Intervenciones Públicas para La Población Adulta Mayor, Discapacidad, 3 Parte

El maltrato a las personas mayores es muy frecuente, el 41,9% sufrió algún tipo de agresión en el último año. “Expresiones ofensivas o insultos” es el más usual, seguido de “lesiones personales o agresión física” y “atracos”, en último lugar están el “abuso sexual” y los “secuestros”. Los hombres sufren más agresiones que las mujeres, similar a la población general (Minis­terio de Salud 2013). En la encuesta SABE se eviden­ció que las mujeres mayores son víctimas de violencia interfamiliar con mayor frecuencia, lo cual podría de­berse a las brechas de género en relaciones de poder desfavorables para ellas; los hombres asumen roles de ofensores contra las mujeres longevas de su familia. Las condiciones de vitalidad y actividad fuera del ho­gar de las personas menos longevas favorecen que se involucren más en conflictos interpersonales que gene­ran violencia. El maltrato a las personas mayores ocu­rre principalmente dentro del hogar y en la comunidad de residencia, vinculado probablemente con la imagen social negativa de la vejez, intolerancia hacia las perso­nas mayores e indefensión frente a la agresión de jóve­nes y adultos. 32% de estas agresiones es generado por un familiar; las personas no parientes con quienes resi­den son así mismo ofensores de personas mayores. Por otra parte, un alto porcentaje de las personas mayores que ha sido víctima de alguna agresión en el último año, no buscó ayuda, debido que en ocasiones las vic­timas actúan intimidadas o atemorizadas frente a sus ofensores, sienten vergüenza por los eventos violentos vividos, o no creen en la justicia y las instituciones, y por ello son ambivalentes frente a la denuncia.

La problemática de violencia y desplazamiento en el adulto mayor de la ciudad de Bogotá no es exclusiva de este grupo etario, pero al igual que sucede con la infancia, si son los más afectados, en especial por las pocas alternativas de reacción que se les ofrece. La ma­yoría de ellos son víctimas del conflicto armado y la ciudad de Bogotá es la más grande receptora de esta población. Las personas que han sido víctimas del des­plazamiento forzado por violencia armada en el trans­curso de su vida es realmente preocupante. Decir que 4 de cada 10 ciudadanos ha sufrido algún tipo de violen­cia, es preocupante y se debe tener en cuenta entre las medidas concernientes a la reparación a las víctimas, independiente de cuando ocurrió el evento. Dentro de las iniciativas de paz que se vienen proponiendo de­ben buscarse más mecanismos de participación para que los ancianos conozcan sus deberes y ejerzan sus derechos.

Para finalizar, la Encuesta sobre Salud y Bienestar del Adulto mayor, SABE Bogotá 2012, fue la primera realizada en Colombia dirigida exclusivamente a esta población, y los hallazgos expuestos buscan destacar los aspectos más relevantes para, además de brindar información, ayudar en la selección de los mejores de­rroteros de la política pública en el Distrito Capital, anotando que sólo con el trabajo interdisciplinario y la movilización de distintas fuerzas ciudadanas lograre­mos un mejor bienestar de nuestros ancianos.

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Recibido: 13 de diciembre de 2017
Aceptado: 9 de mayo de 2018

Correspondencia:
Miguel Germán Borda
[email protected]

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