Letras, La Etica Hacia el Futuro

Doctor Jaime Campos

El honor y la responsabilidad de haber sido elegido presidente del Círculo André Lambling me han conducido a reflexiones intelectuales sobre la moral en general y las éticas en particular, que han dado como resultado más interrogantes que respuestas.

Comienzo por analizar dos hechos concretos: primero, el espíritu abierto de los miembros del Círculo que permitió a un médico no europeo orientar temporalmente esta asociación pluricultural construida alrededor de la inteligencia y del saber, y en segundo lugar un informe de Noelle Lenoir, dirigido al ex primer Ministro Francés Michel Rocard sobre una “ética biomédica a la francesa” que, en el capítulo dedicado a las relaciones Norte,c;ur, escribe: “Laética en los países pobres debería primero consistir en hacer llegar a la población los cuidados básicos, una higiene de vida aceptable, una alimentación sufIciente”, pero la divergencia de ideas está también presente en el seno de la alta burocracia, puesto que según el señor Chevénement “En todo el mundo hay que mantener referencia a valores universales”, porque la preservación de la vida, la búsqueda del bienestar y el amor por el conocimiento pertenecen a la humanidad. He juzgado entonces necesario consultar algunos autores a los cuales hago referencia, que influyeron de una u otra forma en esta exposición.

Yo considero que en materia de ética, así como en varios campos del saber, lo absoluto no existe y es bueno recordar que, durante siglos, la moral ha estado basada en el resentimiento, en el placer de la delación, y hasta en el odio. Por esta razón, la moral no puede conceder ninguna autoridad ni ningún poder, porque como lo manifestó Sartre: “Un acto no es moral sino cuando es libre”.

En la actualidad los debates sociales transcurren a través de los medios de comunicación en donde predomina la dictadura de la imagen, imagen que ha invadido nuestro espacio social y nuestras conciencias formadas anteriormente alrededor de la palabra. Como resultado de que los monopolios de la comunicación publicitaria están ampliando su radio de acción al invertir en los dominios de la transformación genética, ha nacido un “Biolobby” el cual, según el periodista Alexandre Armel, “organiza la especulación positiva en la biotecnología”.

Debido a que el comportamiento de las colectividades está muy influenciado por las diversas formas de la comunicación y que en ellas predomina el aspecto espectacular sobre el aspecto moral, es necesario buscar una comunicación originada en el razonamiento deductivo.

Estoy convencido de que la ética que a veces desempeña la función psicológica de tranquilizar, comienza a ser remplazada por el mercadeo, propiciando una peligrosa alianza entre el lucro y la ciencia, dando la aparición de una probable “discordancia entre los progresos de la ciencia y aquellos de la sabiduría” como lo manifiesta Jean Bernard.

Frente a estos hechos, el médico se encuentra en medio del debate y a veces es criticado severamente debido a que no sabemos aprovechar la tecnología sin perjudicar a veces al ser humano. Por ello el sociólogo Lawrence Gavirini, entre otros autores, habla de “la ética espejo del medio científico encauzada en el interés de no ser frenada”.

A menudo los médicos somos cómplices del deterioro de nuestra imagen dejándonos seducir por la publicidad al dar declaraciones, que a falta de tiempo, entre otras cosas y especialmente en la televisión, resultan casi siempre exageradas o incompletas, las cuales van dirigidas a cientos de enfermos cuyas esperanzas finalmente serán casi siempre traicionadas.

Como propuesta de trabajo podríamos dedicarnos bien sea a desarrollar temas particulares como la ética de la comunicación, de la participación de los médicos en la televisión, “Biolobby y Gastroenterología”, o tal vez a la búsqueda de una nueva ética con la participación de un filósofo, de un sociólogo o de un jurista, lo cual enriquecería nuestro pensamiento, al alejarnos del marco limitado inherente al de la sola relación médico-paciente o trabajar en el desarrollo de una nueva elaboración del racionalismo científico, porque debemos encontrar un nuevo orden más humano, así sea provisional, porque, como lo sostiene la profesora de Derecho Cathérine Labrusse-Riou, “es necesario vivir en un equilibrio peligroso entre los precipicios del relativismo moral y aquellos del dogmatismo asegurador, una moral de la incertidumbre”.

Termino transmitiéndoles mi esperanza que es la misma del filósofo Alain Etchegoyen, quien plantea que “La moral del futuro puede organizarse alrededor de tres principios fundamentales: el peso de la palabra, la coherencia entre el pensamiento y la acción y la generosidad”. Generosidad en la cual reconocemos entre otras cualidades el perdón, el coraje y la tolerancia.

Bibliografía

1. AZOULAI, M.; JOUANNET, Pierre. “L’éthique corps et áme”. Autrement, 1978; 93: 8-217.
2. BERNARD, J. “De la biologie a l’ethique”. París: Buchet-Cha.’>tel, 1990.
3. ETCHEGOYEN, A. “Lavalse des éthiques”. París: Francois Bourin, 1991.
4. LENOIR, N. “Aux frontieres de la vie: une éthique biomédicale a la fran<~aise”.París: La documentation fran<;aise, 1991.


* Versión del discurso pronunciado por el doctor Jaime Campos el 29 de marzo de 1992, en Paris, con motivo de su posesión como Presidente del Circulo André Lambling, Asociación Internacional dedicada a la promoción de la educación y la reflexión sobre la ética en gastroenterología.

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