Refrescos y el Cáncer de Páncreas

Una investigación reciente sugiere que las personas que beben dos o más refrescos a la semana podrían tener un doble riesgo de desarrollar cáncer de páncreas mortal, en comparación con los que no lo hacen.

Pero el número total de personas que desarrolla este tipo de cáncer maligno sigue siendo bajo, y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE. UU. calculó unos 42,470 casos nuevos el año pasado.

“Los refrescos se relacionan con un mayor riesgo de cáncer pancreático”, advirtió Noel Mueller, autor principal de un estudio que aparece en la edición de febrero de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. “No podemos especular demasiado sobre el mecanismo porque éste fue un estudio observacional, pero el mayor riesgo podría deberse a los efectos de la hormona insulina”.

Aún así, el informe no debería causar una alarma excesiva.

“El estudio cuenta con un buen diseño aunque es más pequeño que algunos estudios anteriores que no encontraron ninguna relación entre los refrescos endulzados y el cáncer de páncreas”, apuntó Eric Jacobs, director estratégico de farmacoepidemiología de la Sociedad Estadounidense del Cáncer. “La prueba directa que relaciona los refrescos endulzados con el cáncer de páncreas sigue siendo limitada”.

Y los adultos que beben bebidas gaseosas también tienen otros hábitos, tales como fumar, que contribuyen a aumentar el riesgo.

“Es un hallazgo interesante, pero si analizamos a las personas que consumen grandes cantidades de refrescos, también observamos que tienen otros problemas que podrían predisponerlas al cáncer de páncreas”, señaló el Dr. Colin D. Weekes, profesor asistente de medicina de la Universidad de Colorado en Denver. “Es difícil establecer una verdadera relación a partir de este hallazgo. Podríamos argumentar que el tabaco podría ser el responsable aquí y no las bebidas gaseosas”.

Aunque el estudio no estableció ninguna diferencia entre las gaseosas de dieta y las regulares, se llevó a cabo en Singapur, donde la mayoría de las gaseosas son regulares, explicó Mueller.

El estudio fue una colaboración entre la Universidad de Minnesota y la Universidad Nacional de Singapur. Mueller, que antiguamente trabajaba para Universidad de Minnesota, colabora desde entonces en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington, DC, como investigador asociado.

En el análisis participaron más de 60,000 singapurenses de mediana edad o mayores de origen chino. Los investigadores calcularon la cantidad de jugo o gaseosa que los participantes bebían en promedio y luego les dieron seguimiento durante 14 años para determinar cuántos desarrollaban cáncer de páncreas.

Los que bebían dos o más gaseosas a la semana eran 87 por ciento más propensos a desarrollar este tipo de tumor que los individuos que no consumían ningún tipo de gaseosa.

Los investigadores no encontraron ninguna relación entre el consumo de jugo y el riesgo de cáncer, quizá porque el jugo de frutas tiene menos efectos que las gaseosas endulzadas sobre los niveles de glucosa e insulina, apuntaron los autores.

Investigaciones anteriores sobre poblaciones de Estados Unidos y de Europa sugirieron una relación entre las gaseosas y los jugos con azúcar y el cáncer de páncreas. Éste no es el primer estudio que analiza esta relación en una población asiática, aunque los autores creen que los hallazgos se pueden extrapolar a los países occidentales.

“Consideramos que los adultos de Singapur tienen muchas costumbres similares a la población de países occidentales, como la tendencia a comer comida basura y a salir de compras, así que se puede decir que estos hallazgos se pueden aplicar a los países occidentales”, aseguró Mueller. “Genéticamente, son muy distintos a los caucásicos, aunque su estilo de vida es similar al de los países occidentales”.

Los hallazgos son biológicamente plausibles.

La diabetes tipo 2, un trastorno de los niveles de azúcar en sangre y la actividad reducida de la insulina, también se ha relacionado con el cáncer de páncreas.

Los investigadores especulan que los niveles elevados de azúcar en sangre asociados con beber gaseosas y el incremento relacionado en los niveles de insulina fomentan la división anormal de las células pancreáticas.

“Beber refrescos endulzados con azúcar se ha relacionado con el aumento de peso, la obesidad y la diabetes. Tanto la obesidad como la diabetes se relacionan con un mayor riesgo de cáncer de páncreas, una de las causas principales de muerte por cáncer en Estados Unidos”, dijo Jacobs.

Sin embargo, la industria del refresco contradice los hallazgos.

“Es bastante simple. Las pruebas científicas más importantes del mundo, incluido las del NCI, no tienen el consumo de bebidas endulzadas con azúcar entre los riesgos [de cáncer de páncreas]”.

“Los autores ignoraron varios pasos al establecer la relación entre los refrescos y el cáncer de páncreas, incluidos los alegatos relacionados con el incremento de la producción de insulina”, explicó Richard Adamson, consultor de la American Beverage Association y ex director científico del NCI, en una declaración.

“El hecho es que los refrescos no causan cáncer, ni ninguna autoridad en la materia como el NCI considera los refrescos como un factor de riesgo para el cáncer de páncreas”, agregó. “Se puede ser una persona sana y disfrutar de los refrescos. La clave de un estilo de vida saludable es el equilibrio, comer una variedad de alimentos y bebidas con moderación conjuntamente con hacer una actividad física regular”, agregó Adamson.

Otros asumieron un punto de vista más cauto.

“El punto principal aquí es que limitar el consumo de refrescos endulzados con azúcar puede ayudar a mantener un peso saludable, lo que a su vez reduce el riesgo de muchos tipos de cáncer y de otras enfermedades graves”, señaló Jacobs.

FUENTES: Colin D. Weekes, M.D., Ph.D., assistant professor of medicine, University of Colorado Denver; Noel Mueller, M.P.H., research associate, Georgetown University Medical Center, Washington, D.C.; Eric Jacobs, Ph.D., strategic director, pharmacoepidemiology, American Cancer Society; Richard Adamson, senior scientific consultant to the American Beverage Association and former scientific director and director of cancer etiology of the National Cancer Institute; February 2010 Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention

HealthDay

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