Escribir es Tener Plena Conciencia de estar Vivo

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

( O una buena oportunidad para respirar).

Alvaro Monterrosa Castro

(Por su pasillo largo, rectilíneo y de piso lustroso, bajo sus arcos simétricos y elegantes caminan todos, camina la ciudad, cruzan años y años. Se ha pasado de la ya remota colonia, se viven los estertores de la República y su crisis social actual de finales de siglo y se espera la maravilla con que pintan al nuevo milenio. En ese portal, sentados en taburetes estuvieron ellos, quienes le dieron el nombre al portal, los escritores de una lejana época. Son los escribanos y su sitio: El Portal de los escribanos, en Cartagena de Indias).

IMG_11082014_135748Siempre he escuchado decir que escribir es un oficio, tal vez esa apreciación deriva de la actividad de los escribanos, de la época ya distante atrás en el tiempo en que se debía buscar al letrado para que plasmara en un papel un mensaje, casi siempre una carta, casi siempre un mensaje de Amor o de dolor. Entre las líneas del “ Amor en los tiempos del cólera”, vive un escribano que cumple apasionadamente y con fervor ese oficio, desarrollando esa labor de facilitador de la comunicación entre el emisor y destinatario.

Para los días actuales los oficios se suelen aprender en los centros de estudios, llámense Escuelas Tecnológicas o Universidades. Multitud de Instituciones diversas que expiden, usualmente a borbotones, títulos o diplomas o documentos o certificaciones, que legitiman la actividad, que le dan permiso al individuo para que pueda ejercer su actividad o desarrollar su accionar al interior de la sociedad misma, y que lo facultan para correr a solicitar un puesto en la agencia de empleo de la esquina o sacrificando de paso su libertad de pensamiento, anclarse en la burocracia y estar presto a la señal del padrino político. Otros oficios, generalmente los manuales, se aprenden así no más, viendo y haciendo.

¿Y también el oficio de escritor?

Entonces un desinformado, interesado en ejercer el oficio de escritor, para escribir libros, optaría por buscar entre las largas listas de programas y especializac iones y postgrados y diplomados, y de seguro que terminará desilus ionado y sorprendido al no encontrar centro que ofrezca el titulo y el aval para desempeñar el oficio de escritor, escribidor o escribano.

¿Será que no hay esa carrera porque para ser escritor se nace?

El escritor tampoco nace. Tampoco llega a la vida predestinado a parir y parir letras en orden que sumen volúmenes inmensos. El escritor se hace y lo es, en el transcurrir de la vida misma, en el ejercitar continuo de la escritura y la composición, desde el nacimiento hasta la muerte, en desarrollar y madurar y estructurarse constantemente, en escribir y sin pena destruir y re – escribir, en buscar el equilibrio exacto entre las letras, haciéndose un diestro malabarista de los vocablos, en luchar a cada instante y en cada momento por encontrar, disfrutar y dar a saborear la exquisitez de la palabra, alcanzando la grandeza de ser comunicador. El escritor se hace y lo es, realizando un dialogo frontal y perenne con el lenguaje, volcando todo lo que tiene para sí hacia el lector, haciendo circular el conocimiento, dando brillo a las letras, accionar en espiral producto de la confrontación de los conceptos al amparo de la teorización, del debate, de la lectura analítica y de profunda comprensión, de la preparación continua en una o más ramas del saber.

El docente debe cultivar el acto de escribir, ya que el hecho de escribir es oportunidad que dan las letras para deleitar la vida, para vivirla y gozarla a plenitud. El hecho de escribir es forma de perpetuar lo pensado, de dejar sentado y con sello indeleble una visión, un sentir de la realidad, de dejar para la posteridad el fruto del anális is, la flor del discernir, la semilla de la confrontación de las ideas. La escritura es oportunidad para realizar enseñanza. La escritura es oportunidad y medio de comunicación sólida, ventaja que da la evolución para ir más allá del paso del tiempo.

Escribir es plasmar los pensamientos en lo físico, es armar las letras, es excelente forma de expresión, que bien llevada, elegantemente tejida, o mejor, correctamente cohesionada y fuertemente coherente, permiten que el producto de pensar vaya de persona en persona, sentado, enraizado y solidificado.

Escribir permite explorar y evaluar el acontecer cotidiano, permite comunicar, permite enseñar, permite sentar cátedra bajo el techo de la didáctica y la pedagogía. Escribir permite vivir, permite ir mas allá de lo contemporáneo, permite cruzar las fronteras y explorar. Escribir permite llegar a la literatura, hace respirar otros sabores, otras dichas. Escribir permite observar el paisaje desde el ángulo de lo científico, permite llevar y traer conceptos técnicos y especializados, permite jugar responsablemente con las letras, jugar con la ficción, con la mentira y hacerla verdad, o sea traer ideas de lo imaginario y hacerlas reales, o más reales, es que ya son reales porque aunque son imaginarias ya existen, lo imaginario esta allí, existe, tal vez es como si fuera de otra dimensión y entonces lo que toca es redimensionarlo y dejarlo a nuestro alcance. Es la oportunidad de hacer de prestidigitador, de sacar un conejo del bolsillo o del sombrero, hermosa formula divina y/o humana para sobrevivir, o como dice el inolvidable Cortazar, vomitar un conejo tierno para rechazar la realidad que atormenta. Dicha y fortuna de los cronopios.

Escribir es darle vueltas al tema, mirar y remirar las aristas del prisma de la realidad o la ficción. Moldearlo y modelarlo en mil formas. Escribir no es solo un oficio, es un don, el escritor nace con el deseo, con el gusto, con la atracción, con la inclinación, pero ejerciendo la actividad, garrapateando frases es que adquiere forma, es que se desarrolla y se madura. Mientras el electricista hace su oficio solucionando dificultades en el flujo de la corriente eléctrica, una vez que ha conocido el mecanismo, el escritor se va modelando con los días en un proceso continuo, sin cruzar metas y sin alcanzar una certificación jamás.

¿Que es ser escritor?. ¿Da tal distinción el hecho de publicar un texto, un resumen, un articulo de prensa?. Publicar ese otro reto difícil de los escritores. Se debe tomar en consideración que para ser educador, el maestro, debe tener alumnos, así el escritor para ser autor, debe ser leído.

Escribir es madurar lo leído, madurar lo aprendido, es disfrutar y engolosinarse con el conocimiento, es volcar sobre las temáticas nuevas luces con otras tonalidades, pintar nuevos horizontes, encausar aguas maduradas y tratadas para que corran por nuevos senderos, y sean bebidas por nuevas personas en el saludable desarrollo y perpetuar del conocimiento, de las ciencias, de la tecnología.

Debe el escritor llegar a ser paradigma de las letras, connotado comunicador y orientador de la población. Tal vez todos tengan vena para escribir pero el reto es hacerlo, es iniciar.

Dulce es la ACTIVIDAD de escribir, eso es escribir: una ACTIVIDAD. En el ámbito de la docencia universitaria, se encuentran frecuentes momentos para reflexionar sobre cómo comunicar, sobre cómo comunicar por escrito. La docencia es instante propicio y propiciador, para docentes y alumnos, del acto gratificante de escribir. Y es que escribir no es un oficio, es una actividad, es una maravillosa oportunidad para respirar, para vivir.

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