Pacientes Mayores en Riesgo de Delirio Postoperatorio

Dos sencillas pruebas podrían predecir cuáles pacientes mayores pueden padecer depresión subyacente o tener menos flexibilidad cognitiva, lo que los hace vulnerable al delirio posquirúrgico, según sugiere un estudio reciente.

El delirio, un estado de confusión extrema que puede durar poco o ser a más prolongado, puede atemorizar a los familiares y resultar costoso para el sistema de atención de salud, explicó la Dra. Terri Monk, autora principal y profesora de anestesiología de la Facultad de medicina de la Universidad de Duke.

Un estudio reciente mostró que los costos de atención de salud aumentan en $2,500 por cada paciente que tiene delirio tras una cirugía, debido a estadías hospitalarias más larga, mayores índices de mortalidad, y la necesidad ocasional de admitir a los pacientes para atención a largo plazo. El costo nacional anual podría llegar a hasta $152 mil millones al año, advirtió Monk.
“Cuando se toma en cuenta el aumento en la población de mayor edad, se convertirá en un problema más grande”, añadió.

El Dr. Arnold Berry, profesor de anestesiología de la Facultad de medicina de la Universidad Emory de Atlanta, apuntó que el impacto del problema ya está claro, si se considera que el doce por ciento de la población de EE. UU. tiene 65 o más años de edad, y que este grupo da cuenta de un tercio de los gastos por cirugía.

El estudio de la Duke de cien pacientes de edad promedio de 65 años de edad encontró que el 16 por ciento experimentaba delirio postoperatorio tras recibir anestesia general para cirugía no cardiaca. Los porcentajes específicos pueden alcanzar el 50 por ciento o más para pacientes que se someten a cirugía tras una fractura de cadera, anotó Monk.

Las dos pruebas prequirúrgicas, la Escala de depresión geriátrica en su forma breve y el Test del trazo, pueden ser administrados por enfermeras y otros miembros del personal de atención de salud en hasta quince minutos, señaló Monk. El hallazgo de que estas pruebas son herramientas de evaluación eficaces podría llevar a más investigación para identificar medidas para prevenir o reducir el delirio postoperatorio, dijo, y añadió que las intervenciones actuales son limitadas.

Por ejemplo, investigaciones posteriores podrían mostrar que tratar la depresión en los pacientes mayores antes de la cirugía electiva reduce sus probabilidades de delirio postoperatorio, apuntó.

Monk tiene planificado presentar los hallazgos del estudio el 20 de octubre en la reunión anual de la American Society of Anesthesiologists en Orlando, Florida.

Berry, de la Emory, que lidera un grupo de anestesiólogos interesados en problemas geriátricos, afirmó que los hallazgos de Monk son “una pieza de un gran rompecabezas”. Debido a los cambios en el cerebro que envejece, es difícil determinar qué tanto añaden el estrés de la cirugía y la anestesia al riesgo de delirio postoperatorio, apuntó.

El estudio de la Duke identifica herramientas de evaluación que podrían fomentar más investigación sobre maneras de manejar ambos factores en cuanto a su relación al delirio postoperatorio, explicó Berry. Apuntó que no planea añadir las herramientas de evaluación usadas en el estudio de la Duke a su panel prequirúrgico, al menos no aún.

“Son algo promisorio, pero creo que la mayoría de la gente esperaría hasta que se haya sometido a la revisión de pares y se haya publicado”, apuntó Monk apuntó que el estudio se ha presentado para su publicación.

En un estudio relacionado, investigadores canadienses reportaron el mes pasado que las personas que toman estatinas para reducir el colesterol, como Crestor, Lipitor, Pravachol y Zocor, tienen más probabilidades de padecer delirio tras una cirugía. Ese hallazgo fue publicado en la revista Canadian Medical Association Journal.

HealthDay

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