Cuando el Aula de Clases es la Vida misma

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

El aula de clases sí que es un concepto amplio, dentro de los aspectos relacionados con la Educación en Salud.

IMG_11082014_135748Se Pueden desarrollar actividades educativas ya sea en ambientes abiertos (como los escenarios hospitalarios) o cerrados (como el salón de clases tradicional), y utilizar estrategias educativas que involucren aspectos grupales o individuales, donde se entrecrucen los conceptos y las opiniones, donde se discutan los conocimientos sobre las patologías que puede sufrir el ser humano y particularizar según la especialidad que se lleva por dentro. En nuestro caso personal, las alteraciones de la salud propias de la mujer, los aspectos relacionados con la Reproducción Humana y las conductas procedimentales médicas que se deben tomar para el correcto manejo de las pacientes, son las áreas temáticas generales en las cuales interactuar, son el centro del discurso Médico – Educativo.

Es la tradición en la educación Médica escolarizada, como en las actividades de educación continuada, el uso del proyector de diapositivas y del retro proyector, los recursos educativos por excelencia, debido al amplio predominio aún de las clases magistrales y de la clara disertación del profesor. Con el proyector de diapositivas, se está profundamente familiarizado, siendo muchos docentes diestros en su manejo operativo al instante de la presentación, así como con la técnica del diseño, realización y elaboración de las transparencias, dando siempre con la ayuda de los sistemas de computación y el escáner, un toque muy personal a dichas ayudas. El advenimiento y masificación de estas tecnologías y la disponibilidad de programas cada vez más y más fáciles de manejar como el Page – Maker, Power – Point, Harvard Graphics y Corel Draw, en sus cada vez más modernas versiones, permiten desarrollar creatividad visual, jugar a ser artistas y aplicando conceptos fundamentales y elementales del arte gráfico, elaborar vistosos materiales audiovisuales que son importantes para ilustrar y hacer más y más agradables las charlas o presentaciones de corte magistral. Las diapositivas son fieles compañeras en las ponencias y en conferencias. Estando de la mano con las tecnologías recientes, estas diapositivas se pueden animar, combinar con películas y presentar con la ayuda del Video-vin, causando impacto en el auditorio, al estimular la concentración en la presentación del tema especifico.

El retro proyector también se utiliza, especialmente en reuniones donde se presentan casos clínicos.

Las mesas redondas y los grupos de discusión a partir de casos clínicos reales o imaginarios, son estrategias docentes que cada vez más se tratan de implantar, para enriquecer las actividades de tipo educativo. Ellas se han convertido en la oportunidad fuerte para enfrentar el pensamiento del estudiante, se han convertido en el plato fuerte para interactuar con el alumnado, brindando el tiempo, espacio y la ocasión para enfatizar la importancia del diálogo, de la confrontación argumentada de las ideas, posiciones, los diagnósticos y de las pautas para los manejos y tratamientos. En estas mesas redondas lo central debe ser el dialogo, la conversación constante y amena, aunque crítica y analítica, enfocada siempre a exigir y a exigir, conversación fuertemente exigente en identificar puntos de vista, conversación fuertemente exigente en obligar al estudiante a adquirir posturas conceptuales bien definidas, conversación que obliga a pensar, a analizar, a sintetizar, a diagnosticar y adelantar las pautas de tratamiento, dialogo fuerte y con gran carga de presión sana que debe redundar en que el alumno realice la apropiación correcta del conocimiento, dialogo sin evasivas que debe llevar a que el estudiante piense mientras hace su actividad asistencial, porque es básico y fundamental el acto propio del ser humano: pensar.

Suelen ser excelentes y gratas las evaluaciones que los estudiantes dan a estas estrategias. Si bien refieren al inicio estar con estrés y temerosos ante las sesiones de bombardeo constante de preguntas, ante las exigencias de respuestas coherentes, pensadas y lógicas, con el uso correcto de las palabras, los términos y las definiciones, al final se sienten cómodos, y al percatarse y concientizarse de los logros alcanzados, premian con aplausos las exigencias de la estrategia. En ellas al estudiante se le enfatiza que él puede llegar a aprender, mucho más de lo que se le pueda enseñar, mientras juega con las partes del todo, que usualmente pueden ser los signos y síntomas de las enfermedades, ejercitándose con ellos, moviéndoles, viéndolos desde muy diferentes ángulos y paulatinamente familiarizándose, con lo cual puede facilitársele la identificación, adquiriendo las habilidades para agruparlos y separarlos, y desarrollar el juicio clínico (el antiguo ojo clínico de las escuelas Médicas Francesas) y por ende la competencia que la sociedad exige.

Se planean previamente estas sesiones, se escoge el tema, se define una historia clínica real o un caso imaginario, pero apegado a la potencialidad de lo real, se estipulan los días dejados para la preparación, se plantean ya varias preguntas con anticipación, y se acuerda hora y fecha para la discusión. Ya en el aula de las cuatro paredes, llegado el día se confrontan el pensamiento de todos, se hacen anotaciones, precisiones, se puntualizan y se refuerzan los datos relevantes, se resuelven dudas, se toman posturas y lineamientos. Se obtienen conclusiones y se cierra la sesión dejando sentados todos los aspectos importantes. Se finaliza evaluando la calidad de las respuestas y la participación individual de los estudiantes. Es importante la co-evaluación, y la auto–evaluación pertinente, lo que permite realizar correcciones y tratar de optimizar la calidad de la estrategia.

También son aula de clases: la sala de partos, la sala de cirugía, los consultorios externos, los pabellones, las habitaciones de hospitalización, los laboratorios y en fin, todo lugar de la Institución prestadora de atención en salud, donde los docente y los estudiantes estén en disposición y disponibilidad para confrontar y compartir las ideas. Allí se realiza docencia médica. Todos los espacios existentes son el aula de clases.

El otra aula de clases en el ejercicio de la docencia médica es el paciente mismo, el ser humano es “recinto” donde se pueden colocar bien ordenados los conocimientos para discutirlos, escogiendo el jugo y la pulpa para alcanzar a ser capaces de generar ideas y desarrollar planes de estudio y tratamiento.

En el paciente, a su lado, en el examen, al pie de su lecho de convaleciente, inmediatamente en el pos parto o en la pos cesárea o en la pos cirugía, la relación del docente (Médico) – estudiante, se cambia de ropajes y debe llevar además del implícito respeto mutuo entre docente y alumno, el marco adecuado para los aspectos de tipo ético sobre el enfermo, teniendo en cuenta el adecuado abordaje social y los aspectos humanísticos que siempre es bueno recalcar. Se hace actividad asistencial, atendiendo, realizando procedimientos quirúrgicos, tomando y realizando acciones médicas, o sea, en la ejecución del acto médico, momento sagrado, se enseña, se busca que le estudiante aprenda. En esos instantes van de la mano la actividad asistencial y la labor de docencia médica.

El estudiante de medicina debe buscar en su paciente aspectos relacionados en la teoría. Es el momento del análisis, por eso la capacidad de análisis debe estar despierta en todo momento.

El aula es inmensa, infinita, en todo el día, en cada turno, en cada actividad, en todo paciente. Allí se debe tratar siempre de construir conocimiento, de educar al alumnos y a la paciente misma, de guiar, de ser el elemento modelo que debe mirar el alumno, modelo en lo docente, en lo científico, pero también en lo ético y en lo humano. Debe darse énfasis a los aspectos cognitivos, pero tratando de estimular lo psicomotor con el hecho de hacer, de atender, de ejercer la profesión de médicos, desde que se es un estudiante, y por supuesto sin perder de vista la dimensión de lo afectivo del estudiante, tratando siempre de recordar la dimensión axiológica como marco del accionar humano.

El aula es de toda la vida, de todo momento, siempre que el docente médico se reúna con su alumno, aquí o allá, y se establezca la relación de pregunta y respuesta, estaremos ya enmarcados en el aula de clases, el aula que es la vida misma.

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