Psicología y Lactancia Materna

“Quien en verdad sabe de que habla, no encuentra razón para levantar la voz”
(Leonardo Da Vinci)

Aspectos Psicológicos de la Lactancia Materna

La lactancia Materna es un factor de éxito en la primera relación amorosa, básica para el desarrollo emocional de todo ser humano”.

Ante un recién nacido y su madre, se tiene la oportunidad de obtener el paso de una relación fisiológica a una psicológica y social, estrecha en la medida que para el recién nacido, el medio circundante es un solo individuo, “la madre y el pecho que calma sus necesidades”. En esta primera e íntima relación se dan las bases de la personalidad para el nuevo ser, inicialmente tranquila, segura y gratificante, que se traduce en riqueza para el desarrollo emocional y fortaleza de la personalidad de todo ser humano.

La Lactancia Materna es un irremplazable ambiente facilitador para el éxito de esta primera relación, pues permite al bebé tener permanente contacto con su madre. Es por esto que se considera necesario hacer énfasis en que la Lactancia Materna es ideal, pero solo será positiva y énfasis en que Lactancia Materna es ideal, pero solo será positiva y valiosa en el desarrollo emocional sano del bebé si es FELIZ, ARMONIOSA Y GRATIFICANTE PARA AMBOS, si esto se da, los beneficios psicológicos son incalculables. Por ejemplo, la alimentación al seno, la textura, el olor, la experiencia sensual y blanda, hacen mucho más estimulante y de gran riqueza emocional el acto de ser alimentado. También en la boca se tiene el campo del desarrollo cognoscitivo.

Con el seno el bebé debe ser más activo en la succión, pues se compromete toda su cavidad oral y se estimula la percepción. Estos y muchos otros beneficios psicológicos de la alimentación natural se pueden resumir en la idea de AMBIENTE FACILTADOR PARA LA RIQUEZA PSICOLÓGICA, digamos que es una buena plataforma de lanzamiento para llegar al mundo.

La protagonista de esta primera relación es la MADRE, para ella la maternidad es la culminación de una serie de etapas y expectativas emocionales y sociales, y el inicio de una etapa de gran exigencia emocional en la que los meses de espera se acompañan de sentimientos y emociones muy variados.

Es un proceso gradual en el despertar de sentimientos hacia el nuevo ser, se da la comunicación inconsciente con el bebé, reviven y traen a la memoria recuerdos de tiempos infantiles, ideas y creencias. Si es madre tiene sus propias experiencias, alegrías, temores y está profundamente influenciada por mensajes propios, aprendidos, observados, etc.

Ante la idea concreta de lactar, las opiniones y actitudes varían mucho, algunas están seguras y desean hacerlo, otras han vivido o han presenciado de cerca la frustración de no poderlo hacer, teniendo como opción casi segura el tetero. Oras por el contrario han tenido o han observado la experiencia agradable de la lactancia y desean vivirla, algunas son emocionalmente inestables, inseguras de sus capacidades y dudan de poder hacerlo. Es decir, que la decisión de lactar está en estrecha relación con el equilibrio emocional y el ambiente facilitador que rodea a la futura mamá.

Es importante enfatizar en la idea de que tanto la madre como el bebé la pesen bien. Hay madres que tienen problemas personales relacionados con conflictos internos o quizá con sus experiencias infantiles que pueden generar dificultades para lactar. Frente a esta situación, no se deben dar mensajes culpabilizantes tratando de forzar situaciones que en algún momento fracasarán o podrán convertirse en una relación frustrante, pues mamá y bebé la pasarán mal al pretender que los senos funcionen.

Quedaría incompleto este anexo si no se hablara del PADRE, quien esté o no presente cumple un papel preponderante en el ambiente y actitud emocional de la madre. Si está, es importante reconocer que la pareja ha venido desde su infancia observando y aprendiendo conceptos sobre lo que es SER PADRES, él también vive un proceso de preparación para paternidad que le ha generado sentimientos ambivalentes, ansiedad, pérdida de afecto, desplazamiento y hasta de celos ligados a los del logro, emoción y orgullo que el ser PADRE genera.

La Lactancia Materna y la aceptación que el padre haga de ella puede convertirse en factor de gran ayuda, estímulo y apoyo para la madre, pues está en estrecha relación con sus experiencias y el equilibrio emocional que posea. A través de la Lactancia Materna, el padre se siente seguro de ambiente que se está brindando al bebé y fortalece su relación de pareja al percibir victoriosa a la mujer en su papel de madre.

Estos sentimientos culturalmente establecidos, se convierten en facilitadores de la relación de pareja, de la ayuda y apoyo a la madre, de la estabilidad emocional y por ende de la tranquilidad y clima propicio para el establecimiento del vínculo afectivo.

Las ideas aquí expresas, buscan reforzar el trabajo para el fortalecimiento de condiciones propicias y positivas para que día a día más bebés lleguen al mundo y se les brinde un mejor recibimiento y aprovisionamiento emocional.

“ASI, ESTAREMOS HACIENDO PREVENCIÓN EN SALUD MENTAL Y SOCIAL”

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