Ninguna Forma de Broncearse es Segura

Ninguna Forma de Broncearse es Segura

Las mujeres jóvenes afirman que acuden a las cámaras de bronceado para obtener ese brillo saludable que realza su belleza natural, las protege de los rayos del sol y las llena de autoconfianza.

Pero nada de eso es real ni duradero.

Un bronceado profundo podría ayudar a proteger la belleza y la confianza por un tiempo, pero los expertos en salud advierten que eventualmente se convierte en daño permanente en la piel causado por los rayos ultravioletas emitidos por las cámaras de bronceado, un daño que puede llegar a ser cáncer de piel potencialmente letal.

“Estamos viendo a más mujeres jóvenes con melanoma”, apuntó el Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la Asociación Americana del Cáncer (American Cancer Society). “Según investigaciones recientes, creemos que se relaciona con el uso de cámaras de bronceado”.

Además, cualquier idea de que un “bronceado base” puede proteger a una persona de una quemadura solar grave simplemente es incorrecta, apuntó.

“El bronceado seguro no existe”, enfatizó Lichtenfeld. “Un bronceado es el intento del organismo de protegerse de algo nocivo”.

Y aunque la mayoría de personas pasan más tiempo bajo el sol en los meses de verano, la exposición a la luz ultravioleta se ha convertido cada vez más en un peligro durante todo el año.

“La moraleja es que una exposición excesiva a los rayos UV aumenta el riesgo de cáncer de piel, ya sea bajo techo o al aire libre”, advirtió el Dr. James Spencer, dermatólogo de St. Petersburg, Florida, miembro de la junta de directores de la Academia Estadounidense de Dermatología (American Academy of Dermatology).

Las cámaras de bronceado se han convertido en un peligro particular. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud ha clasificado los dispositivos dentro de su categoría de riesgo de cáncer más elevada, básicamente igual de carcinógenas que los cigarrillos.

Pero alrededor de un tercio de las 3,800 mujeres jóvenes entrevistadas para una encuesta de la Academia Estadounidense de Dermatología publicada en mayo dijeron que habían ido a un centro de bronceado en el año anterior. Alrededor de una cuarta parte dijo que usaban cámaras de bronceado bajo techo al menos una vez a la semana.

La encuesta también halló que 81 por ciento de las mujeres jóvenes dijeron que también se bronceaban al aire libre, frecuente u ocasionalmente.

La exposición a la luz UV a una edad relativamente temprana parece conllevar un costo. La Organización Mundial de la Salud publicó un estudio que halló un aumento de 75 por ciento en el riesgo de melanoma en personas cuya primera exposición a una cámara de bronceado ocurría antes de los 30 años, dijo Lichtenfeld.

Los investigadores también han encontrado un aumento en la incidencia de melanoma en partes específicas del cuerpo, sobre todo el pecho y el tronco. “Creen que se debe al uso generalizado de cámaras de bronceado”, anotó Lichtenfeld.

Las mujeres en edad universitaria tienen el mayor riesgo de exposición UV por bronceado bajo techo. La encuesta de la Academia Estadounidense de Dermatología halló que las mujeres de 18 a 22 años tenían casi el doble de probabilidades que las de 14 a 17 de haber usado una cámara de bronceado.

Esas mujeres responden a un mensaje que es ubicuo en la sociedad moderna, dijeron Spencer y Lichtenfeld.

“Es una norma social que un bronceado es atractivo y deseable”, dijo Spencer. “A la gente le gusta su aspecto. Les preocupa la fiesta de fin de año escolar de esta semana”.

A eso se añade la percepción de invencibilidad compartida por los jóvenes, esa idea de que nada puede hacerles daño, así que no hay motivo para no usar una cámara de bronceado y convertir sus cuerpos en bronce.

“No conectan el bronceado a los 17, 18 o 18 con lo que les sucederá a los 40”, lamentó Lichtenfeld.

Los expertos concurren en que la verdadera ironía es que el bronceado tal vez los haga verse y sentirse hermosos mientras sean jóvenes, pero provocará que su aspecto se deteriore al envejecer.

“La luz UV causa piel arrugada y rugosa”, dijo Spencer. “No es una consecuencia de la edad. Su bronceado podría durar una o dos semanas, pero tendrán arrugas antes”.

Los defensores de una piel sana han intentado educar a las mujeres jóvenes sobre los riesgos asociados con el uso de cámaras de bronceado, pero muchos consideran ahora que quizás se necesite legislación para protegerlas.

Lichtenfeld dijo que considera que los legisladores deben promulgar leyes para restringir el acceso a las cámaras de bronceado entre los menores de 18 años. Dijo que se deben considerar leyes para fortalecer la regulación de los dispositivos, lo que incluye la cantidad de luz UV que emiten y la duración de la exposición en una sesión de bronceado.

“Sería preferible no tener que legislar, pero cuando se ha identificado y definido un riesgo, a veces es necesario”, explicó.

Pero el riesgo va más allá de las cámaras de bronceado y escapa del alcance de la legislación. Tanto jóvenes como mayores deben protegerse al hacer cosas al aire libre, cuando están expuestos a la luz UV natural del sol.

Entre los consejos de seguridad solar de Lichtenfeld y Spencer se encuentran:

· Use bastante protector solar. “La gente no usa suficiente”, dijo Lichtenfeld. “Vuelva a ponérselo con regularidad, sobre todo si suda o está en el agua, y use un protector solar de espectro amplio que proteja contra UVA y UVB”.
· Permanezca bajo techo en las horas de más sol. Por lo general, eso es de 10 a.m. a 4 p.m. “Si puede, juegue al tenis a las 9 a.m. cuando los rayos del sol son menos intensos y no al mediodía”, aconsejó Spencer. “Disfrute de su juego de tenis más temprano”.
· Use ropa protectora. Las camisas ligeras con mangas largas y los sombreros de ala ancha protegen del sol. “No una gorra de béisbol”, dijo Lichtenfeld. “No protegen la nuca ni las orejas”.
· Use gafas de sol. Protegen a los ojos de daño por la luz UV.

En otras palabras, enfatizan, disfrute del aire libre, pero hágalo con prudencia.

“Me encanta estar al aire libre, los deportes y disfrutar de la vida”, dijo Spencer. “No le estoy diciendo a nadie que se esconda en una cueva. Pero aconsejaría usar el sentido común para protegerse”.

FUENTES: James Spencer, M.D., dermatologist, St. Petersburg, Fla.; J. Leonard Lichtenfeld, M.D., deputy chief medical officer, American Cancer Society

HealthDay

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