Anticoncepción de Emergencia

¿Cuál es el Estado Actual de la Anticoncepción de Emergencia?: Conclusión

Capítulo Cuarto

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

“Necesitamos asumir la sexualidad positivamente, Como un don integral que pide amor y conciencia. Hacer toda una campaña permanente de prevención y de apoyo para embarazos no deseados sin violar el derecho sagrado a la vida”.

Gonzalo Gallo González

A pesar de la amplia disponibilidad y de la diversidad de métodos anticonceptivos regulares altamente eficaces, muchos embarazos son indeseados, hecho del cual no son ajenas las adolescentes [226]. Estas gestaciones conllevan un riesgo más elevado de morbilidad y mortalidad, debido especialmente al aborto practicado en condiciones de riesgo [227]. La Organización Mundial de la Salud ha calculado que cada año los embarazos indeseados conducen a aproximadamente 20 millones de abortos inducidos y producen la muerte a más de 80.000 mujeres. La anticoncepción de emergencia puede ayudar a reducir estos embarazos no deseados, previniéndose por tanto muchos abortos en condiciones de riesgo, abortos que afectan negativamente la salud en general y en especial la salud sexual y reproductiva de las mujeres, sobre todo de aquellas que son muy jóvenes o de elevada edad para llevar adelante una gestación [228]. Las indicaciones básicas de la anticoncepción de emergencia son: uso incorrecto de un método regular de planificación, coito sin protección de un método de planificación y agresión sexual.

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Colombia (ENDS- 2000) [22] permite demostrar que sólo el 22% de las mujeres en edad fértil, sin importar su estado social, conocen la existencia de la anticoncepción oral de emergencia. A su vez el método es conocido por el 18% de las mujeres casadas o actualmente unidas, por el 33 % de las mujeres solteras pero sexualmente activas y por el 24% de lasmujeres que nunca han tenido relaciones sexuales. Igual encuesta [22] señala que la anticoncepción de emergencia ha sido utilizada por el 1% de todas las mujeres en edad fértil y por el 4,7% de las adolescentes que no están unidas, pero que son sexualmente activas.

Para la prevención de una gestación después del coito sin protección, se han realizado múltiples acciones empíricas que carecen por completo de validez a la luz de los conocimientos actuales. En la antigüedad se utilizaron entre muchas medidas para evitar el embarazo después del coito las siguientes: emplastos de estiércol de cocodrilo, grasa de conejo, mezclas de raíces, hierbas y vinagre, colocadas en la vagina. En estas lejanas épocas también se recomendaban la danza, los saltos y los estornudos, para expulsar los espermatozoides después de un coito sin protección. Para 1960 era frecuente el uso de la Coca-Cola en formas de duchas post coitales [4].

La anticoncepción de emergencia se suministra antes de que ocurra el embarazo, por lo tanto no es abortiva, indicándose cuando ocurren relaciones sexuales no esperadas, cuando el condón se rompe o se resbala durante el coito, cuando se es usuaria de anticonceptivos orales, pero se han olvidado tomar más de dos píldoras, o en casos de agresión sexual [228]. La anticoncepción de emergencia o anticoncepción posterior al coito, que antes erróneamente era denominada “píldora de la mañana siguiente”, sólo tiene fundamentos válidos desde el punto científico, cuando se enmarca en el hecho de ser una estrategia de planificación muy eficaz para prevenir el embarazo cuando ya se han tenido relaciones coitales [4]. La razón de ser de la anticoncepción de emergencia es la prevención, ya que primero, es capaz de prevenir el embarazo no deseado, segundo previene el aborto inducido y sobre todo el realizado en condiciones de riesgo y tercero llega a generar prevención en morbilidad y mortalidad materna [228,229]. Por tanto la anticoncepción de emergencia es fundamentalmente preventiva, previene un embarazo no deseado, ya que no interrumpe una gestación establecida. Gestación es definida por la National Institutes of Health/FDA y por el American Collage of Obstetricians and Gynecologist, como la iniciada con la implantación [228]. Una vez se ha producido la implantación gestacional, la administración de anticoncepción de emergencia no tiene ningún sentido por ser totalmente ineficaz, es por ello que debe administrase en las primeras 72 horas siguientes a un coito sin protección. Estas apreciaciones y por ende sus indicaciones son claras en la literatura científica, por tanto la discusión si la anticoncepción de emergencia es o no abortiva, debiese estar plenamente superada y sin más razones para controversias.

La administración hormonal post coital con fines de prevenir un embarazo no deseado era denominada “píldora de la mañana siguiente”, denominación no adecuada ya que se aleja del verdadero concepto y forma de administración que tiene esta estrategia para regular la fertilidad [228,230]. No es para la mañana siguiente, porque la mujer no debe esperar hasta el otro día para iniciarla, e incluso el momento adecuado para recibir la anticoncepción de emergencia va más allá de la mañana siguiente, ya que puede comenzarse sin disminuirse la eficacia en las primeras 72 horas. Recientes estudios empiezan a señalar que se puede iniciar incluso hasta las 120 horas después del coito sin protección [226]. Sobre todo ello, no suele ser una sola píldora, sino dos o cuatro, en aquellos países donde comercialmente se encuentran empaques específicos para anticoncepción de emergencia, e incluso un número mucho más elevado de píldoras cuando son tomadas de los empaques tradicionales de los anticonceptivos orales combinados o de los anticonceptivos de solo progestágenos. La anticoncepción de emergencia no puede llamarse “píldora de la mañana siguiente” ya que puede no ser hormonal, siendo generada por la aplicación de un dispositivo intrauterino (DIU) en los primeros cinco días después de una relación coital sin protección, ofreciendo elevada eficacia y con la ventaja de convertirse inmediatamente en un método de planificación de uso regular[228,231].

La anticoncepción de emergencia, de tipo hormonal se inicia a mediados de los años setenta, cuando el pionero de la planificación familiar, Ary Haspels [4; 232] en Alemania fue el primero en administrar altas dosis de estrógenos post coitales a una joven de 13 años de edad, víctima de abuso sexual, siendo el primer régimen de uso de hormonas esteroides para prevenir un embarazo no deseado.

Para inicios de la década de los setenta, se administraba dietilestilbestrol a dosis elevadas de 25 mgs dos veces al día por 15 días, iniciados en los primeros tres días después de un coito sin protección. Pronto se evidenció que dicho compuesto estaba relacionado con la adenosis vaginal y adenocarcinoma de vagina en las hijas de mujeres que la habían utilizado, lo que llevó a buscar otros estrógenos que no tuviesen un efecto potencialmente teratogénico u oncogénico.
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