De Las Boticas a Las Grandes Corporaciones, 1 Parte

Alfredo Jacome Roca, MD
Academia Nacional de Medicina

Las Casas Farmaceuticas

Galeno y sus sucesores hacían en la trastienda sus propios medicamentos. Era esta una labor artesanal que incluía hierbas con posible efecto terapéutico, pero que muchas veces fueron preparadas en tan bajas concentraciones que generalmente sólo tenían un efecto placebo. A finales del siglo XV, los farmaceutas o droguistas empezaron a independizarse de los médicos, pero no fue sino hasta cuando se logró la extracción de alcaloides y glucósidos de las plantas, que los medicamentos empezaron a ser claramente eficaces. A la moderna industria farmacéutica se deben los grandes descubrimientos del siglo XX, y los muchísimos que vendrán en los primeros años del nuevo milenio. Los primeros laboratorios se originaron gracias a la actividad de comerciantes, o en modestas boticas europeas o americanas, cuando no fue que algún médico lograra popularizar alguna fórmula secreta de su invención, por lo que se iniciaba un proyecto comercial a la vez que industrial. Estas empresas, merced a sus productos estrella (conocidos como “blockbusters”), y a sus fusiones o adquisiciones (M&A), han llegado a ser gigantescas corporaciones; en sus comienzos pertenecieron a familias, antes de ser objeto de la compra por parte de grandes inversionistas, o a través de las bolsas de acciones, pertenecer a propietarios institucionales o a individuos. La década de los noventa imprimió grandes cambios en la industria farmacéutica, que fue objeto de numerosos M&A y también desmembraciones, lo que originó un reacomodamiento en el mercado de medicamentos. Al comenzar la década, las diez farmacéuticas más grandes controlaban el 28% del mercado, mientras que al finalizar el siglo ellas eran dueñas de más del 45% de este. También han aparecido nuevos nombres, y algunas muy tradicionales, no han podido sostenerse en esta privilegiada lista. En 1990, las primeras 10 eran en su orden Merck & Co., Bristol- Myers- Squibb (BMS), Glaxo, Smithkline-Beecham, Ciba-Geigy, American Home Products (AHP), Hoechst, Johnson&Johnson (J&J), Lilly y Bayer. Posteriormente se movieron los negocios de fusiones, entre los que se destacaron las adquisiciones de Wyeth y de Warner Lambert por Pfizer, la de Marion Merrell Roussell por Hoechst, (que luego se fusionó con Rhone Poulenc Rorer para formar Aventis), la compra de Aventis por Sanofi; la de Ciba-Geigy y Sandoz para formar Novartis, Astra con Zeneca, Pharmacia con Upjohn, luego con Monsanto-GD Searle y finalmente con Pfizer (logrando constituir la farmacéutica más grande del momento); Cyanamid fue comprada por American Home, Boehringer-Manheim y Syntex por Roche, Knoll por Abbott, Sanofi (que había adquirido la Sterling-Winthrop) se había fusionado con Synthelabo, Glaxo con Borroughs-Wellcome, Smith-Kline con Beecham, y luego Glaxo-Wellcome con SKB para formar la gigante Glaxo SmithKline. Las fusiones más grandes del tercer milenio ocurrieron entre las dos francesas Aventis y Sanofi, creando el grupo Sanofi- Aventis y la de la americana Pfizer, que adquirió a su coterránea Wyeth. Bayer adquirió a la Schering Alemana (anteriormente las empresas de American Home Product se habían fusionado en una sola, de nombre Wyeth). Casi nunca estas fusiones fueron operaciones fáciles. American Home fracasò en sus intentos de lograrlo con SKB, Monsanto y Warner-Lambert. Esta última fue adquirida por Pfizer en forma hostil, por lo que debió pagar una fuerte compensación a AHP. SKB debió intentar dos veces la unión con Glaxo, después de su fallido intento con AHP. Los accionistas árabes de Hoechst pusieron problemas para la formación de Aventis, fuera de que debieron no violar las leyes antimonopolio. Con las nuevas fusiones del tercer milenio, Sanofi-Aventis se acercó a la punta, Pfizer consolidó su liderazgo y Bayer ingresó transitoriamente al grupo de los diez más grandes. Recordemos sin embargo que el fuerte de la alemana son los productos químicos. Abbott adquirió a Knoll, Pfizer a Wyeth, Merck a Schering Ploug, y Bayer a Merck alemana (Tabla 46-1).

Tabla 46-1. Farmacéuticas más grandes en ventas de medicamentos de receta (2010) 

Compañía Nacionalidad
PfizerEstados Unidos
Merck & Co.Estados Unidos
NovartisSuiza
Sanofi AventisFrancia
Glaxo Smith KlineReino Unido
Astra ZenecaReino Unido
RocheSuiza
Johnson & JohnsonEstados Unidos
Eli Lilly & CoEstados Unidos
AbbottEstados Unidos
Bristol Myers SquibbEstados Unidos

Fuentes: Forbes, SEC filings and annual reports

La compañía americana Pfizer es generalmente considerada la más grande de los últimos años (lo es en 2017), ya que aunque invierte grandes sumas en investigación y desarrollo, tiene una estrategia de comprar productos (no tanto compañías) con un portafolio de productos estrella de gran venta, y una patente cuyo vencimiento (al menos en los Estados Unidos) está a muchos años vista. Por ejemplo, cuando Pfizer compró a Wyeth, lo hizo por adquirir los rentables productos biotecnológicos del segundo, tales como el Enbrel (etanercept), el Rapamune (rapamicina) y Prevenar (vacuna antineumococo para niños). Las ventas de Pfizer son un biotecnológicos, otro tercio por medicamentos de síntesis y el tercio final, productos de consumo (OTC).

En 2017, Merck & Co. es la segunda compañía de mayor tamaño (en una época llamada la “reina de las farmacéuticas” por la cantidad de dinero que invertía en investigación), Johnson & Johnson la tercera, le siguen en su orden Roche, Sanofi-Aventis, Novartis, Abbvie, AstraZeneca, Gilead y Amgen. Estas posiciones pueden variar un poco cuando se totaliza el mercado mundial: así la lista sería Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis, Merck, Johnson & Johnson, GlaxoSmithKline, AstraZeneca, Gilead, Takeda, Abbvie, Teva, Lilly, Bristol-Myers-Squibb. Bayer, Novo Nordisk, Astellas, Boehringer-Ingelheim, Actavis, Otsuka, Daiichi Sankyo, Biogen, Baxter y Merck alemana.

Es importante observar la presencia de nuevos jugadores como Gilead, Abbvie, Teva, Astella, Astavis, Otzuka, Daiichi Sankyo y Biogen, que han descubierto producos biotecnológicos muy importantes. Algunos de estos nuevos ya han sido adquiridos por otras grandes casas.

En 2016, las compañías de más reputación a nivel mundial fueron Bayer, Abbott y Novo Nordisk-

La formación de estos grandes conglomerados (denominados en inglés “Big Pharma”), fue necesaria para el desarrollo de nuevos medicamentos que implican alta tecnología, lo que requiere de inmensa cantidad de dinero. La propiedad de las patentes se volvió un verdadero lío y la pèrdida de empleos fue bastante grande. Empresas gigantes como Bayer y Procter & Gamble se encuentran entre las siguientes veinte mayores por ingresos en productos para el cuidado de la salud, pero obtienen ganancias considerables por ventas en otros sectores diferentes. El mercado norteamericano y el europeo eran del mismo tamaño al comenzar la década de los noventa, pero en el año 2000 el primero doblaba al segundo, tal vez por que las principales ventas de una farmacéutica se hacen precisamente en su país de origen. Si las producciones algo artesanales de la primera mitad del siglo XX se convirtieron en grandes industrias para la segunda mitad, en la última década esta actividad se movió alrededor de Wall Street, en la puja por adquirir los productos líderes, tanto en el ramo farmacéutico como en el de consumo. La tradición, la empresa familiar y algo romántica, y el mismo sentido de pertenencia, se empezaron a perder con la globalización y con las fusiones. Los ingresos de los presidentes (llamados CEO por “Chief Executive Officer”) crecieron de manera significativa. Alrededor de las grandes corporaciones (que además de ser líderes en investigación, son consideradas gigantes en la comercialización), han venido apareciendo otras; estas son más pequeñas pero muy promisorias en el desarrollo de drogas de alta tecnología en diferentes campos de la terapéutica, y con frecuencia acuden a las grandes para iniciar un proceso de cooperación en mercadeo y ventas, llamado “co-marketing” (Tabla 46-2).

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