Interrelación entre Lactancia Materna-Comunicación Lenguaje y Habla

“Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: La palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad pérdida”
(Proverbio Chino).

El lenguaje es un sistema fisiológico, con contenidos psicológicos y aspectos culturales. Es evolutivo e implica maduración biológica y aprendizaje, el primero de ellos determinado genéticamente y sus pautas se van cumpliendo en forma inexorable, el segundo, resulta del contacto con su medio ambiente.

Si se tiene consideración desde el nacimiento en adelante, se puede caracterizar una etapa de comunicación, en la que se establecen los primeros recursos comunicativos del niño en particular con su madre y lo hace a través del papel que tienen las actividades innatas de succión, deglución, gritos y llanto del lactante, que dan a ésta el carácter prelinguístico, puesto que es preparatorio para el desarrollo del lenguaje y que en su complejización conforman el cimiento fisiológico del habla.

La situación de amamantamiento en conjunto con las capacidades del recién nacido referidos a sus aportes perceptivos, auditivos, visuales y somestésicos le permiten establecer contacto con su medio y de esta manera crear interacciones sociales. Es importante hacer relevancia sobre las implicaciones en el crecimiento psicológico, pues el bebé al pecho materno no solo obtiene aferencias generadas por los movimientos durante la succión, sino que estas experiencias funcionales van acompañadas por la formación de pensamientos y fantasías que permitirán el ajuste y la transición hacia otros planos, adquisiciones más elaboradas que aseguren su desarrollo integral.

La comunicación implica interacción y a su vez involucra al niño con otros en un intercambio que requiere respuestas, estableciendo un sentido de confianza para poder entender, atender y satisfacer. Es en estos que radica el aporte de la lactancia materna, la cual favorece el crecimiento psicológico y físico proporcionando oportunidades de respuesta de manera satisfactoria.

Otras consideraciones que involucran el habla y el desarrollo bucomaxilo-facial, entendiendo que la cavidad bucal y su complejo muscular tienen entre sus funciones la alimentación, respiración y habla, pues desde el nacimiento la naturaleza ha dispuesto que el ser humano se alimente del pecho de su madre, preparando estructuras y funciones tanto del niño como de ella.

La normalidad de sus funciones, el equilibrio de las fuerzas ejercidas por la lengua y el complejo muscular orofacial, determinará la armonía que modele las estructuras óseas, lo que provee la Lactancia Materna, como una unidad funcional eficiente entre la boca del lactante y el pecho de la madre, pues trabaja con base a presión negativa que permite al bebé extraer el alimento y deglutirlo oportunamente sin riesgo de alterar la armonía funcional.

En otras condiciones por técnicas inapropiadas de alimentación puede ocurrir un desequilibrio en este triángulo básico de fuerzas y estructuras que generarán alteraciones anatómicas con incidencia en la maduración de la praxias fonéticas y articulatorias del lenguaje.

La Lactancia Materna demuestra un gran aporte al desarrollo del ser humano contribuyendo a la formación de hábitos correctos, lo que influirá en un mejor crecimiento.

El desarrollo humano no depende de una variable aislada, sino de la interacción social que involucra al niño y a sus padres orientados por valores y demandas culturales.

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