Tratamiento en el Niño y el Adolescente Obeso

Asociación Colombiana de Obesidad y Metabolismo – ASCOM

El tratamiento de la obesidad en el niño es fundamentalmente preventivo. Para esto ha de instaurarse excelente educación desde la infancia sobre buenos hábitos alimenticios y de actividad física a nivel familiar y escolar. Los pediatras y médicos de familia desempeñan un papel muy importante en esta labor preventiva y educativa.

Se debe efectuar prevención secundaria en niños y adolescentes de alto riesgo tales como hijos de uno o ambos padres obesos (u otros miembros de la familia obesos que vivan con el niño), lactantes que aumenten rápidamente de peso en el segundo semestre, escolares con sobrepeso, adolescentes que aumenten más de lo esperado en el crecimiento puberal y niños y adolescentes reposo prolongado.

El tratamiento debe fundamentarse en tres aspectos: una adecuada educación, buen plan dietético y una excelente actividad física.

El plan dietético debe atender a sus necesidades de crecimiento; no se aspira reducir su peso al ideal para la talla, sino controlar el excesivo aumento de modo que al continuar el incremento longitudinal en la talla, su peso llegue a ser adecuado.

Se debe favorecer la actividad física del niño y estimular las catividades deportivas.

Igualmente debe efectuarse una educación alimenatria, de acuerdo con sus niveles de comprensión, que le permita conocer los alimentos de muy alto valor calórico y aquellos que van a favorecer su crecimiento y nutrición correctos.

Es importante involucrar en el tratamiento a sus padres, hermanos y otros familiares que convivan con él. Los educadores han de favorecer los buenos hábitos de alimentación y ejercicio en los escolares, considerando que la obesidad infantil no sólo es un problema familiar sino también social.

Al niño obeso se le ha de ofrecer un adecuado apoyo psicológico que lo motive para seguir el programa de control de la obesidad y que le mejore su autoimagen y sus relaciones interpersonales.

Se debe tratar al niño obeso de una manera integral y no caer en el error de centrar la atención en su obesidad únicamente. Tampoco deben usarse medicamentos anorexiantes ni hormonas y, finalmente, recordar que el régimen dietético de reducción debe ser prescrito y explicado inicialmente a la familia del niño.

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