“No quiere ir a la escuela”

¿Se ha preguntado el por qué?

Pues ha de ser porque:

  1. El niño no está maduro —no lo han dejado madurar— para la escuela. Padece de “mamitis grave”.
  2. Algo traumatizante encuentra el niño en la escuela: quizás una maestra, un compañero, un deber imposible de cumplir o motivos de vergüenza, temor…

Si el niño no quiere ir a la escuela debe averiguarse el motivo antes de insistir.

El niño, ante todo, ha de vivir y crecer, y después aprender… (¿cosas sin interés para él?) Si está activo en la escuela cinco o seis horas, fíjese que está “trabajando” un tiempo similar al de un conductor de autobús. Hacer que un niño dedique al estudio 9, 10 y más horas diarias, es un solemne abuso.

Si el colegio es bueno—real y psicopedagógicamente bueno— y el niño rehúsa asistir a él, lo indicado es consultar con un especialista. Puede haber retraso ambiental. O un déficit de inteligencia, atendible con pleno éxito por un buen psicoterapeuta.

O, por ejemplo, una adenoiditis (una inflamación, generalmente producida por una infección del adenoides. Se trata de una infección que se manifiesta por fiebre generalmente alta y mucosidad nasal purulenta abundante.

La inflamación del adenoides en la garganta conduce a dificultad para respirar, en “pensar” para respirar). O causas peculiares o idiosincráticas, que sean las que fueren. Mientras más pronto se descubran y combatan, mejor.

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!