Esquema evolutivo de los niños

(según Gesell y Amatruda)

8 semanas: Fija la mirada. Sonidos vocálicos aislados. Respuesta facial-social. Sólo una toma de leche por la noche. Se sienta: cabeza erecta aunque oscilante. Respuesta facial a campanillazo.
16 semanas: Cabeza firme hacia adelante. Trenza las manos. Intenta rodar. Araña. Rasca con deditos. Dirige la mano, de la mano al objeto. Se excita: respira hondo, forcejea. Vocaliza y sonríe. Interés por la cara. Juega con sus deditos. Agarra (intento visual).
24 semanas: Se agarra el pie. Se sienta erecto. Levanta la cabeza ante el visitante. Silabea.
28 semanas: Se tiende hacia adelante. Patalea activamente. Agarre palmar. Golpea la campanita. Sonidos polisilábicos. Lleva el pie a la boca.
32 semanas: Intento de coger con los dedos “en tijera”. Se mantiene erecto 1 minuto sentado y de pie, si se le sostiene de la mano. Muerde los juguetes. Intenta alcanzar objetos distantes.
36 semanas: Agarra con presión tipo tijera. Une cubos. Se mantiene de pie agarrándose, gira. Dice “dada”. Bisilabea. Se sienta cuando quiere. Prefiere juguetes.
40 semanas: Gatea. Dice “adiós” con la mano. Se excita al despedirse. Enfrenta los cubitos. De pie, apoya el pie contra las barritas. Dice “mamá”. Hace sonar una campanita.
44 semanas: Se levanta y cambia de pie. “Brinda” el juguete sin soltarlo. Agarra la imagen de una pelota ante el espejo. Señala una píldora en una botella. Mete un cubo en una copa sin soltarlo. Alfonso Bernal del Riesgo 32 Errores en la Crianza de los Niños
48 semanas: Anda, sosteniéndose con ambas manos. Toma la píldora de la botella. Juega con los juguetes al lado del corralito.
52 semanas: Da el juguete. Usa una mano para andar. Intenta meter la bolita en la botella. Intenta hacer la torre (falla). Coopera para vestirse.
56 semanas: Empieza a chapurrar (hablar con dificultad, pronunciando mal y usando en él vocablos y giros exóticos). Da la pelota. Mete la pieza circular en su sitio.
15 meses: Anda. Trepa escaleras (arrastrándose). Ayuda a volver las páginas de un libro. Imita el dibujar. Mejora el chapurreo. Regulación parcial de la micción (orinar). Comunica sus deseos indicando o chapurreando. Muestra u ofrece juguetes. Tira juguetes, rechaza juguetes. Introduce la bolita en la botella. Mete la pieza en el lugar correspondiente del rompecabezas. Se interesa por los grabados de un libro.
18 meses: Usa frases. Señala, nombra, mira selectivamente. Se cae muy poco. Sube escaleras ayudado. Vuelve solo las páginas de un libro (por grupo de 2 ó 3). Mete y saca cubos en la copa. Imita el dibujar. Marcha de prisa, corre rápidamente. Sube escaleras si se le da una mano. Trepa sillas. Coge y suelta la pelota. Pintarrajea espontáneamente. Control de la micción durante el día. Se alimenta solo (derramando comida). Juega, garra y lleva una muñeca u objeto.
21 meses: Marcha. Baja escaleras con ayuda. Patea una pelota. Juega al tren con cubos. Manipula (con la caja). Combina hasta 3 palabras y repite dos o más de las últimas palabras que oye. Lleva a la persona hacia donde desee.
24 meses: Frases más largas. Alinea varios cubitos. Patea espontáneamente una pelota. Verbaliza las experiencias inmediatas. Seco de noche si se le levanta; comunica sus necesidades. Pregunta por otro. Se refi ere a sí mismo por su nombre.
30 meses: Dibuja trazos. Resuelve rompecabezas con error. Actividad de comunicación: repite. Construye con 3 bloques. Usa pronombres.
36 meses: Imita puente con cubos y cruz “al dibujo”. Seco de noche solo. Expresa al hablar objetivo y dirección. Adapta rompecabezas sin error.
42 meses: Predomina el juego asociativo. Satisface sus necesidades de sanitario de modo civilizado. Inhibe respuestas verbales. Construye puentes por modelo.
48 meses: Copia una cruz sin que se lo pidan. Pregunta por la razón de ser de muchas cosas.

Para regular, ampliar y reducir el campo de conducta de un niño determinado, hay que saber usar bien los breves datos apuntados. Si a una edad dada —por ejemplo: 36 meses; 3 años— su hijo debe poder imitar un puente con cubitos y dibujar una cruz, dígame ¿por qué no va a poder llevarse solo la cuchara a la boca? Y si ya dejó de mojar la cama dormido ¿no podrá usted dejarlo jugar con sus amiguitos? Y si adapta rompecabezas sencillos sin error ¿no podrá traer y poner en el lugar preciso un objeto pequeño? Si ya sabe expresar la dirección y el objetivo de las cosas ¿por qué no oye usted y atiende lo que él le dice o pide? Y así en todos los ejemplos imaginables posibles. En caso de dudas al permitir o prohibir (porque la norma no le satisface) lo prudente es consultar con el especialista. Nunca se quede tranquila retardando o (y) acelerando el crecimiento o desarrollo psíquico de su hijo. Eso de criar “a soga corta” (o larga) es, o puede ser, una decisión de trascendencia familiar… muy grande.

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!