Cuando la medicina habló francés

Medicina

Francia, Alemania e Inglaterra brillaron por la calidad de sus investigadores en el siglo XIX, y hacia finales del siglo, la medicina americana empieza a surgir. En el campo del metabolismo aparecen figuras galas de gran renombre como Claude Bernard, Brown-Sèquard, Trousseau, Marie, Corvisart, Naunyn, Coindet, Boussingault y otros, muchos de ellos miembros de la prestigiosa Academia de Medicina de Francia. Por siglos el arte de curar estuvo signado por la magia, lo sobrenatural y lo empírico, y por la anatomía y la patología en épocas más recientes. La medicina experimental, la que ha basado los conocimientos médicos en aquellos obtenidos por la utilización del método científico, tuvo su verdadero comienzo durante el siglo XIX. Lo que en este siglo XXI llamaríamos Medicina Basada en la Evidencia, tuvo que unir las raíces de los conocimientos biológicos en otras ciencias como la química y la física, para reconocer que muchas de aquellas reacciones que se consideraban propias sólo de las sustancias inorgánicas, podrían ocurrir de manera similar en los seres vivos. El florecimiento de la medicina posmedieval se fortalece en el barroco y continúa en el siglo dieciocho, el de la Ilustración o de las Luces. Las enseñanzas galénicas empezaron a ser cuestionadas en este lapso, desarrollándose sistemas o teorías que se disputaban la posesión de la verdad médica: la iatroquímica (Paracelso, von Helmont, Willis) la iatromecánica (Borelli, Hoffmann), el animismo o vitalismo (Stahl, Bichat, De Bordean), la irritabilidad (Glisson, von Haller), el solidismo (Cullen), el brownismo (Brown, Rush) y el mesmerismo (Mesmer), entre los más importantes. Sydenham había dicho que la enfermedad debería estudiarse igual que otros objetos de mundo natural, por lo que algunos de estos importantes médicos intentaron alguna clasificación de las enfermedades; incluso Linneo -botánico estrella- realizó una.

En esta época también quedó establecida la anatomía patológica como una ciencia, se avanzó en el diagnóstico clínico con el descubrimiento de la percusión como un método de exploración física (Auenbrugger), se generalizó el uso de la vacuna de Jenner en contra de la viruela y se descubrió el oxígeno (Lavoisier) y las ideas de los filósofos alemanes y franceses tuvieron gran influencia en el desarrollo de la medicina. Se inició el desarrollo de grandes hospitales como los de París (Hotel Diêu), el Allgemeine Krankenhaus de Viena y el Hospital de la Charité en Berlín al tiempo con facultades médicas como la École de Paris (Laennec, Dupuytren, Broussais) y la Nueva Escuela de Viena. El movimiento social más importante en Europa en el siglo XVIII fue la Revolución Francesa, que sirvió de marco y de estímulo para la transformación científica de la medicina. Se presentarían los movimientos libertadores en América y el periodo napoleónico, siendo Corvisart el médico personal del emperador. La medicina fisiológica de Francois Broussais tuvo gran influencia en Europa y el mundo en las primeras tres décadas del ochocientos. Mandó un mensaje errado al decir –de manera simplista- que la “irritación” excesiva a nivel del tubo digestivo se transforma en inflamación que, por “simpatía” a través del sistema nervioso actúa sobre el resto del organismo provocando los “síntomas generales”. Fue gran propulsor de las sangrías. Francois Magendie -considerado padre de la farmacología experimental- trabajó en la búsqueda de principios activos, con venenos y con eméticos. Fue de la época de Pelletier y Caventou y profesor de Bernard. Publicó un formulario sobre los nuevos alcaloides y fue el primero en utilizar esta clase de medicamentos. El más grande de los franceses fue Pasteur, quien no fue médico pero sí miembro de la Academia Francesa y fue el fundador de la microbiología –médica e industrial- y desarrolló en gran manera el campo de las vacunas, comenzando por la de la rabia.

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