Vitaminas B no Contrarrestan los Riesgos Cardíacos

Vitaminas B Riesgos Cardíacos

Un estudio reciente de investigadores británicos proporciona la evidencia más concluyente hasta la fecha de que tomar vitaminas para reducir los niveles de la proteína sanguínea conocida como homocisteína no reduce el riesgo de problemas cardiacos.

La homocisteína ha provocado emoción entre los expertos cardiacos desde principios de los 90, cuando los científicos notaron que las personas con niveles elevados tenían un mayor riesgo cardiaco. Como se sabe que el ácido fólico y otras vitaminas B reducen la homocisteína, los investigadores plantearon la teoría de que tomar un complemento diario podría conllevar beneficios relacionados con el corazón.

El estudio de más de 12,000 supervivientes de ataque cardiaco mostró que tomar un complemento diario de ácido fólico y vitamina B12 durante casi siete años redujo los niveles de homocisteína en un promedio de 28 por ciento, pero no logró aminorar el riesgo de ataque cardiaco, muerte coronaria o accidente cerebrovascular. Siete ensayos previos de gran tamaño que evaluaban si reducir los niveles de homocisteína con complementos basados en ácido fólico podría resultar en beneficios cardiacos llegaron a conclusiones similares.

“Estos resultados han sido combinados en un metaanálisis con otros ensayos grandes y, de forma colectiva, los resultados son concluyentemente negativos”, señaló la Dra. Jane M. Armitage, profesora de ensayos clínicos y epidemiología de la Universidad de Oxford, y autora principal del informe que aparece en la edición del 23 al 30 de junio de la revista Journal of the American Medical Association.

“Nuestros hallazgos sugieren que algún otro factor está asociado tanto con mayores niveles de homocisteína como con un mayor riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares”, añadió Armitage. “Una posibilidad es que ambas cosas estén asociadas con un daño en la función renal”.

Para su estudio, Armitage y sus coautores reclutaron a 12,064 supervivientes de ataque cardiaco en el Reino Unido entre 1998 y 2008. Casi la mitad de los pacientes tomaron una tableta que contenía 2 miligramos (mg) de ácido fólico y 1 miligramo de vitamina B12 una vez al día, mientras que la otra mitad tomaron placebos. Durante los 6.7 años de seguimiento, no hubo diferencias en el índice de ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares o muerte coronaria entre los dos grupos.

Algunos estudios anteriores han planteado inquietudes de que las dosis altas de ácido fólico podrían aumentar el riesgo de ciertos cánceres, pero el estudio de la Oxford no encontró un mayor riesgo de ninguna forma de cáncer. Un metaanálisis colaborativo planificado de todos los ensayos de gran tamaño de los complementos de ácido fólico “debería poder proveer evidencia más fiable sobre cualquier efecto en cánceres de lugares específicos”, escribieron los autores del estudio.

“Estos resultados subrayan la importancia de enfocarse en tratamientos farmacológicos (como aspirina, estatinas y terapia antihipertensiva) y cambios en el estilo de vida (sobre todo dejar de fumar y evitar el aumento excesivo de peso) que tienen un beneficio comprobado”, concluyeron los investigadores.

Esa opinión concuerda con lo que la mayoría de médicos de EE. UU. creen cada vez más, aseguraron expertos estadounidenses.

“Los hallazgos pueden realmente considerarse como la conclusión de la idea de que reducir la homocisteína en sí puede ser benéfico”, aseguró el Dr. Ronald M. Krauss, científico principal del Instituto de Investigación del Hospital Pediátrico de Oakland, en esa ciudad de California.

Krauss añadió que el estudio ilustra que aunque una sustancia se asocie con el riesgo de enfermedad, “no se puede suponer de forma automática que cambiar los niveles de dicha sustancia tendrá el efecto esperado sobre el riesgo”.

FUENTES: Jane M. Armitage, F.R.C.P., professor of clinical trials and epidemiology, University of Oxford, England; Ronald M. Krauss, M.D., senior scientist, director of atherosclerosis research, Children’s Hospital Oakland Research Institute, Oakland, Calif.; June 23/30, 2010, Journal of the American Medical Association

HealthDay

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