Obituario, El Académico Honorario Alonso Carvajal Peralta (1961-1998)

Alonso Carvajal PeraltaProfundo pesar ha causado en la Academia y en los círculos médicos de Colombia la desaparición del Académico Honorario Alonso Carvajal Peralta, médico ilustre, Ex-Ministro de Salud, cuya memoria amable perdurará por su simpatía, su caballerosidad y su don de gentes, que hicieron de él símbolo de una generación de médicos gallardos que pocas veces se repetirá en el país.

Nacido en Bucaramanga en un hogar con ilustres tradiciones de cultura e hidalguía, cuya norma además del buen trato ha sido la del servicio a sus semejantes, su padre fue el doctor Martín Carvajal, gentilhombre de la educación y de la medicina santandereanas, cuya biografía nos ha presentado en forma brillante el Académico Roso Alfredo Cala.

De ilustre prosapia materna, su tío fue el doctor Daniel Peralta, otro médico de profunda sabiduría en cuyo nombre se ha erigido una de las clínicas más importantes de la capital de Santander. Hermano mayor de Lope, destacado cirujano prematuramente desaparecido, los apellidos Carvajal y Peralta enlucen una pléyade de distinguidos profesionales que han aprestigiado la ciencia, el arte, la administración y, sobre todo, el civismo.

Egresado de la Universidad Nacional en 1939, pronto se orientó por la urología, de la que fuera especialista renombrado y catedrático en su alma mater, la cual lo distinguió como profesor emérito y honorario al final de su lúcida carrera. Pero ello era sólo una de las múltiples facetas de su personalidad.

Aficionado desde estudiante a los toros, fue por muchos años médico de la Plaza de Toros de Santamaría y amigo personal de muchísimos diestros de fama mundial. También uno de los primeros médicos-pilotos del país, sus hazañas en frágiles avionetas sirvieron para deslumbrar muchos momentos de nuestra niñez y juventud asombradas.

Como Ministro de Salud en 1951 ideó y puso a marchar el proyecto del hospital González Valencia de su ciudad natal, cuya culminación contemplaría 25 años más tarde, con la satisfacción del deber cumplido. Fue también, -como lo fuera en su dualidad ministerial otro memorable Académico Honorario recientemente desaparecido, el Dr. Juan Jacobo Muñoz, – Ministro de Educación entre 1957 y 1958, y en ese carácter introdujo importantes reformas educativas. Miembro Honorario desde 1979, esta Academia lo recordará siempre por su ingénita simpatía y su profundo sentido de la amistad, proyectados en su sonrisa amable de todos los momentos, que persistirá con nosotros en forma perdurable.

Efraím Otero Ruiz

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