Probabilidades de Muerte Cardiaca Repentina

Los hombres, sobre todo los negros, tienen un riesgo relativamente alto de muerte cardiaca repentina durante sus vidas, en comparación con las mujeres, encuentra un estudio reciente.

Ese riesgo de por vida de los hombres mayores de cuarenta es de uno en ocho, o sea de 12.3 por ciento, el triple de las mujeres, cuyo riesgo es de uno en 24, o sea poco más de cuatro por ciento, encontró el estudio.

“En comparación con el riesgo de por vida de cáncer de pulmón, que es de uno en doce para los hombres, y de uno en 16 para el cáncer de colon, y ambos de 17 en uno para las mujeres”, apuntó el Dr. Donald Lloyd-Jones, autor principal del estudio, que fue presentado el domingo en la reunión anual de la American Heart Association, en Florida. “Pensamos muchísimo en las consecuencias de estas enfermedades, y ciertamente examinamos a la gente”.

“La esperanza es que los cálculos relativamente altos de riesgo de por vida para una enfermedad tan devastadora hagan que la gente piense sobre los esfuerzos de prevención”, añadió Lloyd-Jones, profesor asociado de medicina y medicina preventiva del Instituto Cardiovascular Bluhm de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago.

“Se trata de cifras sorprendentes”, dijo el Dr. Elliot Antman, vocero de la American Heart Association (AHA), profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard y director de la Unidad de atención coronaria del Hospital Brigham and Women’s, ambos en Boston.

Tradicionalmente, los cálculos se han enfocado en el riesgo de muerte cardiaca repentina de una persona en los próximos diez años. Las nuevas cifras son el primer cálculo de por vida para la muerte cardiaca repentina, aseguró Lloyd-Jones.

Según la American Heart Association, cada año en EE. UU. ocurren unos 300,000 paros cardiacos, que es cuando el corazón pierde su función de repente, con frecuencia sin un diagnóstico previo de enfermedad cardiaca.

Los autores del estudio evaluaron los datos sobre la muerte cardiaca repentina en casi 5,000 adultos de EE. UU. que participaron en tres importantes estudios cardiacos, que les dieron seguimiento desde los 40 hasta los 95 años de edad.

Los hombres de origen africano tenían aproximadamente el doblo de riesgo que los hombres blancos a cualquier edad, mientras que las mujeres blancas y negras siempre tenían más o menos el mismo riesgo.

El riesgo de muerte cardiaca repentina en realidad disminuyó en ambos sexos a medida que la edad aumentó, anotó el equipo de investigación. Esto sucede por que “se han acabado los individuos que iban a tener un evento a una menor edad, pero a los 80 muchas cosas compiten por matarnos, de manera que ya en este punto la muerte repentina tiene menos probabilidades de ser la causa de muerte”, comentó Lloyd-Jones.

Tener factores de riesgo tradicionales para la enfermedad cardiaca, como presión arterial alta, colesterol alto, diabetes, falta de actividad física y fumar cigarrillos, también aumentaba el riesgo de muerte cardiaca repentina de forma sustancial, encontró el estudio.

“Si se llegaba a la edad de 50 con todos los factores de riesgo óptimos, esencialmente nadie experimentó muerte repentina en lo que le quedaba de vida, mientras que los que tenían dos o más factores de riesgo importantes tenían índices mucho mayores, comparativamente”, apuntó Lloyd-Jones.

La buena noticia es que las mismas estrategias de tratamiento y prevención que ya se aconsejan para reducir el riesgo de enfermedad cardiaca también protegen contra este riesgo.

“Reducir el riesgo de ataque cardiaco también reduce el riesgo de morir de repente”, apuntó Antman. “Es algo que ayuda”.

Ciertos fármacos pueden también ayudar a aliviar los riesgos cardiacos, pero dos estudios publicados el domingo en la reunión de la AHA encontraron que un promisorio medicamento anticoagulante en desarrollo, el cangrelor, no era mejor que el adelgazante estándar de sangre clopidogrel (Plavix) para los pacientes que se someten a angioplastia. El estudio también aparece en la edición en línea del domingo de la revistaNew England Journal of Medicine.

Los dos ensayos de fase III se llevaron a cabo en más de 200 centros de 18 países, y con la participación de más de 14,000 pacientes. En el mayor de los dos estudios, en que participaron casi 9,000 pacientes, los investigadores no encontraron una diferencia significativa en términos de muerte, ataque cardiaco o la necesidad de reabrir un vaso cuando los pacientes recibieron cangrelor justo antes de una angioplastia o colocación de un dilatador, seguido por Plavix tras la angioplastia, frente al uso de Plavix solo tanto antes como después de la angioplastia.

Más pacientes experimentaron sangrado con cangrelor, dijeron los investigadores, del Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Duke y otros centros.

FUENTES: Elliott Antman, M.D., American Heart Association spokesman, professor of medicine, Harvard Medical School and director, Coronary Care Unit, Brigham and Women’s Hospital, Boston; Nov. 15, 2009, press conference with Donald M. Lloyd-Jones, M.D., associate professor of medicine and preventive medicine, Bluhm Cardiovascular Institute, Feinberg School of Medicine, Northwestern University, Chicago; Nov. 15, 2009, news release, Duke Clinical Research Institute; Nov. 15, 2009, presentation, American Heart Association annual meeting, Orlando, Fla.

HealthDay

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