Trastornos del Pensamiento, Caso E (Sintomatología Múltiple)

Economista de 50 años, casado con dos hijos, remitido por un psiquiatra a causa de varias quejas somáticas que comenzaron alrededor de los 20 años de edad. Este especialista lo había tratado durante varios años con antidepresivos sin que la sintomatología somática sufriera variación alguna.

Relata que desde joven sufre episodios de cefaleas intensas que le incapacitan totalmente y que han sido investigados a lo largo de todos esos años sin encontrarse ninguna justificación orgánica. Cuando comenzó los estudios universitarios apareció al leer, una sensación de presión y dolor en la región ocular bilateral molestia que se fue agravando hasta el punto que lo “incapacitó” totalmente para la lectura. Tuvo que recurrir a los amigos para estudiar y que ellos le leyeran durante toda la carrera. Fue evaluado por varios oftalmólogos, quienes no encontraron ninguna causa que justificara esos síntomas que aún persisten. Los últimos exámenes neurológicos hechos antes de venir a mi consulta, incluyendo tomografía y resonancia magnética, reafirmaron la conclusión de normalidad desde el punto de vista orgánico. Le habían suministrado diversos medicamentos sintomáticos que solo le aliviaban temporalmente. Sufría en forma episódica de mareos que le impedían levantarse por las mañanas y tenía que mover la cabeza muy lentamente para no caerse. Fue valorado por un otorrinolaringólogo para un posible vértigo, sin encontrarle ninguna causa justificativa. También comentó que desde hacia cerca de 15 años sufría molestias gástricas que habían sido diagnosticadas mediante endoscopia como gastritis crónica. El psiquiatra remitente, quien le diagnosticó un trastorno somatomorfo, le recomendó un psicoanálisis en vista de los antecedentes descritos

Inicia el tratamiento haciendo un recuento de su vida, en donde los recuerdos de la infancia son muy dolorosos y advierte que estos relatos los puede hacer por primera vez en su vida pues no ha tenido confianza con nadie para hablarlos. Nació en el campo dentro de una situación de pobreza extrema, “en una choza don de vivíamos todos hacinados, mis padres y mis hermanos y escasamente teníamos algún alimento unos días y otros no”. El recuerdo más traumático se re fiere a la relación con el padre, quien es descrito como un hombre cruel tanto con la esposa como con sus hijos, pero especialmente con el paciente, quien era el hijo mayor. Mas que miedo el padre producía terror y su única defensa era escapar y esconderse en el monte durante varios días para que no le castigara brutalmente. La madre era una figura pasiva y sumisa que no se atrevía a defenderlos y también los castigaba físicamente.

Cuando tenía 9 años escapó definitivamente de la casa con el deseo de buscar quien le ayudara a estudiar pues el padre le decía que eso no servía para nada. Desde entonces se propuso su meta, que resultó indeclinable: seguir sus estudios de primaria y bachillerato como fuera hasta lograr graduarse. Este objetivo lo sintió como un desafío a sus padres y a la postre lo obtuvo mediante grandes esfuerzos. Se sintió entonces orgulloso frente a su familia que continuó una vida campesina, pero gracias a su ejemplo, varios de sus hermanos también buscaron seguir estudios. Continuó la carrera universitaria financiándosela él mismo, se graduó de economista e inició una carrera profesional exitosa que le produjo buenos ingresos económicos hasta llegar a una situación muy solvente.

El relato precedente estuvo acompañado de sentimientos encontrados. Por una parte, de gran resentimiento y rabia con el padre, hasta el punto que en una ocasión, ya adolescente, amenazó con matarle. El otro sentimiento era de carácter narcisista, ufanándose de cómo había superado a su familia y al mismo tiempo sintiendo cada vez más vergüenza de ellos hasta el punto de buscar formas para cambiarse de identidad. También existían resentimientos hacia la madre por su pasividad y sometimiento frente al padre, pero sobretodo por ser muy alejada y poco cariñosa con los hijos.

Es significativo que lleva a cabo todos estos relatos hablando de sus cosas “tristes” pero sin el respaldo afectivo correspondiente. La madre murió cuando él tenía cerca de 10 años y el padre 20 años después, sin que en esos duelos se hubieran presentado mayores expresiones de tristeza.

Por otra parte sus relaciones de pareja fueron ocasionales y muy superficiales, vivía a las mujeres objetos que utilizaba sexualmente sin haber podido entablar una relación estable y comprometida afectivamente hasta que a los 50 años decide casarse buscando en la esposa ante todo una figura materna protectora. A estos conflictos se añade el relato de una relación así incestuosa con su madrastra puesto que durante varios años tuvo frecuentes aproximaciones sexuales, sin que llegaran a consumar una relación sexual completa.

A través del proceso analítico fue tomando consciencia de que detrás de esa gran rabia que le guardaba al padre, existía también una admiración hacia él, pues había podido superar las dificultades económicas de la infancia hasta llegar a adquirir una propiedad rural considerable. Al darse cuenta de esto comenzó a valorizarlo y aceptar que este había tenido méritos no reconocidos hasta ese entonces y que la agresividad era fruto tanto de la ignorancia como de la condición económica precaria familiar. Al llegar hasta este punto del análisis pudo expresar sentimientos de profunda tristeza, sentimientos que se fueron acrecentando y le condujo a buscar a sus hermanos con quienes estaba distanciado desde la muerte del padre. También pudo comprender que la actitud sacrificada de la madre, era la única manera que se le posibilitaba para darle cariño a los hijos.

Otro síntoma físico llamativo fue la gran sensibilidad al frío. Consultó a un endocrinólogo quien no le encontró ninguna alteración. Se pudo descubrir que esta molestia se presentaba en las ocasiones en que experimentaban intensos sentimientos de soledad, como por ejemplo, en los fines de semana en que se interrumpía el análisis. Esto fue especialmente relevante cuando estaba comenzando a hacer consciente una depresión latente vinculada con la muerte del padre.

Eran momentos en que requería “calor humano”. La relación transferencial le permitió revivir su hostilidad hacia la figura paterna así como buscar en el analista una figura masculina idealizada que le permitiera tener en su fantasía un padre cariñoso.

Paralelamente a este proceso, la cefalea comenzó a disminuir progresivamente hasta el punto que desapareció por completo. El síntoma “ocular” relacionado con su imposibilidad de leer también comenzó a ceder, aunque no completamente. El resto de sintomatología orgánica no volvió a presentarse. Al cabo de 2 años de análisis el paciente viajo al exterior y por esa razón suspendió el tratamiento.

La psicodinamia relacionada con la cefalea se puede resumir en que el paciente al reprimir y por tanto volver inconsciente su agresividad hacia los padres, especialmente hacia el padre, se sintió culpable de sus deseos de destruirlos y en su fantasía, una forma de llevar a cabo estos deseos, era superarlos mediante el progreso intelectual y económico y vanagloriarse ante ellos de los logros. Entonces se castigaba mediante el síntoma doloroso que le impedía estudiar por sus propios medios, buscando “hermanos substitutos” en sus compañeros de estudio para que le leyeran y así justificar inconscientemente mediante la sintomatología fraterna, la búsqueda de compañía. Todo esto estaba enmarcado en una depresión inconsciente que le llevó a utilizar en forma narcisista a las personas, especialmente a las mujeres, sin comprometerse afectivamente, pues temía entregar su afecto y sufrir una frustración como sucedió con sus padres. El resto de sintomatología somática también tenía raíces en sentimientos depresivos inconscientes

Caso F (asma-frigidez)

Abogada de 35 años, casada, sin hijos. Consulta por conflictos conyugales crecientes y para aclarar por qué rechaza totalmente la posibilidad de ser madre. Relata que es la hija mayor de una familia con 3 hijos. Hubo una gran diferencia de edad entre ella y sus hermanos, lo que llevó a los padres y los hermanos a tener una actitud exageradamente sobre protectora hacia ella, como si fuera la hija de todos. En la casa se hacía lo que ella quería, pero a pesar de esta sobreprotección el padre fue muy severo y autoritario, en cambio la madre era pasiva frente al padre y ocasionalmente explotaba con crisis agresivas hacia los hijos. El rendimiento escolar fue excelente y obtuvo su título universitario muy joven. Empezó a trabajar en una importante empresa en donde tuvo una carrera exitosa. En el área afectiva decidió casarse con un hombre 15 años mayor que ella, quien pertenecía a una familia extranjera muy diferente a la de ella. Esta decisión la tomó aparentemente por afecto, aunque la razón principal era que esta persona le daba seguridad económica.

Lleva 13 años de matrimonio y con el beneplácito del esposo rechaza toda posibilidad de tener un hijo. Así mismo relata que su vida sexual conyugal es bastante insatisfactoria porque rara vez ha podido llegar al orgasmo. Cuenta que en la infancia tuvo episodios as máticos que desaparecieron en la adolescencia, sin que recuerde mayores detalles al respecto.

A los pocos meses de iniciarse el psicoanálisis se iniciaron episodios de intensa agresividad hacia el analista cuando éste no le daba gusto en solicitudes de diversa índole. Esto fue interpretado transferencial mente como un deseo de revivir la figura paterna complaciente y al mismo tiempo rígida. A su vez fue apareciendo una erotización de la transferencia de franco significado edificó. Después de un proceso elaborativo de estas situaciones afectivas apareció una nueva forma de transferencia que consistió en vivir al analista como una figura materna. Esto fue especialmente evidente cuando surgieron episodios asmáticos cada vez con más intensidad los fines de semana y en especial antes de las vacaciones de análisis. Recordó que estas crisis no las había tenido desde la infancia. Era muy explícito que en el último día de la semana de análisis, a los pocos minutos de comenzar la sesión, se iniciaba una crisis asmática moderada y a medida que la sesión transcurría y al interpretársele sus ansiedades de abandono, es decir, su temor de alejarse del analista-madre, la crisis iba cediendo hasta el punto que al terminar la sesión ya había desaparecido completamente. Estos episodios se presentaron durante el primer año del análisis hasta que desaparecieron.

Se logró hacer consciente que su rechazo a la maternidad estaba íntimamente relacionado con una depresión latente originada en negarse a asumir una identidad como madre lo que le implicaría renunciar a su papel de niña sobreprotegida, papel que había defendido intensamente, no sólo con los padres sino con hermanos y esposo. Con este último se expresó al casarse con alguien que le representaba una figura paterna protectora lo que también incidía en su frialdad sexual, pues al vivir al esposo como un padre, las ansiedades edificas no le permitían tener una satisfacción sexual. Esto fue especialmente evidente cuando conoció a un hombre menor que el esposo con quien tuvo relaciones sexuales satisfactorias y surgieron deseos de tener un hijo con esta nueva pareja. El análisis duró cerca de tres años y se suspendió a raíz de dificultades profesionales para asistir a las sesiones. Un resumen de los casos expuesto se encuentra en la figura 6.

Síntesis de los casos clínicos
Figura 6. Síntesis de los casos clínicos

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