Válvulas Cardíacas a partir de Células Madre

Las células madre que se recolectan al nacer del cordón umbilical podrían ayudar a los médicos a crear nuevas válvulas cardiacas para los niños que nacen con defectos de la válvula cardiaca.

Las válvulas fabricadas mediante ingeniería de tejidos tienen la ventaja de que crecerán con el niño, señalaron los investigadores alemanes.

“Si reemplazamos una válvula en un niño, éste necesitará someterse varias veces a cirugía a lo largo de su vida, porque los dispositivos no crecen, así que el objetivo final es tener una pieza que sea capaz de crecer con el niño de modo que la cirugía se realice sólo una vez”, subrayó el autor del estudio, el Dr. Ralf Sodian, cirujano cardiaco del Hospital Universitario de Múnich. “Si es posible, mientras más temprano, mejor”.

En la presentación del lunes de las sesiones científicas de la American Heart Association en Nueva Orleáns, Sodian informó que su equipo recopiló las muestras de células madre del cordón umbilical, las almacenó durante 12 semanas, y luego las cultivó directamente encima de ocho andamiajes que imitaban la forma de las válvulas cardiacas.

Las células madre luego formaron una capa de tejido que incluía varias características de la “matriz extracelular”, o la sección del tejido exterior de las células.

Las válvulas fabricadas mediante ingeniería tenían casi 78 por ciento tanto colágeno como el tejido humano de las válvulas cardiacas pulmonares; 85 por ciento tanto glicosaminoglicano como el tejido humano; y 67 por ciento de elastina. El colágeno y la elastina son proteínas del tejido conectivo, y el glicosaminoglicano es un carbohidrato del tejido conectivo.

Las válvulas también contenían otras proteínas encontradas en el cuerpo humano.

“La idea de crear un andamiaje es única”, aseguró el vocero de la AHA, el Dr. Russell V. Luepker, profesor de epidemiología y salud comunitaria de la Mayo en la Universidad de Minnesota de Minneapolis. “Generalmente implantamos células progenitoras en el corazón y tratamos de que desarrollen células musculares, por lo que se quedan en medio de otras células”.

“Pero construir un andamiaje que se parezca a una válvula cardiaca, luego esperar y anticipar que las células del cordón umbilical asimilen este papel y se diferencien, es algo innovador”, agregó.

Aún así, la investigación aún está muy lejos de la práctica clínica.

“No creo que nadie tenga una idea de si [estas válvulas] pueden crecer”, dijo Luepker. “No lo sabremos hasta que no lo implantemos en un niño y éste crezca. Obviamente hay muchos obstáculos que superar”.

Los niños con un defecto de nacimiento en una válvula cardiaca que no puede repararse quirúrgicamente deben recibir una de repuesto de origen animal, de tejido humano o de otros materiales artificiales.

Debido a que estas válvulas no crecen con el niño, éste necesita más cirugías para la colocación de nuevas válvulas.

También existe la posibilidad de que el cuerpo del niño rechace la válvula artificial, aunque esto no es tan común, dijo Luepker.

Una cuestión más importante es el increíble trabajo que debe realizar una válvula cardiaca. “El estrés sobre una válvula cardiaca es enorme”, apuntó Luepker. “Tiene que contener la sangre con cada latido. El desgaste natural que observamos en las válvulas de metal y plástico es un problema, y estas son sustancias bastantes resistentes”.

HealthDay

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