El Parkinson y el Melanoma Podrían Aparecer Juntos

Los médicos han tenido conocimiento sobre la conexión entre estas enfermedades, todavía no saben por qué tener una aumenta el riesgo de tener la otra.

Las personas con Parkinson tienen unas cuatro veces más probabilidades de desarrollar el cáncer de piel melanoma, y por otro lado, las personas con melanoma tienen un riesgo cuatro veces mayor de sufrir de Parkinson, informan los investigadores.

“La futura investigación debería centrarse en la identificación de los genes comunes, las respuestas inmunitarias y las exposiciones ambientales que podrían vincular a estas dos enfermedades”, dijo la primera autora del estudio, la Dra. Lauren Dalvin, que trabaja en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

“Si podemos encontrar la causa de la asociación entre el Parkinson y el melanoma, podremos aconsejar mejor a los pacientes y a las familias sobre el riesgo que tienen de desarrollar una enfermedad cuando aparece la otra”, dijo en un comunicado de prensa de la Mayo.

El Parkinson es un trastorno progresivo del cerebro. Los síntomas de la enfermedad incluyen temblores, rigidez y dificultad para caminar, según la National Parkinson Foundation.

El melanoma es un tipo de cáncer de piel, se produce mucho menos a menudo que otras formas de cáncer de piel, pero provoca una gran mayoría de las muertes por cáncer de piel, según la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society). El melanoma empieza como una nueva mancha en la piel o cuando un lunar cambia de tamaño, forma o color.

Los estudios anteriores han sugerido que el medicamento levodopa para el Parkinson podría tener un papel en el melanoma, pero los hallazgos de este nuevo estudio y los de otros no respaldan esa teoría, indicaron los investigadores.

El nuevo estudio incluyó a casi 1,000 personas con Parkinson y los comparó con casi 3,000 personas sin el trastorno del movimiento. El estudio también incluyó a más de 1,500 personas con melanoma. Todos los voluntarios del estudio procedían de un condado de Minnesota.

Los investigadores dijeron que dado que existe una fuerte conexión entre estas enfermedades, los médicos que tratan a los pacientes por alguna de las dos deben buscar señales de la presencia de la otra enfermedad. Los investigadores también recomendaron que los médicos asesoren a los pacientes sobre el riesgo de la otra afección.

FUENTE: Mayo Clinic, news release, July 5, 2017
HealthDay

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