La Elaboración de los Sueños

Dr. Guillermo Sánchez Medina.

Con el nombre de elaboración del sueño designamos la labor que transforma el sueño latente en sueño manifiesto y la de interpretación, lo contrario. El primer mecanismo de la elaboración onírica es la condensación, efecto que se nos muestra en el hecho de que el contenido manifiesto del sueño es más breve que el latente, constituyendo, por lo tanto, una especie de traducción abreviada del mismo. Está condensación, que sólo falta en algunos pocos sueños, alcanza a veces una considerable intensidad. En cambio, no hallaremos nunca el caso contrario, esto es, el que el sueño manifiesto sea más extenso que el latente y posea un más rico contenido. La condensación se realiza por unos de los tres procedimientos siguientes:

1. Determinados elementos latentes quedan simplemente eliminados.
2. El sueño manifiesto no reciben sino fragmentos de ciertos complejos del latente.
3. Elementos latentes que poseen rasgos comunes aparecen fundidos en el sueño manifiesto.

De la “superposición” de las unidades fundadas en un todo compuesto resulta en general una imagen de vagos contornos, análoga a la que obtenemos impresionando varias fotografías sobre la misma placa.

El segundo de los mecanismos de la elaboración onírica consiste en el “desplazamiento”, que nos es ya conocido, pues sabemos que es por completo obra de la censura de los sueños. El desplazamiento de manifiesta de dos maneras: haciendo que un elemento latente quede reemplazado, no por uno de sus propios elementos constitutivos, si no por algo más lejano a él, esto es, por una sola alusión o motivando que el acento psíquico quede transferido de un elemento importante a otro que lo es menos; de manera que el sueño recibe dirección diferente y adquiere un aspecto que nos desorienta.

En el pensamiento despierto, la alusión ha de ser fácilmente inteligible y debe haber entre ella y la idea sustituida una relación de contenido. Otro de los mecanismos que se suceden en los procesos anímicos es el de la antítesis; por ejemplo: fuerte-débil, claro-oscuro, grande-pequeño, alto-bajo, blanco-negro. Las inversiones son también empleadas inconscientemente en el sueño, así como muchos de los mecanismos de defensa utilizados por el Yo inconscientes.

Debemos guardarnos en general de querer explicar una parte del contenido manifiesto del resto del mismo, como si el sueño se hallase coherente, pues, por lo contrario, semeja más bien, en la mayoría de los casos, un mosaico de diferentes piedras reunidas, en el que los dibujos resultantes no corresponden a los contornos de ninguno de los elementos constitutivos. Por último, existe una elaboración secundaria de los sueños que se encarga de transformar en un todo, más o menos coherente, los datos más inmediatos del sueño y lo hacen ordenando los materiales conforme a un sentido independiente.

En resumen, condensar, reemplazar, invertir, reprimir, negar, realizar la presentación plástica, someter la totalidad a una elaboración secundaria y simbolizar son los mecanismos fundamentales que se suceden en el sueño. Resta decir que la elaboración no puede tampoco componer discursos. Aparte de algunas raras excepciones, las frases que ensueños oímos o pronunciamos son ecos o yuxtaposiciones de restos diurnos.

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