).

Analepsia, fue un término dado por Galeno de Pérgamo hacia 130 d. C. para crisis que se originaban en el estómago y subían al cerebro, y fue utilizado hasta el medioevo. (7)

Los términos morbus infantilis -mal infantil- o morbus puerilis -mal pueril- se utilizaron para señalar la mayor prevalencia de la entidad durante la infancia (4).

En general, los sentimientos prevalentes hacia ella fueron miedo, disgusto y piedad. En inglés antiguo se hablaba de enfermedad lastimosa. Era también llamada El castigo o azote de Cristo, en Alemania se le denominó la posesión diabólica, en Italia la enfermedad brutal. Los términos latinos para referirse a ella incluyen criminal, peligrosa, verde o única (6).

Otros nombres que ha recibido son morbus mensalis -la enfermedad de la mesa, morbus convivium -mal de los banquetes- que hacen referencia a la supuesta tendencia que podían tener los pacientes al alcoholismo ya la bulimia.

Valga la pena anotar que desde hace muchos años se conoce la relación que existe entre ingesta exagerada de alcohol y las crisis epilépticas. También se le denominó morbus Herculi -enfermedad hercúlea- por la gran fuerza que desarrolla una persona durante la convulsión y por la creencia que el gran héroe Hércules, ha podido padecerla (2,4,6,7,8).

Un apelativo llamativo es la goutette -la gotita- utilizado en tiempos remotos en algunas regiones de Francia. Sobre el particular es interesante citar una obra de Jean Taxil, escrita en 1602, donde señala que lleva este nombre:

“La gente en ese país de provincia la llama la goutette -la gotita- de los niños pequeños, ya que como explica Rondelet, cuando un niño es atacado por el paroxismo, se oye perfectamente como deglute una flema acuosa que escurre gota a gota, del paladar al estómago, y también por que hace que el que la sufra se sienta débil y deprimido” (6).

El carácter paroxístico y episódico de las crisis ha sido reconocido de tiempo atrás y algunos autores la compararon con situaciones que pudieran tener relación con ello.

 Por ejemplo, Teofrastus Paracelsus más conocido como Paracelso (1493 – 1541) en su libro “Enfermedades que privan al hombre de su razón” la comparaba con los terremotos. Señalaba como la tierra tiembla, al igual que el paciente con epilepsia. En el mismo sentido, Galeno de Pérgamo (130 – 200 d. C.) la comparaba al hipo y Aristóteles (348 – 322 a. C.) asimiló la crisis convulsiva a un enorme estornudo (5,11).

El término “epileptólogo” se utilizó por primera vez en 1904 para referirse a médicos que se especializan en el estudio y tratamiento de la epilepsia en su libro Epilepsy and its treatment -Epilepsia y su tratamiento-.

Lo propuso el neurólogo estadounidense William Philip Spratling (1863 – 1915) quien había sido uno de los fundadores y el primer presidente de la National Association for the Study of Epilepsy -Asociación Nacional para el Estudio de la Epilepsia-. Fue el editor de la revista Transactions -Transacciones- órgano de divulgación científica de la Asocación.

Se desempeñó además como director de la Craig Colony for Epileptics -Colonia Craig para Epilépticos- en Sonyea Nueva York entre 1893 y 1908, tiempo en el cual atendió a 1.582 pacientes afectados por dicha condición. Por esas razones y por haber ideado el neologismo epileptología, Spratling es considerado como el primer epileptólogo de Norteamérica (12,13).

Referencias

  • 1. Magiorkinis E, Sidiropoulou K, Diamantis A. Hallmarks in the history of epilepsy: epilepsy in antiquity. Epilepsy Behav. 2010 Jan;17(1):103-8.
  • 2. de Villiers JC. A few thoughts on the history of epilepsy. S Afr Med J. 1993 Mar;83(3):212-5.
  • 3. Kottek SS “Mater Puerorum”. A medieval naming for anenigmatic children disease. Eur J Pediatr 1981 Sep; 137(1):75-9.
  • 4. Owczarek K. Treating epilepsy: a review of Polish historical sources. Epilepsy Behav. 2011 Oct; 22(2):226-30. doi: 10.1016/j.yebeh.2011.05.021. Epub 2011 Jul 20
  • 5. Sterpellone L. El síntoma sagrado en: Historias Curiosas de la Medicina. Barcelona: 2009, Ediciones Robinbook; 77–80.
  • 6. Lennox W.G. Names and definitions, en: Lennox W.G. Epilepsy and related disorders. Vol. 1 Little, Brown and Company; 1960:39-46
  • 7. Rocha L. La enfermedad que alguna vez fue sagrada. Ciencia. [Internet]. 2005 [citado el 13 de febrero de 2020]:7-13. Disponible en: https://www.revistaciencia.amc.edu.mx/images/revista/56_3/enfermedad_sagrada.pdf.
  • 8. Lebrun Y. Language and epilepsy: an introduction. J. Neurolinguistics.1991 (6) 4: 361-370
  • 9. Lennox W.G., Paroxysmal disorders, en: Lennox W.G. Epilepsy and related disorders. Vol. 1 Little, Brown and Company; 1960:3
  • 10. Reynolds EH, Trimble MR. Epilepsy, psychiatry,and neurology. Epilepsia. 2009;50(Suppl 3):50-5.
  • 11. Cruz-Campos G Concepto y evolución histórica de la epilepsia en el Perú precolombino y virreinal. Rev Neurol. 1998;27(159):862-6.
  • 12. Dasheiff RM. The first American epileptologists: William P. Spratling, MD, and Rosewell Park, MD.Neurology. 1994 Jan;44(1):171-4.
  • 13. Fine E., Fiddler A. America’s First Epilepsy Journal:Transactions of the National Association of the Study of Epilepsy and Care and Treatment of Epileptics. Neurology. 2014;82(Suppl.10):P5.048.
Recibido: marzo 25 de 2020
Aprobado: mayo 7 de 2020

Correspondencia:
Leonardo Palacios Sánchez
leonardo.palacios@urosario.edu.co

Autor

1 Leonardo Palacios Sánchez. M.D. Profesor Titular de Neurología Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Integrante del grupo de investigación en Neuro- ciencia, NEUROS, Universidad del Rosario. M.D. Profesor Titular de Neurología Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Integrante del grupo de investigación en Neuro- ciencia, NEUROS, Universidad del Rosario.

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