Capítulo 4: Fisiología de la Glándula Tiroides

Dr. Alfredo Jácome Roca.

Este órgano endocrino produce las hormonas tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) que intervienen en la regulación del crecimiento y desarrollo, en el metabolismo celular y en la producción de calor o termogénesis.

Anatomía e Histología

La glándula tiroides es uno de los órganos endocrinos más grandes, pues tiene un peso promedio de 20 gramos. Se encuentra localizada en la parte anterior e inferior del cuello, sobre los aspectos anteriores y laterales de la tráquea. Tiene forma de mariposa, aunque los antiguos le veían forma de escudo o “tiroides”, en griego.

Consta de un lóbulo derecho, un poco más grande, y otro izquierdo, unidos entre sí por un istmo; en ocasiones puede observarse un lóbulo piramidal que sale de dicho istmo y es un resto del canal tirogloso.

Este se desarrolla a partir de la base de la lengua, en el foramen cecum y se forma hacia la 5ª. o 6ª. semana del desarrollo embrionario. Las estructuras cercanas a la glándula tiroides son el nervio recurrente laríngeo y las cuatro glándulas paratiroides, que deben ser identificadas por el cirujano durante la tiroidectomía.

Histológicamente la tiroides está formada por acinis glandulares o folículos, los cuales serán irrigados por una red capilar muy rica; la pared del folículo está compuesta por una sola hilera de células epiteliales cuboidales, las cuales reposan sobre una membrana basal compuesta por mucopolisacáridos; el interior del folículo está lleno de un líquido claro y proteináceo, llamado coloide acinar, el cual constituye la mayor parte de la masa tiroidea.

El coloide contiene tiroglobulina, una proteína grande que pesa aproximadamente 650.000 MW, la cuál sirve de transporte y bodega de las hormonas tiroideas durante su síntesis y al final de esta; la tiroglobulina es TSH- dependiente.

Entre 20 y 40 de estos folículos forman un lobulillo, irrigado por sangre arterial y separado de los demás lobulillos por tejido conectivo. Entre los folículos se encuentran importantes células endocrinas pertenecientes al sistema APUD, denominadas células C o parafoliculares, que producen calcitonina, una hormona calciorreguladora.

La irrigación de la tiroides está hecha por las arterias tiroideas superior e inferior; es excepcionalmente bien vascularizada, teniendo un flujo sanguíneo que varia entre 4 y 6 ml por gramo de tejido tiroideo y por minuto, el cual es casi el doble del flujo renal. Esto tiene importancia fisiológica en lo que respecta a la capacidad para concentrar yodo (Figura 1).

Regulación fisiológica

Un mecanismo de retroalimentación negativo hace que niveles aumentados de T4 libre (transformados en hipófisis e hipotálamo a T3), frenen la producción de TSH y también de la TRH u hormona liberadora de la tirotrofina.

Eje Hipotálamo-Hipófisis-Tiroides

Figura. Eje hipotálamo-Hipófisis-Tiroides

El primer mecanismo resulta más importante pero un aumento de la TRH (que viaja por el sistema porta venoso del tallo hipofisiario) estimula la producción, tanto de la TSH como de la Prolactina.

La TSH se fija a receptores localizados en las células epiteliales tiroideas, de esta manera favoreciendo la síntesis de la bomba de sodio o transportadora de yoduro, la peroxidasa tiroidea y la tiroglobulina; el aumento de la endocitosis epitelial tiroidea por la tirotropina también aumenta la liberación de hormona tiroidea en la circulación.

Metabolismo extratiroideo del yodo

La formación de hormonas tiroideas depende de un suministro adecuado de yodo; aunque hay mecanismos que garantizan la extracción máxima de yodo de la sangre para efectos de la tiroxinogènesis, en caso de deficiencias de yodo de larga data, estos pueden fallar.

El balance de yodo es mantenido por la ingesta de este halògeno, el cuàl viene en los alimentos y el agua, pero especialmente en la sal yodada; otra fuente es la administración de medicamentos o medios de contraste yodados. En países como los Estados Unidos, la dieta corriente contiene unos 500 microgramos diarios, mientras que en Japón, esta cantidad es más alta y en otras regiones más baja.

La distribución de yodo en el organismo varía de acuerdo con el espacio o tejido en que se encuentra. Así, después de la transformación del elemento yodo en el Ion yoduro, en el intestino delgado se produce su absorción (unos 500 mcg diarios); la mitad pasa al líquido extracelular.

Hay una remoción constante del yoduro plasmático, que ingresa o reingresa al tiroides en un 20% (diariamente capta 120 y devuelve 60 mcg, el cual se origina de la dehalogenaciòn de las tirosinas). Un 77% se elimina por la orina (un promedio de 488 mcg diarios) -aunque una buena cantidad se reabsorbe pasivamente por los túbulos renales- y un 3% (12 mcg) por las heces.

El total de hormona tiroidea en sangre (particularmente tiroxina), contiene 600 mcg de yodo. 8 mg del halógeno se encuentran en la glándula, el sitio de mayor concentración. Esta es misma cantidad se encuentra en una gota de solución de Lugol, mientras que otra de solución saturada de yoduro potásico contiene 50 mg.

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!