Neurotransmisores y eicosanoides

Neurotransmisores y eicosanoides

Otros premios Nóbel de la endocrinología fueron von Euler, Katz y Axelrod en1970, por sus estudios sobre transmisores humorales en las terminales nerviosas; Bergstrom, Samuelsson y Vane -1982- por descubrimientos relacionados con las prostaglandinas.

Las prostaglandinas son un grupo único de ácidos grasos cíclicos y efectos biológicos potentes que comprometen casi todos los órganos de la especie humana y de otras especies. En la década de los treinta se descubrió una acción biológica de estes compuestos por investigadores que trabajaron de manera independiente (Kurzsrok, Lieb, Goldblatt y von Euler). Observaron ellos que extractos de vesículas seminales o de semen humano producían contracción en el útero aislado y además bajaban la presión arterial. Fue von Euler el que los caracterizó como ácidos grasos y los denominó prostaglandinas. En 1960, Bergström y Sjovall aislaron e identificaron dos clases de prostaglandinas en las vesículas de oveja: PGE y PGF. Posteriormente se aisló la medulina por Lee (en medula de riñón de conejo), luego una serie de subclases más, y también un derivado no prostaglandínico de las prostaglandinas, el tromboxano. En un equilibrio pro y anticoagulante quedaron trombozano y prostaciclina, y posteriormente se estudiaron los leucotrienos, sustancias que tienen que ver con la contractilidad del músculo liso. El cromoglicato es –por ejemplo- una sustancia que inhibe los leucotrienos y que se ha utilizado en la prevención de crisis asmáticas desencadenadas por el ejercicio físico.

Genética y endocrinología

Después de que James Watson y Francis Crick publicaron en la revista Nature su descripción de la estructura en doble hélice del ADN, sobrevino una explosión en investigación sobre biología molecular y genética, que se encuentra ahora en el desarrollo del genoma humano: fue la revolución de la biotecnología. Años después Crick y Gamov presentaron el dogma central que explica cómo funciona el ADN para fabricar una proteína, pues su secuencia determina la secuencia de los aminoácidos de la proteína.

Stanley N. Cohen y Rita Levi-Montalcini fueron premiados en1986, por su descubrimiento de los factores de crecimiento. Cohen nació en Brooklyn –hijo de emigrantes judío-rusos- y fue ejemplo permanente de superación, habiendo estudiado en escuelas públicas. Trabajó durante varios años en el laboratorio de investigación de Rita Levi-Montalcini, que había descubierto el factor de crecimiento celular. Cohen pudo demostrar que el factor de crecimiento era una cadena protídica. Pero Cohen también trabajó con los plásmidos de bacterias, y es considerado uno de los padres de la ingeniería genética y de la tecnología del ADN recombinante (con Herbert Boyer, co-fundador luego de la firma Genentech), con la cual se pueden producir cantidades sin fin de hormonas péptidas como las actuales insulinas humanas y la hormona del crecimiento humana. Fue Paul Berg sin embargo quien aisló y empleo una enzima restrictiva para cortar el ADN y usó una ligasa para pegar ods tiras de ADN y formar una molécula circular híbrida, la primera molécula de ADN recombinante. Watson y Crick compartieron el Nóbel en 1962 (que también debiera haber recibido la ya fallecida Rosalind Franklin, pionera de estas investigaciones) y después, muchos otros que han trabajado en este campo. Finalmente, debemos mencionar a Gilman y Rodbel –quienes fueron premiados en 1994- porque dilucidaron el papel de las proteínas G de las membranas, en la transducción de las señales. Quedó claro entonces que péptidos y catecolaminas actúan a través de AMPc y proteínas G principalmente, mientras que esteroides y triyodotironina lo hacen sobre receptores nucleares. La genética juega además un papel importante en la endocrinología, ya que las patologías congénitas de este sistema tienen uno –o varios- genes involucrados. Inicialmente se supo que algunos síndromes endocrinos ocurrían en familias, por lo que se asumió que se relacionaban con factores hereditarios. Esto no solamente se ha venido a comprobar hasta la saciedad, sino que también se han venido encontrando genes mutantes como causa de enfermedades monogénicas y poligénicas, así como detectando –merced al proyecto del genoma humano- los diferentes locus que determinan la producción de las diferentes hormonas.

Cuando recordamos cómo el ruso Pavlov observó con cierta ironía los descubrimientos de Bayling y Starling y la postulación de la teoría de control endocrino de las células (en aquella época de carácter opuesto), no imaginaríamos que el sistema inmunitario entraría en la colada. Los tres sistemas actuarían de manera independiente (al menos el control químico y el neurológico, según Starling). Pero de manera lenta aunque segura, se fue desarrollando el concepto neuro-endocrino, por investigadores reconocidos como T. R. Elliot, Henry Dale, Otto Loewi, Walter Cannon, Ernst y Berta Scharer. En cuanto al sistema inmune, desde hacer varias décadas ya se sabía que los corticoides regulaban las células inmunes (son inmuno-supresores), y más tarde se supo que, tanto las citoquinas influyen los tejidos endocrinos como que estos también sintetizan citoquinas.

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